miércoles, 24 de abril de 2013

"El Testimonio de Jesús" ¿Qué es?



El libro de Apocalipsis, de acuerdo a la escuela historicista de interpretación, ofrece una visión panorámica de la antigua controversia entre Cristo y Satanás. El registro de este conflicto que abarca la era cristiana está bosquejado en visiones simbólicas.
El capítulo 12 inicia una nueva línea profética. Aludiendo brevemente a la historia del pueblo de Dios en el AT, aborda el primer advenimiento de Cristo, el significado de su muerte y Su ascensión al trono de Dios. Luego conduce al lector a lo largo de siglos de historia eclesial hasta al ataque final de Satanás al pueblo de Dios, tersamente resumido en el verso 17.
Estos creyentes fieles del tiempo del fin son identificados con dos características:

1. Guardan los mandamientos de Dios
2. Tienen el testimonio de Jesús.

Este escrito abordará sólo la segunda señal identificadora –“el testimonio de Jesús”. La frase “testimonio de Jesús” (ten marturian Iesou) ocurre seis veces en el libro de Apocalipsis (1:2, 9; 12:17; 19:10 [dos veces]; 20:4).

Apocalipsis 1:2. “que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto”.

Apocalipsis 1:9. “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”.

Apocalipsis 12:17. “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

Apocalipsis 19:10. “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.
Apocalipsis 20:4. “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.

Dos explicaciones gramáticamente posibles de su significado han sido propuestas. La primera toma ten marturian Iesou como un genitivo objetivo y lo interpreta como el testimonio de alguien sobre Cristo.[1] Así, la guerra mencionada en 12:17 alude a las “persecuciones contra todos los individuos de la iglesia que guardan los mandamientos de Dios y dan testimonio de
Jesús.[2] Esta interpretación en parte está basada en la noción de que para el tiempo de escritura del Apocalipsis, la palabra marturia había adquirido el significado técnico de martirio.[3]
Este significado en particular para marturia, sin embargo, de ninguna manera fue establecido en el primer siglo. Sabemos que para el tiempo en que El Martirio de Policarpo[4] fue escrito era común usar martus (testigo) como un equivalente a “mártir”. Pero no hay nada que indique que éste era el caso en la época de redacción del Apocalipsis.[5] A. A. Trite dice “las palabras marturion, marturia y marturein… no implican martirio como parte de su significado de diccionario.[6]
La segunda postura toma marturian Iesou como genitivo subjetivo y entiende “testimonio de Jesús” como la auto-revelación de Jesús que obró en los profetas cristianos,[7] o “las verdades que Él enseñó que están reveladas en el Nuevo Testamento”.[8] Comentando sobre Apocalipsis 1:2 Trite dice:

Similarmente en 1:9 y 12:17 tiene perfecto sentido tomar los genitivos como genitivos subjetivos. “La Palabra de Dios y el testimonio de Jesús” significarían entonces “la palabra hablada por Dios y el testimonio dado por Jesús” (1:9) y “los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús” implicarían “los mandamientos de Dios y el testimonio dado por Jesús” (12:17). La explicación que sigue el genitivo subjetivo recibe mayor confirmación en las palabras explicativas adjuntas por el vidente en 19:10: “Pues el testimonio dado por Jesús es el espíritu que inspira a los profetas” (traducción independiente).[9]

Finalmente notamos que varios comentaristas no adoptan una postura que incluya a ambas o que discrimine a otra. Más bien, ellos consideran marturian Iesou en algunos textos como un genitivo objetivo y en otros pasajes como un genitivo subjetivo.[10] Otros ven una “ambigüedad intencional y por tanto una genitivo ‘general’ que incluye aspectos tanto subjetivos como objetivos”.[11]

El uso de Marturia en los escritos extra joánicos

1. Por Marcos:

a. El sumo sacerdote y todo el consejo buscó testimonio [marturian] contra Jesús (14:55).
b. Su testimonio [hai marturiai] no concordaba (14:56).
c. Pero ni aun así concordaban en el testimonio (14:59).
d. Resumen: La construcción gramatical en 14:59 es claramente un genitivo subjetivo.

2. Por Lucas:

a. ¿Qué más testimonio [marturias] necesitamos? (22:71).
b. Porque no recibirán tu testimonio acerca de mí [sou marturian peri emou] (Hch. 22:18).
c. Resumen: En Hechos 22:18 Lucas usa genitivos subjetivos seguidos de una frase preposicional (peri, “acerca”, “sobre”) que identifica el objeto: “mí”.

3. Por Pablo:

a. Es necesario que tenga buen testimonio [marturian] de los de afuera (1 Tim. 3:7).
b. Este testimonio [marturia] es verdadero (Tito 1:13).
c. Resumen: Ninguna estructura sintáctica relevante está presente en estos dos versos.

El uso de Marturia en el evangelio de Juan y sus epístolas

1. Éste vino por testimonio [marturian], para que diese testimonio [peri, “concerniente”] de la luz, a fin de que todos creyesen por él (Juan 1:7).
2. Éste es el testimonio de Juan [marturian tou Iannou] (1:19).
3. y no recibís nuestro testimonio [marturian heon] (3:11).
4. y nadie recibe su testimonio [he marturian autou] (3:32).
5. El que recibe su testimonio [autou he marturian] (3:33).
6. mi testimonio no es verdadero [he marturia mou] (5:31).
7. y sé que el testimonio [hen marturia] que da de mí [peri emou, “sobre mi”] es verdadero (5:32).
8. no recibo testimonio [marturian] de hombre alguno (5:34).
9. Mas yo tengo mayor testimonio [marturian] que el de Juan (5:36).
10. tu testimonio [marturia sou] no es verdadero (8:13).
11. Mi testimonio [marturia mou] es verdadero (8:14).
12. el testimonio de dos hombres [duo anthopon he marturia] es verdadero (8:17).
13. Su testimonio es verdadero [alethine autou estin he marturia] (19:35).
14. Su testimonio [alethes estin he marturia] es verdadero (21:24).
15. Si recibimos el testimonio de los hombres [he marturian ton antropon], mayor es el testimonio de Dios [he marturia tou Theou]; porque éste es el testimonio con que Dios [he marturia tou Theou] (1 Jn. 5:9).
16. El… tiene el testimonio [he marturian] en sí mismo;…no ha creído en el testimonio [he marturian] (1 Jn. 5:10).
17. Y éste es el testimonio [he marturia] (1 Jn. 5:11).
18. Nuestro testimonio [he marturia hemon] es verdadero (3 Jn. 12).

Conclusiones del estudio de marturia

De las evidencias escriturales podemos concluir lo siguiente:

1. Marturia se usa 21 veces en el Evangelio y las Epístolas de Juan. Catorce veces es usada en una construcción en modo genitivo que es claramente subjetivo. La idea objetiva de “testimonio sobre” o “testimonio a” en el evangelio de Juan y sus epístolas es expresada consistentemente con la preposición peri (sobre, concerniente) con el verbo martureô (dar testimonio, testificar).
2. Juan nunca usa el sustantivo marturia (testimonio, testigo) con una construcción genitivo objetiva de manera aislada. Siempre usa la preposición peri para expresar el genitivo objetivo. Por ejemplo:

a. para que diese testimonio de la luz [martureô + peri] (Jn. 1:7).
b. Si yo doy testimonio acerca de mí mismo [martureô + peri] (5:31).
c. el que da testimonio acerca de mí [martureô + peri] (5:32).
d. ha testificado acerca de su Hijo [martureô + peri] (1 Jn. 5:9).
e. Otros textos usando peri son Juan 1:8, 15; 2:25; 5:36, 37, 39, etc.; 1 Juan 5:9, 10.

3. En el libro de Apocalipsis, por tanto, debiéramos esperar encontrar el mismo uso demarturia como en el Evangelio y las Epístolas de Juan.

El significado de Marturia Iesou en Apocalipsis[12]

En Apocalipsis 1:2, 9: 12:17 y 20:4, la expresión “testimonio de Jesús” es balanceada cada vez con la expresión “la palabra de Dios” o la frase “los mandamientos de Dios”.

Apocalipsis 1:2. [Juan] que ha dado testimonio de la palabra de Dios [logon tou Theou], y del testimonio de Jesucristo [marturian Iesou Christou], y de todas las cosas que ha visto.

Apocalipsis 1:9. Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios [logon tou Theou] y el testimonio de Jesucristo [marturian Iesou].

Apocalipsis 12:17. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios [entolas tou Theou] y tienen el testimonio de Jesucristo [marturian Iesou].

Apocalipsis 20:4. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús [marturian Iesou] y por la palabra de Dios [logon tou Theou].

En cada pasaje, el genitivo tou Theou “de Dios” es un genitivo subjetivo. “La palabra de Dios” es lo que Dios dice; “los mandamientos de Dios” son los mandamientos de Dios. En la frase “testimonio de Jesús” el genitivo “de Jesús” también debe ser un genitivo subjetivo.[13]
El paralelismo entre la “Palabra de Dios” o “los mandamientos de Dios” y “el testimonio de Jesús” es vital para una comprensión de la expresión posterior. “La Palabra de Dios” en los tiempos de Juan se refería al Antiguo Testamento, y el “testimonio de Jesús” a lo que Jesús había dicho en los evangelios y por medio de sus profetas, como Pedro y Pablo. Así, ambos genitivos deben ser considerados como genitivos subjetivos. Por tanto, en Apocalipsis 19:10 leemos la explicación, “porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.
Sin embargo, ¿qué es el “Espíritu de la Profecía”? Esta frase ocurre solo una vez en la Biblia en este pasaje. El paralelo más cercano en la Biblia se encuentra en 1 Corintios 12:8-10.

8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11Pero todas estas cosas las hacen uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Aquí, Pablo se refiere al Espíritu Santo, que, entre otras carismas, de el don de profecía; y la persona que recibe este don es llamado profeta (1 Cor. 12:28; Ef. 4:11). Ahora, tal como ocurre en 1 Cor. 12:28, aquellos que tienen el don de profecía en el v.10 son llamados profetas; así también en Apocalipsis 22:8-9, aquellos que poseen el Espíritu de Profecía en 10:10 son llamados profetas.

19:10

Yo me postré a sus pies para adorarle.
Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
22:8-9

Me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.
Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.

La situación en ambos pasajes es la misma. Juan cae a los pies del ángel para adorarlo. Las palabras en la respuesta del ángel son casi idénticas, sin embargo, la diferencia es significativa. En 19:10, los hermanos son identificados por la frase, los “que retienen el testimonio de Jesús”. En 22:9, los hermanos son llamados simplemente “profetas”. Si el principio protestante de interpretar la Escritura con Escritura significa algo, esta comparación debiera guiarnos a la conclusión que “el espíritu de la profecía” en 19:10 no es una posesión de todos los miembros de la iglesia en general, sino solo de los que han sido llamados por Dios para ser profetas.
Esta no es una interpretación únicamente adventista y puede percibirse en los escritos de otros eruditos. El erudito luterano Hermann Strathmann, por ejemplo, dice:

De acuerdo al paralelo de 22:9 los hermanos aludidos no son creyentes en general, sino los profetas. Aquí también, son caracterizados como tal. Este es el punto del v.10c. Si ellos tienen la marturia Iesou, ellos tienen el espíritu de profecía, i.e., son profetas, como el ángel, que simplemente está al servicio de la marturia Iesou.[14]

Similarmente, James Moffat explica:

“Pues el testimonio o testigo de (i.e., dado por) Jesús es (i.e., constituye) el espíritu de profecía”. Este comentario de prosa marginal define específicamente a los hermanos que retienen el testimonio de Jesús como poseedores de inspiración profética. El testimonio de Jesús es prácticamente equivalente a Jesús testificando (xxii.20). Es la auto-revelación de Jesús (de acuerdo a i.l, debido en última instancia a Dios) que mueve a los profetas cristianos”.[15]

El testimonio de los Targumim

Los lectores judíos en los días de Juan sabían lo que significaba la expresión “Espíritu de profecía”. Ellos habrían entendido la expresión como una referencia al Espíritu Santo que imparte el don profético al hombre.
El judaísmo rabínico equipara las expresiones veterotestamentarias “Espíritu Santo”, “Espíritu de Dios” o “Espíritu de Jehová” con “el Espíritu de la profecía”[16] como puede verse en las ocurrencias frecuentes de este término en los Targumim (traducciones escritas del AT en Arameo):

Génesis 41:38
Texto masorético
“y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?”
Targum
Y faraón dijo a sus siervos: ¿Acaso podemos encontrar un hombre como éste, en el cual está el Espíritu de profecía del Señor?

Éxodo 33:16
Texto masorético
“¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?”
Targum
¿En qué será conocido que he encontrado misericordia ante ti sino en la conversación de la Shekinah con nosotros, que señales distintivas sean producidas de nosotros, en la posesión del Espíritu de la profecía entre la naciones, y por el hablar del Espíritu Santo a mí y a tu pueblo, que seamos distinguidos de todos los pueblos que están sobra la faz de la tierra?

Números 27:18
Texto masorético
Y el Señor dijo a Moisés: “Toma a Josué hijo de Nun contigo, un hombre en quien está el Espíritu, e impón las manos sobre él;
Targum
Y el Señor dijo a Moisés, Toma a Jehoshua bar Nun, un hombre sobre el cual habita el Espíritu de profecía de delante del Señor.[17]

A veces el término “Espíritu de Profecía” se refiere simplemente al Espíritu Santo, pero en muchos casos hace alusión al don de profecía dado por el Espíritu Santo, como queda claro por el contexto del texto masorético. Comentando sobre esta expresión en el Targumim, J.P. Schäfer dice:

Entonces, ante todo prueba que el término “Espíritu de Profecía” es más cercano al TM que el término “Espíritu Santo”. Además, una examinación de los versículos donde el TO su el término “Espíritu de Profecía” muestra que en casi todos los casos hay una relación directa a la profecía en el contexto bíblico. La traducción “Espíritu de Profecía”, aunque no en el sentido literal estricto, es casi siempre estipulado en el MT (Gen. 41:38 – José tenía el “Espíritu de profecía” porque él fue capaz de interpretar el sueño de Faraón; Num. 11:25 – El Espíritu que se posó sobre los 70 ancianos, de acuerdo al TM, permitió que profetizaran; Num. 24:2 – Balaám profetizó concerniente a Israel). En otras palabras, el término “Espíritu de Profecía” describe una situación claramente delineada, esto es, el Espíritu Santo enviado por Dios que imparte el don profético al hombre.[18]

F. F. Bruce llega a la misma conclusión:

La expresión “el Espíritu de profecía” es actual en el judaísmo pos bíblico: es usado, por ejemplo, en un circunloquio del Targum para el Espíritu de Jehová que viene sobre éste u otro profeta. Así, el Targum de Jonatán registra las primeras palabras de Isaías 61:1 como “El Espíritu de profecía de delante del Señor Dios está sobre mí”. El pensamiento expresado en Apocalipsis 19:10 no es diferente a aquel ya citado de 1 Ped. 1:11 donde el “Espíritu de Cristo” se dice que germinó el testimonio avanzado por os profetas del Antiguo Testamento. Ahí también, Jesús es el tema del testimonio dado por el espíritu profético; los profetas no conocían la persona ni el tiempo que sería, pero finalmente el secreto se liberó: la persona es Jesús; el tiempo es ahora. En Apocalipsis 19:10, en tanto, es por medio de los profetas cristianos que el Espíritu de Profecía testifica. Lo que los profetas de los días pre-cristianos anticiparon es proclamado como un hecho consumado por los profetas de la nueva era, entre los cuales Juan ocupa el lugar de liderazgo.[19]

Así, podemos decir que en Apocalipsis 12:17, la segunda marca distintiva de la iglesia remanente es el “testimonio de Jesús” que es el Espíritu de profecía, o el don profético.

El significado de echo

La interpretación de la expresión “el testimonio de Jesús” se ve fortalecida por el estudio del vocablo griego echo, que significa “tener” o “poseer”. La pregunta es, ¿Cuál es “el testimonio que tenían (marturian hen eichon)? ¿Es el testimonio que recibieron y sostuvieron bajo circunstancias adversas,[20] o es el testimonio que dieron bajo las mismas circunstancias?[21]
Aquellos que aceptan la última interpretación usualmente ven una referencia a todos los mártires (cristianos o pre-cristianos). ¿Pero puede la frase ser interpretada para significar “dar testimonio”?
El significado léxico de echo en su forma transitiva activo es “tener, sostener, tener como posesión de uno”.[22] Puede significar, además, “causar, considerar” o “tener la posibilidad, poder, ser capaz, estar en una posición”.[23]
El participio medio de echo en el NT significa “mantenerse, aferrarse”.[24] En ningún caso Bauer, Arndt y Gingrich dan a echo el significado de “dar”.
Liddell y Scott dan cientos de referencias para la forma transitiva activa de echo con el mismo significado dado por Bauer, Arndt y Gingrich. En su forma media dan cuatro referencias en donde echo significa “dar” o “tener para uno mismo” algo concreto, por ejemplo, un escudo.[25] Liddell y Scott también citan una segunda palabra echo que se halla en una inscripción de Cipriano que menciona una ofrenda que es “traída” (echo).[26] No se encuentra echo con un significado abstracto como “dar testimonio”.[27]
Apocalipsis 6:9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las lamas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. En Apocalipsis 6:9echo está escrito en un modo imperfecto, voz activa, tercera persona plural. El significado, por tanto, solo puede ser “tener” o “sostener” y no “dar”. Si el significado fuera que “que daban su propio testimonio”, debiéramos esperar el verbo martureo (dar testimonio, testificar) o alguno de sus formas derivadas.[28]
Ya que este no es el caso, coincidimos con Mounce que dice “el testimonio de los mártires no era primariamente su testimonio sobre Jesús, sino el testimonio que habían recibido de él (cf. 12:17; 20:4)”.[29] Ellos lo habían aceptado, se rehusaban a renunciar a él, y consecuentemente fueron muertos. El “testimonio”, nada menos que la “palabra”, era una posesión objetiva de las mártires.[30] Esta interpretación está en armonía con los paralelos de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús tal como los hallamos en otras partes (por ejemplo 1:2, 9) como también la forma gramatical de echo (tener, sostener).

Resumen General

1. Marturia (testimonio/testigo) es primariamente usada en Juan – 30 de las 37 ocurrencias en las Escrituras.
2. Fuera del libro de Apocalipsis donde marturia es usada en una construcción genitivo por Marcos, Lucas o Juan, siempre está en forma genitivo subjetiva. Esto se ve apoyado con construcciones paralelas como las encontradas en 1 Juan 5:9 (“Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios”). “El testimonio de los hombres” y “el testimonio de Dios” son palabras por/de hombres y las palabras por/de Dios (genitivos subjetivos), no palabras acerca/concernientes a hombres o Dios (genitivos objetivos).
3. En el libro de Apocalipsis todas las construcciones genitivas con marturia pueden ser entendidas como genitivos subjetivos. No existe una razón gramatical, sintáctica o teológica contundente para entenderlo de otra manera.
4. El paralelismo en 1:2, 9, y 20:4 entre “la Palabra de Dios” y “el testimonio de Jesús” claramente indica que “el testimonio de Jesús” es el testimonio que él mismo da, tal como la “palabra de Dios” es la Palabra que Dios habla. Lo mismo se aplica en Apocalipsis 12:17 en el paralelismo entre los “mandamientos de Dios” y “el testimonio de Jesús”.
5. En 12:17 se dice que “el remanente de su simiente” “tiene [echo] el testimonio de Jesús”. Si “el testimonio de Jesús” significa “dar testimonio de Jesús”, el verbo echo (tener/sostener) sería bastante inusual en este lugar. Testimonio de, o concerniente a Jesús haría necesario un verbo como “dar” y no “tener”. La palabra echo, de manera más natural, denota posesión en esta instancia.
6. El contexto global del NT deja claro que el contenido de “el testimonio de Jesús” es el mismo Jesús. Tal como el contenido de la palabra de Dios en Cristo, así el contenido y propósito del “testimonio de Jesús” es Cristo mismo. El “testimonio de Jesús”, es entonces, la auto-revelación de Cristo por medio de los profetas –su testimonio, no el testimonio del hombre acerca de él. La última noción, sin embargo, está ligada estrechamente con ella; en algunos casos podría estar presente en un sentido secundario.
7. El paralelismo entre 19:10 y 22:8, 9 indica que aquellos que “tienen el testimonio de Jesús” tienen el don profético. Esto se ve apoyado por la explicación que “el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía”, o sea, el Espíritu Santo que inspira a los profetas.

Así el “remanente de su descendencia” en 12:17 tiene el don profético. No cada miembro como tal, pero una de las características identificadoras de ellos como grupo es la manifestación del don profético en su medio.

La Iglesia Adventista del Séptimo día

La Iglesia Adventista del Séptimo día, desde sus inicios en 1863, siempre se ha atribuido esta señal identificadora a sí misma. Como adventistas creemos que como iglesia tenemos el testimonio de Jesús, o sea, que Dios se manifestó a sí mismo en la vida y obra de Ellen G. White.
Y todavía creemos que la Iglesia Adventista del Séptimo día es el la iglesia remanente visible y que el Espíritu de Profecía es una de las señales identificadoras. La creencia fundamental #18 establece:

Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una señal que identifica la iglesia remanente y fue manifestado en el ministerio de Ellen G. White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una fuente continua y autoritativa que proveen a la iglesia de confort, guía, instrucción y corrección. También hace evidente que la Biblia es el estándar por el cual toda enseñanza y experiencia debe ser probada.[31]


Por
Gerhard Pfandl, Ph. D



[1]Grant Osborne, Revelation, Baker’s Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2002), 677-678. David Aune, Revelation 17-22, Word Biblical Commentary (Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers, 1998), 1038-1039; Petros Vassiliades, “The Translation of Marturia Iesou in Revelation,” The Bible Translator 36 (1985): 129-34; M. E. Osterhaven, “Testimony,” The Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1975), 5:682; Morris Ashcraft, “Revelation,” The Broadman Bible Commentary, 12 vols. (Nashville, TN: Broadman Press, 1972), 12:312; John J. Walvoord, The Revelation of Jesus Christ (Chicago: Moody Press, 1966), 41; Martin Rist, “Revelation,” The Interpreters Bible, G. A. Buttrick, ed. (Nashville, TN: Abingdon Press, 1957), 12: 459.
[2]Ray F. Robbins, The Revelation of Jesus Christ (Nashville, Broadman Press, 1975), 154.
[3]Vassiliades, 131; William Henry Simcox, The Revelation of St. John the Divine, Cambridge Bible for Schools and Colleges (Cambridge: Cambridge University Press, 1898), 117.
[4]El Martirio de Policarpo es una carta escrita por los Smirnenses a los de la iglesia de Filomelium en Frigia en la segunda mitad del segundo siglo DC.
[5]J. Massyngberde Ford, Revelation, Anchor Bible (New York: Doubleday and Co., 1975), 374; Heinrich Kraft, Die Offenbarung des Johannes, Handbuch zum Neuen Testament (Tübingen, 1974), 22.
[6]A. A. Trite, “Martus and Martyrdom in the Apocalypse,” Novum Testamentum 15 (1973): 80. On the topic of martus and “martyrs” see F. Kattenbusch, “Der Märtyrertitel” Zeitschrift für die neutestamentliche Wissenschaft 4 (l903): 111-27; T. W. Manson, “Martyrs and Martyrdom,” Bulletin John Rylands Library 39 (1956-1957): 463-84; Ernst Lohmeyer, “Die Idee des Martyriums im Judentum und Urchristentum”, Zeitschrift für systematische Theologie 5 (1927-1928): 232-49.
[7]Ranko Stefanovic, Revelation of Jesus Christ (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2002), 392-393; Daniel J. Harrington, S.J., ed., Revelation, Sacra Pagina (Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1993), 187; Robert W. Wall,Revelation, New International Biblical Commentary (Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 1991), 225; Alan Johnson, “Revelation,” The Expositor’s Bible Commentary, F. E. Gaebelein, ed. (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1981), 572; James Moffat, "The Revelation of St. John the Divine," The Expositor's Greek Testament, W. Robertson Nicoll, ed., 5 vols. (Reprint, Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1980), 5:465; Robert H. Mounce, The Book of Revelation, The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1977), 247; G. R Beasley-Murray, The Book of Revelation, New Century Bible (London: Marshall, Morgan & Scott, 1974), 276; A. Plummer, Revelation, The Pulpit Commentary (London: Kegan, Paul, Trench, Truber and Co., 1898),188.
[8]John MacArthur, Revelation 12-22, The MacArthur New Testament Commentary (Chicago: Moody Press, 2000), 34.
[9]Trite, 75.
[10]J. Massyngberde Ford, “For the Testimony of Jesus Is the Spirit of Prophecy,” Irish Theological Quarterly 42 (1975): 285; G. E. Ladd, A Commentary on the Revelation of John (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1972), 265; R. H. Charles, The Revelation of of St. John, International Critical Commentary, 2 vols. (Edinburgh: T. And T. Clark, 1920), 1:7; Albert Barnes,Revelation, Barnes’ Notes on the New Testament (Reprint of 1884-85 edition; Grand Rapids, MI: Baker Book House, s.f.), 37, 316, 411.
[11]G. K. Beale, The Book of Revelation, The New International Greek Testament Commentary (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1999), 184; Louis A. Brighton, Revelation, Concordia Seminary (St. Louis, Concordia Publishing House, 1999), 502-503; M. Eugene Boring, Revelation, Interpretation (Louisville: John Knox Press, 1989), 194.
[12]La diferencia lingüística entre el Evangelio y las cartas de Juan por una parte, y el Apocalipsis por el otro, ha llevado a muchos eruditos a identificar a otro Juan como el autor del Apocalipsis. El griego del evangelio y de las cartas es relativamente sencillo y normalmente correcto, mientras que el del Apocalipsis la ley de la concordancia muchas veces es dejada de lado. Encontramos con frecuencia géneros mezclados, números y casos como también construcciones inusuales. Para ejemplos exhaustivos ver Charles, 1: XXIX-XXXVII. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, el griego del Apocalipsis tiene mayor afinidad con el de los libros juaninos que con cualquier otro del NT. Las diferencias lingüísticas pueden deberse a que Apocalipsis fue escrito cuando Juan estaba solo en Patmos, mientras que el Evangelio y las cartas fueron escritas con la ayuda de uno o más compañeros de fe en Éfeso. Ver Donald Guthrie, New Testament Introduction (Leicester, England: Inter-Varsity Press, 1976), 934-42.
[13]Massyngberde Ford, “For the Testimony of Jesus Is the Spirit of Prophecy”, 285.
[14]Hermann Strathmann, “martuj ktl”, Theological Dictionary of the New Testament, 10 vols. (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1964-76), 4:501. See also Richard Bauckham, The Climax of Prophecy (Edinburgh: T. and T. Clark, 1993), 162.
[15]Moffat, 5:465.
[16]E. Sjöberg, “Ruach in Palestinian Judaism,” Theological Dictionary of the New Testament, 10 vols. (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1964-76), 6:382.
[17]John W. Etheridge, The Targums of Onkelos and Jonathan Ben Uzziel on the Pentateuch, 2 vols. (London: Longman, Green, Longman, and Roberts, 1862), 1:131, 556; 2:442. Otras veces ocurre en Gen 45:27; Ex. 35:21, 31; Num. 11:17,25,26,28,29; 24:2; Jue. 3:10; 1 Sam. 10:6; 19:10, 23; 2 Sam. 23:2; 1 Re. 22:24; 2 Cron. 15:1; 18:22, 23; 20:14; Sal. 51:13; Is. 11:2. Ver Strack-Billerbeck, Kommentar zum Neuen Testament, 7 vols. (München: Beck’sche Verlagsbuchhandlung, 1965), 2:129.
[18]J. P. Schäfer, "Die Termini `Heiliger Geist' und `Geist der Prophetie’ in den Targumim und das Verhältnis der Targumim zueinander," Vetus Testamentum 20 (1970): 310.
[19] F. Bruce, The Time is Fulfilled (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1978), 105-6.
[20] Wilhelm Bousset, Die Offenbarung des Johannes (Gottingen: Vandenhoeck and Ruprecht, 1906), 270; Friedrich Düsterdieck, Critical and Exegetical Handbook to the Revelation of John (New York: Funk and Wagnalls, 1887), 229; I. T. Beckwith, The Apocalypse of John (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979), 526; Charles, 1:174; Simcox, 44; Kraft, 119; Mounce, 158; Ladd, 104; Johnson, 475.
[21]RSV, REB, NEB, Berkeley, and Moffat translate it this way, and several commentators adopt this reading, e.g., David Aune, Revelation 6-16, Word Biblical Commentary (Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers, 1998), 709; Osborne, 485; Barnes, 316; Massyngberde Ford, Revelation, 312.
[22] Walter Bauer, Wm. F.Arndt and F. Wilbur Gingrich, A Greek-English Lexicon of the NT and Other Early Christian Literature (Chicago, 1957), 332-34.
[23]Ibid., 333.
[24]Ibid., 334.
[25]Henry G. Liddell and Robert Scott, A Greek-English Lexicon, rev. ed. (Oxford: Clarendon Press, 1968), 749-50.
[26] Ibid., 751.
[27]David Hill comenta, “Si he marturia Iesou significa ‘testimonio a Jesús’, el verbo echo es uno bastante inusual (incluso en el griego de este libro) para connotar el ejercicio de ese testimonio por Cristianos” (David Hill, “Prophecy and Prophets in the Revelation of St. John,” New Testament Studies 18 [1971-72]: 411).
[28]Ejemplo, Summartureô ser un co-testigo, pero además, dar un testimonio.
[29]Mounce, 158.
[30]Charles, 1:174. Ver también Bousset, 270.
[31]Seventh-day Adventists Believe (Washington DC: Ministerial Association, General Conference of Seventh-day Adventists, 2005), 247.

viernes, 22 de febrero de 2013

ELENA WHITE Y SUS CRITICOS

¿Se comunica Dios con los seres humanos? ¿Hay evidencias de que lo ha hecho por medio de los profetas? El libro The Prophet and Her Critics,1 procura responder a estos interrogantes.
Elena White fue una líder destacada durante los comienzos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su ministerio se extendió desde la década de 1840 hasta su muerte en 1915. Los adventistas creen que recibió información de origen divino a través de visiones sobrenaturales para beneficio de este grupo cristiano y del público general. Ella registró esta información y la publicó en numerosos artículos y libros, lo que la convierte en una de las escritoras más prolíficas de la historia.
Los críticos no han aceptado su aseveración de que recibía comunicaciones de origen divino, manteniendo en cambio que copiaba sus ideas de otras fuentes. Existen porciones de sus escritos que muestran similitudes con lo que han publicado otros autores en libros que sabemos que ella poseyó o leyó. El punto clave de la cuestión es determinar si los otros autores fueron la fuente de sus ideas o si, como ella afirmó, la lectura de otros libros sólo la ayudó a expresar mejor los conceptos que Dios le había comunicado.
¿Es válido cuestionar a un profeta de Dios? 1 Tesalonicenses 5:20, 21, Deuteronomio 18:22 y Mateo 7:15-20 declaran que habrá verdaderos y falsos profetas, y que tenemos el derecho y la responsabilidad de distinguir unos de otros. También tenemos la obligación de evaluar críticamente la obra de los que aducen haber juzgado a un supuesto profeta y haberlo declarado falso.
He evaluado la obra de los críticos de Elena White. A la vez, he examinado las investigaciones realizadas por el doctor Don McMahon, las cuales podrían determinar si los principios de salud enunciados por White provenían de Dios, como ella afirma, o de los abundantes escritos de otros reformadores de la salud del siglo XIX.2 El estudio exhaustivo de McMahon puede constituir la primera evidencia científica de la naturaleza de la inspiración.
Los críticos de Elena White
Mi evaluación de tres de los más prominentes críticos de Elena White, a saber, Walter Rea,3 Jonathon Butler4 y Ronald Numbers5 se concentró en la calidad de sus investigaciones. ¿Utilizaron un buen diseño de pesquisa? ¿Reunieron sus datos de manera correcta? ¿Apoyan estos datos sus conclusiones? Si hubieran presentado sus trabajos en forma de tesis para obtener un título de posgrado, ¿habrían sido aprobados?
La aseveración básica de Walter Rea es que algunas frases o incluso párrafos de los libros de Elena White son idénticos o muy similares a otros libros de su biblioteca. Rea aduce que esto niega su afirmación de que sus escritos tienen un origen divino, y muestra que copió ideas de otros. Sin embargo, existen varias razones por las que sus pruebas no apoyan esta aseveración. En primer lugar, las similitudes no son tantas ni tan próximas como trata de probar. Esto puede determinarse después de analizar cuidadosamente las muestras de su libro. En segundo término, Rea cita dos argumentos en contra de sus propias conclusiones, pero sus esfuerzos por refutar estos argumentos no resultan convincentes. En tercer lugar, la línea principal de razonamiento de su libro se basa en una lógica defectuosa. Rea presenta pruebas que refutan la idea de que los escritos de White eran completamente originales, y de que el material provenía de una inspiración verbal, o que era dictado por Dios. El problema de Rea es que entonces llega a la conclusión opuesta de que ella no puede haber recibido ningún tipo de comunicación divina.
Pero este razonamiento polarizado, sin matices, deja de considerar una explicación intermedia, que puede ser hallada en la descripción de White acerca de cómo escribió sus libros. White afirma que Dios le comunicó ideas que ella luego redactó empleando sus propias palabras. Dice que a menudo se sentía incapaz de expresar adecuadamente estos conceptos, pero que se la instruyó de que sería más capaz de escribir con claridad al leer otros libros acerca del tema.6 Esta explicación es consistente con todos los datos de Walter Rea, por lo que sus argumentos no logran contradecir el papel de la inspiración divina en la obra de White. Se necesita un tipo diferente de evidencias para evaluar la aseveración de inspiración.
Un artículo de Butler,7 que afirma que la comprensión de Elena White de los eventos finales de la historia humana proviene de los acontecimientos de sus días, tampoco resulta convincente debido a su lógica defectuosa y a evidencias inadecuadas.
Vamos a referirnos ahora al libro Prophetess of Health de Ronald Numbers. Este autor quiere mostrar que Elena White extrajo todos sus principios de reforma pro salud de las obras de otros reformadores de la salud de sus días. Durante el siglo XIX hubo un grupo de reformadores que publicaron muchos libros y artículos, varios de los cuales se encuentran en la biblioteca de Elena White y están subrayados por ella.
Elena White recibió su principal visión sobre temas de salud en junio de 1863, y al año siguiente comunicó los principios de una vida saludable en su libro Spiritual Gifts. Ella declaró que después de redactar esta obra, leyó esos otros libros y se sorprendió al hallar tantos conceptos similares a los suyos. Numbers rechaza esta aseveración y afirma que antes de la visión de 1863 “los adventistas del séptimo día ya poseían los lineamientos básicos del mensaje de la reforma pro salud”.8
Los datos que aporta Numbers sobre estos eventos son útiles, pero la manera en que los utiliza para determinar si los principios de White le fueron revelados por Dios indica serios errores de lógica y evidencias inadecuadas. En primer lugar, una investigación tal debe basarse en una lista completa de sus principios de salud, así como en los principios de salud de sus supuestas fuentes. Estos deben ser compilados con el mismo enfoque, a fin de proporcionar datos objetivos. De esta manera se podrían comparar estos principios con los hallazgos médicos modernos para determinar cuáles han sido verificados. Por supuesto, la medicina continúa avanzando y cambiando con nuevos descubrimientos, de manera que no constituye un estándar absoluto. Sin embargo, tales listas paralelas permitirían una comparación del nivel relativo de exactitud de los diferentes reformadores de la salud. Numbers no hizo esto, sino que utilizó evidencias anecdóticas (la comparación de unos pocos principios de salud), sin indicar por qué eligió estos ejemplos por sobre muchos otros que dejó de lado.
En segundo lugar, Numbers se concentró en similitudes entre los principios de salud de White y de otros reformadores, pero no analizó las diferencias significativas que existen entre ellos. Esto es inapropiado, ya que un diseño de investigación imparcial debe comparar tanto las similitudes como las diferencias.
En tercer lugar, Numbers no analizó objetivamente la hipótesis de la inspiración divina, sino que expresó con claridad su suposición de que los datos debían ser evaluados sin recurrir a esa hipótesis. Pero un estudio erudito que procure determinar la verdad de una hipótesis no puede comenzar asumiendo que la hipótesis es falsa.
En resumen, los diseños de investigación utilizados por estos críticos son insatisfactorios, y no proveyeron los datos necesarios para apoyar sus aseveraciones. Se han publicado varios libros en respuesta a estos críticos. Y aunque resultan útiles, no constituyen el estudio cuidadoso y objetivo que se necesita para probar la hipótesis de la comunicación divina como la fuente de los escritos de Elena White. Sin embargo, el trabajo de Don MacMahon, un médico que ha estudiado los principios modernos para una vida saludable, se basa en un diseño apropiado de investigación y ofrece la posibilidad de probar si los escritos de White sobre salud tienen o no un origen divino.
La hipótesis de la inspiración divina
Primero McMahon compiló una lista de todos los conceptos sobre salud en los escritos de Elena White y en los de otros prominentes reformadores de la salud de su época. Utilizó el mismo criterio para compilar cada una de estas listas. Luego los comparó a todos con la ciencia médica moderna y evaluó cada concepto como verificado o no por la medicina moderna. Cada concepto de salud fue ubicado entonces en categorías paralelas como un principio de salud o una explicación fisiológica de un principio. Por ejemplo, “beber mucha agua” es un principio, una declaración acerca de qué hacer. Una explicación fisiológica no diría qué hacer, sino por qué hacerlo. McMahon llamó a los principios los “qué” y a las explicaciones, los “porqué”. Finalmente, se utilizaron las opiniones de la medicina moderna para decidir si cada principio (cada “qué”) tenía un efecto menor o significativo sobre la salud.
Este método sí nos ofrece los datos necesarios para demostrar una de estas dos hipótesis: (1) “Los conceptos de salud expuestos por Elena White pueden ser explicados satisfactoriamente como extraídos de los reformadores de su época”, o (2) “Los escritos de Elena White sobre salud contienen información que no puede ser explicada como proveniente de los conceptos de salud de sus días; lo que probaría que ella debe haber recibido información de una fuente sobrenatural”.9
En la década de 1950 las opiniones médicas estaban claramente en contra de los principios de salud comunicados por Elena White; sin embargo, las nuevas investigaciones médicas en la segunda mitad del siglo XX han cambiado el cuadro. Veamos. De los 46 “qué” sobre salud que se encuentran en Spiritual Gifts, el 96 por ciento ha sido verificado por la medicina moderna (un 70 por ciento es significativo para la salud y un 26 tiene una influencia menor). En contraste, los principios de salud de los otros cinco reformadores estudiados poseen una verificación de entre 35 y 45 por ciento. Cuando se comparan las listas de los principios sin verificar de los demás reformadores, se nota aún más la diferencia entre White y sus contemporáneos. Los dos principios de White que McMahon considera sin verificar son: evitar la levadura en el pan y comer por lo general dos comidas al día. En contraste, estos son algunos de los principios de salud sin verificar de los otros reformadores: no calentar la casa, si se come carne, comerla cruda: no consolar a los niños (es bueno que lloren); que los niños no coman fruta; no beber agua (sino sólo jugo de fruta); no utilizar absolutamente nada de sal; usar ropa liviana aun cuando hace frío; no usar jabón; bañarse sólo una o dos veces por semana; la relación sexual entre esposos es perjudicial para la salud; los niños no deben comer papa; evitar aromas fuertes (aunque sean agradables, como el perfume de las flores).
Siendo que Elena White tenía muy poca educación formal y ninguna formación médica, ¿cómo supo evitar esos principios que pueden haber parecido válidos 150 años atrás pero que, ahora se sabe, son errados? ¿De dónde obtuvo ella los numerosos principios de salud que los otros reformadores no adoptaron? Este último punto es especialmente significativo, ya que los principios que le son únicos tienen un nivel más alto de exactitud que los demás principios tanto de sus escritos como de uno o más de los demás reformadores y que no puede ser derivada de ninguna fuente humana disponible en su tiempo. Esto parece refutar la primera hipótesis, y es consistente con la segunda hipótesis: la comunicación proveniente de una fuente sobrenatural. ¿Tiene alguien otra explicación?
Elena White afirma que después de haber redactado los principios de salud que recibió en 1863 leyó otras publicaciones de los reformadores y utilizó parte de ese material. Esto puede explicar que el porcentaje de los principios de salud verificados en su libro The Ministry of Healing, de 1905, había descendido del 96 a 87 por ciento. Aun así, los principios no verificados de ese libro podrían discutirse, pero no incluyen ninguno de los extraños conceptos propuestos por otros reformadores.
Los “porqué” presentan un cuadro diferente y revelan otro aspecto de la naturaleza de la inspiración. Los “porqué”, vale decir, las explicaciones que ofrece Elena White, no son más exactos que los “porqué” de los otros reformadores, lo cual sugiere que provienen de una fuente de información diferente. Pareciera que Dios nos comunicó los principios de salud para que tengamos una vida más saludable, pero nos dejó la tarea de descubrir las explicaciones fisiológicas. De hecho, a menudo hubiera sido imposible dar explicaciones fisiológicas correctas de muchos principios de salud en el siglo XIX sin utilizar la terminología médica y conceptos desconocidos hasta bien avanzado el siglo XX.
Los principios de salud tales como “beber mucha agua” o “no beber alcohol” son fáciles de comunicar y pueden ser comprensibles en cualquier época de la historia, aun si no se conocen sus razones. Nuestra vida y nuestra relación con Dios se beneficiarán si seguimos los principios de vida que él nos ha comunicado, aun si no entendemos el porqué de todos ellos.
Los principios de las relaciones sexuales
Los críticos de Elena White han aducido que defendía conceptos desequilibrados de las relaciones sexuales maritales; pero esto parecer estar basado en una lectura superficial de sus escritos. En sus días era común que los reformadores de salud limitaran el contacto sexual a quizá una vez al mes. Contrariamente a lo que Ron Numbers deja entrever, Elena White nunca defendió una restricción tal. En cambio se refiere a los problemas causados por las “pasiones animales” y por maridos “peores que los brutos”, y aconseja a las esposas a que desvíen la mente de sus esposos de las “gratificaciones de las pasiones lujuriosas”. Cabe preguntarse: ¿Condena ella las relaciones sexuales normales de las parejas casadas que se aman y respetan? ¿O describe la conducta insensible de esposos egoístas y exigentes, o quizá algún tipo de conducta abusiva? La respuesta es obvia.
Elena White se refiere a la calidad de las relaciones maritales, no a la frecuencia de las mismas. En cierta ocasión un hombre trató de conseguir su aprobación para publicar un folleto en que declaraba que la relación sexual debía limitarse a la procreación. El único comentario que le hizo Elena White al autor, después de escuchar su presentación, fue “vaya a su casa y sea un hombre”. Él entendió el mensaje y nunca publicó el folleto.
Conclusiones
Dios nos permite tomar decisiones y aceptar las consecuencias de ellas. Esto incluye nuestra actitud hacia lo que Dios ha comunicado a través de sus mensajeros. Por eso, si alguien decide cuestionar los mensajes que contiene la Biblia o los escritos de Elena White, tenemos el derecho de exigir que ese cuestionamiento se base en una investigación cuidadosa y objetiva. Los críticos de Elena White aquí analizados han basado sus investigaciones en un diseño inadecuado y una lógica defectuosa, por lo que tenemos el derecho de dudar de sus conclusiones.
El estudio exhaustivo del doctor Don McMahon satisface los requisitos de una investigación seria y refuta la aseveración de que los principios de salud comunicados por Elena White fueron copiados de otros reformadores. Cuando aplicamos estos principios, expresamos tácitamente nuestra gratitud al Creador que no sólo se interesa en nuestra salvación eterna, sino también desea que vivamos vidas más saludables y felices. Todo esto revela su amor por sus criaturas. La exactitud de los principios de salud comunicados por Dios a sus profetas puede animarnos a confiar en sus mensajes respecto de otros temas.
 
Leonard R. Brand (Ph.D., Cornell University) es profesor de biología y paleontología en Loma Linda University, Loma Linda, California, EE.UU. Su dirección electrónica: lbrand@llu.edu.
 
REFERENCIAS
1. Leonard Brand y Don McMahon, The Prophet and Her Critics (Nampa, Idaho: Pacific Press Publ. Assn., 2005).
2. Ibíd; Don S. McMahon, Acquired or Inspired? Exploring the Origins of the Adventist Lifestyle (Warburton, Australia: Signs Publishing Co., 2005). Incluye un disco compacto con todos los datos de la investigación y sus interpretaciones.
3. Walter Rea, The White Lie (Turlock, California: M & R Publications, 1982).
4. Jonathon Butler, “The World of E. G. White and the End of the World”, Spectrum, 10(2): 2-13 (1979).
5. Ronald Numbers, Prophetess of Health: A Study of Ellen G. White (New York: Harper and Row Publishers, 1976).
6. Elena White, The Great Controversy, Introducción (Mountain View, California: Pacific Press Publ. Assn., 1911).
7. Butler.
8. Numbers, pp. 80, 81.
9. Brand y McMahon, p. 41.
 
 
Fuente:
Por: Leonard Brand (Dialogo Universitario). http://dialogue.adventist.org/articles/17_2_brand_s.htm)
 

 

 

viernes, 21 de diciembre de 2012

COLECCIÓN DE LIBROS DE ELENA G. DE WHITE (PARA DESCARGAR)


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PRIMEROS ESCRITOS
EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES
HISTORIA DE LOS PATRIARCAS Y PROFETAS
LA HISTORIA DE PROFETAS Y REYES
LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES
SEGURIDAD Y PAZ EN EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS
A FIN DE CONOCERLE
ALZA TUS OJOS
CADA DÍA CON DIOS
CONDUCCIÓN DEL NIÑO
CONFLICTO Y VALOR
CONSEJOS SOBRE LA OBRA DE LA ESCUELA SABÁTICA
LA EDUCACIÓN CRISTIANA
CONSEJOS SOBRE MAYORDOMÍA CRISTIANA
CRISTO EN SU SANTUARIO
DIOS NOS CUIDA
EL CAMINO A CRISTO
EL COLPORTOR EVANGÉLICO
EL DISCURSO MAESTRO DE JESUCRISTO
EL EVANGELISMO
EL HOGAR CRISTIANO
EN LUGARES CELESTIALES
EVENTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
EXALTAD A JESÚS
FE Y OBRAS
HIJOS E HIJAS DE DIOS
LA HISTORIA DE LA REDENCIÓN

JOYAS DE LOS TESTIMONIOS
Volumen 1
Volumen 2
Volumen 3
LA EDUCACIÓN
LA FE POR LA CUAL VIVO
LA IGLESIA REMANENTE
LA VOZ: SU EDUCACIÓN Y USO CORRECTO
¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!
LA MARAVILLOSA GRACIA
MENSAJES PARA LOS JÓVENES

MENSAJES SELECTOS
Volumen 1
Volumen 2
Volumen 3
NOTAS BIOGRÁFICAS DE ELENA G. DE WHITE
OBREROS EVANGÉLICOS
PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO
REAVIVAMIENTOS MODERNOS
RECIBIRÉIS PODER
REFLEJEMOS A JESÚS
SERVICIO CRISTIANO EFICAZ
TESTIMONIOS PARA LOS MINISTROS

TESTIMONIOS SELECTOS
TESTIMONIOS SELECTOS VOL. 1
TESTIMONIOS SELECTOS VOL. 2
TESTIMONIOS SELECTOS VOL. 3
TESTIMONIOS SELECTOS VOL. 4
TESTIMONIOS SELECTOS VOL. 5

COLECCIONES MEDICAS
CONSEJOS SOBRE EL RÉGIMEN ALIMENTICIO
CONSEJOS SOBRE LA SALUD
EL MINISTERIO DE CURACIÓN
EL MINISTERIO DE LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE
LA TEMPERANCIA
UN LLAMADO AL EVANGELISMO MEDICO
Fuente: 

ELENA G. WHITE

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