lunes, 6 de abril de 2015

Libro: La dinámica de la inspiración y revelación/ Rogger Coon - Descargar


Compartimos con ustedes un valioso material que ayudará a despejar dudas respecto a la inspiración y revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White. Rogger Coon hace una brillante publicación en la década de los ochenta pero siguen siendo importantes para hoy. Que lo disfruten:


Antes de la entrada del pecado, Dios se comunicaba con los seres humanos en forma directa mediante el contacto cara a cara y el compañerismo personal. Con la llegada del pecado esta relación sufrió una ruptura y el hombre quedó separado de su Creador. A fin de salvar la separación de este abismo, Dios empleó por lo menos siete formas de comuni­cación (las “muchas maneras” de Hebreos 1:1) para hacer retornar a la especie humana a una relación personal con él.
Los sueños proféticos nocturnos y las “visiones abiertas” durante el día fueron los métodos que Dios empleó más frecuentemente para comunicarse con hombres y mujeres de su especial elección, quienes llegaron a ser conocidos como “videntes”, “profetas”, o “mensajeros” especiales.
La suerte del profeta raramente era fácil, como Jesús lo dio a entender en su observación frecuentemente citada de que “no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa”.[1][1]


Los adventistas del séptimo día creen sobre la base de la evidencia bíblica[ii][2] como así también por datos empíricos, que un “perito arquitecto” (1 Cor. 3:10) de su denominación, Elena de White, fue el recipiente del don de profecía. Salomón afirmó que “nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9), y la crítica hacia los profetas continúa hasta hoy.



[1][1]Mateo 13:57. Para un examen especialmente útil del fenómeno del rechazo en el contexto actual de la controversia en cuanto al papel y función de Elena G. de White, véase el editorial de J. R. Spangler, “Persecuting the Prophets”, en Ministry (Febrero de 1981), pp. 21, 25.
[ii][2]Joel 2:28-32; Apoc. 10; 12:17; 19:10; Efe. 4:11-15; 1 Cor. 12:12, 28. Véase además el capítulo 8 de T. Housel Jemison, A Prophet among You (Mountain View, California, Pacific Press Publishing Association, 1955), pp. 135-147, titulado “Prophecy after New Testament times”.
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