miércoles, 10 de agosto de 2011

La adoración en los escritos de Elena G. de White


Un examen del tema de la adoración en los escritos de Elena G. de White puede mostrar orientaciones prácticas acerca del culto, la reverencia, el canto, etc. Pero una lectura más detenida ofrece también elementos esenciales del fundamento teológico tras las manifestaciones cúlticas eclesiales. El presente trabajo propone elementos teológicos de la adoración a partir de los escritos de Elena G. de White relacionados con cinco áreas de la teología: la doctrina de Dios, la antropología, la soteriología, la eclesiología y la escatología.


Dios: el objeto digno de adoración

Para Elena G. de White, Dios merece la adoración de sus criaturas en virtud de sus atributos y acciones. Afirma que un mejor conocimiento de Dios suscita la adoración de los hombres. “Cuando podamos comprender el carácter de Dios como lo comprendió Moisés (Éxodo 33:19; 34:6-8), también nos apresuraremos a postrarnos en adoración y alabanza”. 1 Por esa misma razón Satanás se esfuerza en distorsionar su carácter. 2

Al igual que las Escrituras, los escritos de Elena G. de White fundamentan la adoración en virtud de los atributos absolutos de Dios, como la infinitud, la eternidad, la grandeza, y la perfección. Señala que Satanás ha intentado reemplazar “la justicia y perfección del Dios infinito que es el verdadero objeto de la adoración...”. 3 Estas cualidades divinas justifican la adoración. “Jehová, el eterno, el que posee existencia propia, el no creado, el que es la fuente de todo y el que lo sustenta todo, es el único que tiene derecho a la veneración y adoración supremas”. 4 En razón de sus perfecciones existe un objeto único de adoración. “No es al hombre a quien debemos exaltar y adorar; es a Dios, al único Dios verdadero y viviente, a quien se le debe adoración y reverencia”. 5

La alabanza y la gratitud aparecen en estrecha relación con los atributos relativos de Dios, como su presencia, bondad, misericordia, poder, y soberanía. Se indica que “la verdadera reverencia hacia Dios nos es inspirada por un sentido de su infinita grandeza y un reconocimiento de su presencia” y que “la presencia de Dios hace que tanto el lugar como la hora de la oración sean sagrados”. 6 La convicción de la presencia divina hace del culto una ocasión de pleno gozo. 7 La bondad y el poder del Señor se presentan como estímulos para la alabanza y la gratitud. 8 Dios mostró su poder en los eventos del éxodo “para que su pueblo se apartara de la idolatría y le tributara verdadera adoración”. 9 Al “considerar a Dios como un padre tierno y misericordioso” el servicio y la adoración se transforman en un placer. 10

Elena G. de White era muy conciente de que la adoración verdadera responde además a los atributos morales de Dios, como la santidad y el amor. La indumentaria del sacerdocio hebreo inspiraba “el sentimiento de la santidad de Dios, de lo sagrado de su culto y de la pureza que se exigía a los que se allegaban a su presencia”. 11 La visión del Señor volvió a Isaías más consciente de su indignidad “a medida que miraba la santidad y majestad del santuario”. 12 Deben inculcarse en los miembros de iglesia “ideas correctas de la adoración y reverencia verdaderas” a fin de prepararlos “para alternar con los adoradores de los atrios celestiales, donde todo es pureza y perfección, donde todos los seres manifiestan perfecta reverencia hacia Dios y su santidad”. 13 Cuando el creyente se congrega, ha de recordar que “Dios es superior y santo...”. 14 Al igual que Noé después del diluvio, debiera expresarse gratitud y culto ante las manifestaciones de la misericordia y el amor de Dios. 15 La contemplación del amor de Dios despertó la ferviente adoración y la gratitud de David e inspiró su alabanza. 16 Ese amor divino manifestado en la cruz de Cristo estimula la alabanza, la gratitud, la adoración alegre y el gozo reverente. 17

A veces se propone una combinación de atributos morales y relativos como motivo de adoración humana y celestial, particularmente la justicia y la misericordia. La unión de estas características divinas “llena todo el cielo de admiración y adoración”. 18 Se dice que el sábado “es un testimonio perpetuo de su existencia, y un recuerdo de su grandeza, su sabiduría y su amor”. 19

Varias acciones divinas aparecen como razones que demandan la adoración a Dios. El Dios creador y sustentador se hace merecedor de la adoración de los hombres. 20 “El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que él es el Creador, y que a él es a quien todos los demás seres deben su existencia”. 21 No es la naturaleza sino su Creador el objeto de la honra y la adoración. 22 “El Dios vivo merece nuestro pensamiento, nuestra alabanza, nuestra adoración como Creador del mundo, como Creador del hombre. Debemos alabar a Dios porque fuimos maravillosamente hechos”. 23 El capítulo 14 de Apocalipsis exhorta a los hombres a que adoren al Creador en fidelidad y obediencia. 24 El sábado conmemora la creación y recuerda la verdadera razón para la adoración a Dios. 25

Elena G. de White también deja ver que la revelación divina hace posible la adoración humana. “La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios”. 26 Jesús fue también sobre este tema la fuente suprema de revelación. “Jesús había venido para enseñar el significado del culto a Dios, y no podía sancionar la mezcla de los requerimientos humanos con los preceptos divinos”. 27 “Cristo vio que algo debía hacerse... La obra de Cristo consistía en establecer un culto completamente diferente”. 28 Se advierte contra la excitación de sentimientos y se favorece la predicación serena de la Palabra. Los sentimientos quedan subordinados al juicio. Se rechazan tanto el fanatismo como el frío formalismo como engaños satánicos, así como la confusión, y las grandes manifestaciones corporales. 29

El concepto de Elena G. de White sobre adoración muestra un equilibrio entre la trascendencia y la inmanencia de Dios 30, y en consecuencia un balance entre los aspectos formales e informales de la adoración. 31 La adoración se mueve entonces entre el temor reverencial y la gozosa comunión. Tanto la grandeza como la presencia de Dios inspiran la verdadera reverencia. 32 La presencia y el amor de Cristo en el corazón de lo adoradores se reflejarán en reuniones intensamente interesantes e impregnadas por la atmósfera del cielo.33 Dios “honra con su presencia las asambleas de sus hijos” y los acompaña por medio de su Espíritu. 34

La adoración se concibe en términos trinitarios, porque reconoce la dignidad divina de Cristo 35, y el protagonismo del Espíritu Santo. El verdadero culto es “el fruto de la obra del Espíritu Santo”. 36 Sólo el Espíritu crea un entusiasmo sano. 37

En consecuencia, la adoración es una experiencia teocéntrica, motivada por un Dios a la vez soberano y presente en la asamblea eclesial.


El hombre: el sujeto que adora

Para Elena G. de White la adoración es la respuesta integral de la criatura humana ante el ser y el quehacer divino. Esa respuesta debe caracterizarse tanto por la reverencia y la humildad, como por la gratitud, la alabanza, el gozo, y el amor.

En la vivencia cúltica los humildes y creyentes adoradores reconocen la superioridad y santidad de Dios y la dignidad de su casa. 38 “Los discípulos de Cristo deben precaverse hoy contra la tendencia a perder el espíritu de reverencia y temor piadoso. Las Escrituras enseñan a los hombres cómo deben acercarse a su Hacedor, a saber con humildad y reverencia, por la fe en un Mediador divino...”. 39 Las dádivas que sustentan el culto público atestiguan “la existencia y la soberanía del Dios viviente”, y expresan lealtad y amor hacia él. 40 Las santas convocaciones en Israel debían mantener vivos la fe, el amor y la gratitud. 41

Al mismo tiempo los hijos de Dios deben hablar palabras de alabanza y agradecimiento 42, y asistir a la casa de adoración “llenos de gozo”. 43 Elena G. de White dice que el servicio y la adoración debieran realizarse con alegría y placer. “Aquello que se hace para la gloria de Dios debe hacerse con alegría, con cánticos de alabanza y acción de gracias, no con tristeza y semblante adusto... Debiera ser un placer adorar al Señor y participar en su obra... El quiere que quienes van a adorarlo puedan llevarse preciosos pensamientos de su cuidado y amor, para que estén siempre contentos en sus ocupaciones diarias y tengan gracia para conducirse honesta y fielmente en todas las cosas”. 44

Ante la manifestación divina el hombre se hace consciente de su indignidad. Al contemplar la majestad y santidad de Dios, Isaías se vio a sí mismo en su pequeñez, indignidad e incompetencia. 45

Todo el ser del hombre adora a Dios, cuidando su cuerpo, sus pensamientos, y sus emociones bajo el dominio de la razón santificada. En el concepto de Elena G. de White “La salud... está más íntimamente relacionada con la conciencia y la religión de lo que muchos piensan”. 46 Existe por tanto la idea de adoración como estilo de vida. “Dios deseaba que toda la vida de su pueblo fuera una vida de alabanza”. 47

La adoración es, entonces, una respuesta positiva e integral del hombre a Dios.


La salvación: motivación y habilitación

En Elena G. de White existe una relación cercana entre adoración y soteriología, porque la adoración se concentra en la obra redentora de Cristo, y en el plan de salvación. Tal como lo atestiguan los textos veterotestamentarios, ya el culto de Israel anticipaba la salvación provista por Cristo. 48

La adoración surge como respuesta a la salvación, motivando y capacitando al creyente en esa experiencia. “Al meditar el pueblo de Dios en el plan de salvación, sus corazones se enternecerán con amor y gratitud...”.49 La cruz de Cristo se convierte en la gran fuerza de la vivencia cúltica. “Contemplando al Redentor crucificado, comprendemos más plenamente la magnitud y el significado del sacrificio hecho por la Majestad del cielo. El plan de salvación queda glorificado delante de nosotros, y el pensamiento del Calvario despierta emociones vivas y sagradas en nuestro corazón. Habrá alabanza a Dios y al Cordero en nuestro corazón y en nuestros labios; porque el orgullo y la adoración del yo no pueden florecer en el alma que mantiene frescas en su memoria las escenas del Calvario”. 50 El hombre responde en amor y adoración agradecida por la obra salvadora de Dios. 51 “No tiene paralelo el sacrificio de Cristo por el hombre caído. Es el tema más excelso y sagrado en que podamos meditar. Cada corazón que es iluminado por la gracia de Dios es constreñido a inclinarse con inexpresable gratitud y adoración delante del Redentor por su sacrificio infinito”. 52 La revelación del amor de Dios en Cristo genera en el hombre gratitud, obediencia, adoración, amor, alegría y alabanza. 53El poder de la cruz pone en acción “los misteriosos manantiales de la esperanza y el temor, la adoración y el amor”. 54

En la eternidad seguirá adorándose en respuesta al sacrificio de Cristo. “La cruz de Cristo será la ciencia y el canto de los redimidos durante toda la eternidad... El hecho de que el Hacedor de todos los mundos, el Árbitro de todos los destinos, dejase su gloria y se humillase por amor al hombre, despertará eternamente la admiración y adoración del universo”. 55

Hasta los mundos no caídos “tributan alabanza y honor y gloria a Jesucristo por el plan de la redención para salvar a los hijos caídos de Adán así como para confirmarlos a ellos mismos en su posición y en su carácter de pureza”. 56 El cielo expresó alabanza y adoración “por la gran misericordia y condescendencia de Dios al dar a su amado Hijo para que muriese por una raza rebelde. Expresaron alabanza y adoración por el abnegado sacrificio de Jesús, que consentía en dejar el seno del Padre y escoger una vida de sufrimientos y angustias y morir ignominiosamente para poder dar vida a otros”. 57

La intercesión de Cristo en favor del hombre en el santuario celestial también provoca la gratitud y la adoración a Dios. 58

La adoración humana sólo es posible por la gracia divina y la justicia de Cristo, y constituye una respuesta de fe viviente y salvífica, que se manifiesta en buenas obras, obediencia y servicio. “El incienso, que ascendía con las oraciones de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios”. 59 Del mismo modo la sal añadida a todo sacrificio en las ceremonias del templo “significaba que únicamente la justicia de Cristo podía hacer el culto aceptable para Dios”. 60

El amor perdonador de Dios trae paz e inspira la alabanza y la adoración agradecida al Salvador. 61 “Cuando los rayos de la justicia de Cristo brillen en el creyente, el gozo, la adoración y la gloria se entretejerán con su experiencia”. 62

La adoración verdadera fructifica en buenas obras, porque “el verdadero culto consiste en trabajar junto con Cristo”. 63 La alabanza sincera es un deber como lo es la oración 64, y el creyente ha de “alabar a Dios mediante un servicio tangible... 65 ”. En consideración de la salvación recibida por Cristo surge el anhelo de servicio, la respuesta de amor y de adoración agradecida. 66

Elena G. de White habla de adoración en términos de obediencia a Dios y a su ley. Esa es la exhortación del mensaje del primer ángel de Apocalipsis 14. “Sin obediencia a sus mandamientos, ninguna adoración puede agradar a Dios”. 67 Quienes responden al triple mensaje divino guardan los mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto que señala a Dios como Creador. 68 Dios apartó y santificó un día y se lo otorgó al hombre para su descanso y culto. 69 Apocalipsis 14 contrapone a quienes rinden una adoración obediente con quienes siguen pautas humanas. 70 “En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Dios, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia”. 71 En ese tiempo final “los que adoran a Dios se distinguirán especialmente por su respeto al cuarto mandamiento...”. 72

De la narrativa bíblica se extraen lecciones de obediencia y fidelidad. “Dios quiso enseñar al pueblo que debía acercarse a él con toda reverencia y veneración y exactamente como él indicaba. El Señor no puede aceptar una obediencia parcial. No bastaba que en el solemne tiempo del culto casi todo se hiciera como él había ordenado”. 73

La religiosidad no puede ser formal o ritual, sino un fruto de la obra del Espíritu. “Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto”. 74

En consecuencia la adoración es cristocéntrica, y se expresa en una respuesta creyente y comprometida. “Es preciso juntarnos en torno de la cruz. Cristo, y Cristo crucificado, debe ser el tema de nuestra meditación, conversación y más gozosa emoción”. 75


La iglesia: el ámbito comunitario

Para Elena G. de White la adoración de la comunidad eclesial es de vital importancia. Considera los momentos de culto verdadero como una profunda bendición, y como “ocasiones sagradas y preciosas”. 76

Por una parte, parece claro que deben existir regulaciones específicas respecto del culto. “Algunos piensan que es malo procurar observar orden en el culto de Dios. Pero he visto que tal cosa no es peligrosa. He visto que la confusión desagrada al Señor, y que debe haber orden en la oración y también en el canto”. 77 No hay aquí lugar para la negligencia o la apatía. “Debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar, y la manera de adorar. Nada de lo que es sagrado, nada de lo que pertenece al culto de Dios, debe ser tratado con descuido e indiferencia”. 78

Es evidente que se defienden las bondades de un culto digno y sereno evitando los extremos del formalismo y el fanatismo. En los comienzos de la iglesia se dieron advertencias sobre la necesidad de un solemne decoro en el culto, contra las exclamaciones ruidosas, las oraciones a gritos y toda excitación. 79 Elena G. de White lamentó ciertas reuniones celebradas en Indiana con ruido, confusión y alboroto. 80 “El Señor quiere que sus servicios se caractericen por el orden y la disciplina, y no por la agitación y la confusión”. 81 Las orientaciones en este sentido son específicas. “Cuando los creyentes proclaman la verdad como está ejemplificada en Jesús, manifiestan una calma santa y serena, y no una tormenta de confusión”. 82 Se anticipa también que antes de la terminación del tiempo de gracia se repetirá la experiencia de Indiana. “Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza”. 83 Debe existir mucho cuidado en la evaluación de una experiencia tal. “El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante”. 84 El Espíritu Santo no se identifica con el desorden perturbador, pero Satanás trabaja en medio del estruendo y la confusión. 85 La indicación se orienta hacia la prudencia. “En esta etapa de nuestra historia debemos tener mucho cuidado de precavernos contra todo lo que sepa a fanatismo y desorden”. 86Ciertas cualidades del culto parecen ineludibles. “La obra de Dios se ha caracterizado siempre por la serenidad y la dignidad”. 87

Se reconoce que “Dios condena la mera ejecución de ceremonias que carezcan del espíritu de culto...”. 88 Pero el culto puede ser auténtico y significativo. “Ningún término es demasiado enérgico para describir lo malo del culto formal, pero no hay palabras que puedan presentar debidamente la profunda bendición del culto verdadero”. 89

Al mismo tiempo que se elogia el orden y la disciplina, se insiste en manifestaciones cúlticas que sean espirituales y atractivas, donde los adoradores participen y expresen gratitud y compañerismo. “Nuestras reuniones deben hacerse intensamente interesantes. Deben estar impregnadas por la misma atmósfera del cielo. No haya discursos largos y áridos ni oraciones formales simplemente para ocupar el tiempo. Todos deben estar listos para hacer su parte con prontitud, y cuando han cumplido su deber la reunión debe clausurarse. Así el interés será mantenido hasta el final. Esto es ofrecer a Dios un culto aceptable. Su servicio debe ser hecho interesante y atrayente, y no dejarse que degenere en una forma árida. Debemos vivir por Cristo minuto tras minuto, hora tras hora y día tras día. Entonces Cristo morará en nosotros, y cuando nos reunamos, su amor estará en nuestro corazón, y al brotar como un manantial en el desierto, refrescará a todos y dará a los que están por perecer avidez por beber las aguas de vida”. 90 En un culto tal el sermón no es lo único importante. “Generalmente la predicación de nuestras reuniones del sábado debe ser corta. Debe darse a los que aman a Dios oportunidad de expresar su gratitud y adoración”. 91 El Señor Jesús ya había luchado contra la formalidad y en favor de un culto espiritual. “Cristo vio que algo debía hacerse... El culto espiritual estaba desapareciendo rápidamente. Ningún vínculo unía a los sacerdotes y gobernantes con su Dios. La obra de Cristo consistía en establecer un culto completamente diferente”. 92

Además de la lectura y la predicación de la Palabra, se destaca el valor de otros elementos litúrgicos como la oración, el canto y la alabanza. “Para el alma humilde y creyente, la casa de Dios en la tierra es la puerta del cielo. El canto de alabanza, la oración, las palabras pronunciadas por los representantes de Cristo, son los agentes designados por Dios para preparar un pueblo para la iglesia celestial, para aquel culto más sublime, en el que no podrá entrar nada que corrompa”. 93 Tanto el predicador como los adoradores participan activamente. “Gran parte de la adoración pública de Dios consiste en alabanza y oración, y cada seguidor de Cristo debiera participar en ella. También está el servicio de predicación, dirigido por aquellos que están encargados de instruir a la congregación en la Palabra de Dios”. 94 Como instrumentos de adoración participativa se equiparan el canto y la oración. “El canto, como parte del servicio religioso, es tanto un acto de culto como lo es la oración”. 95 Es importante que la congregación escuche con atención a las palabras predicadas, pero también que ofrezca una respuesta al mensaje recibido. 96

En este sentido el culto comunitario está orientado hacia Dios en adoración y hacia la iglesia en edificación, y debe moverse entre el orden y la vitalidad.


El futuro: la dimensión de la esperanza

Los escritos de Elena G. de White ofrecen también una dimensión escatológica a la adoración. Se anticipan para la iglesia tiempos caracterizados por la alabanza y la adoración. “En visiones de la noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el seno del pueblo de Dios. Muchos alababan a Dios. Los enfermos eran sanados y se efectuaban otros milagros. Se advertía un espíritu de adoración como lo hubo antes del gran día del Pentecostés”. 97 La experiencia de adoración tendrá además una proyección eterna. Entonces la humanidad, como la naturaleza “ofrecerá a Dios tributo de alabanza y adoración”. 98

La adoración constituye el verdadero eje del conflicto cósmico entre el bien y el mal originado en los cielos. 99

Ese conflicto escatológico probará la lealtad del pueblo de Dios hacia el único objeto de adoración. “El tiempo de angustia que espera al pueblo de Dios requerirá una fe inquebrantable. Sus hijos deberán dejar manifiesto que él es el único objeto de su adoración, y que por ninguna consideración, ni siquiera de la vida misma, pueden ser inducidos a hacer la menor concesión a un culto falso”. 100

Elena G. de White relaciona la controversia final entre la verdadera y la falsa adoración con la actitud de los hombres hacia la ley de Dios. Asegura que este tema dividirá a la humanidad en dos grupos diferentes. El triple mensaje del Apocalipsis 14 es una exhortación a la adoración al Creador mediante la obediencia a sus mandamientos. 101 “En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Dios, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia”. 102 La adoración hará la diferencia. “Al final de la lucha, toda la cristiandad quedará dividida en dos grandes categorías: la de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y la de los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca”. 103

En particular la observancia del cuarto mandamiento será el asunto en cuestión que separará a los auténticos de los falsos adoradores. 104

La adoración es ciertamente central en el conflicto escatológico y se relaciona estrechamente con el destino eterno de los hombres.

Elena G de White dedica al tema de la adoración un espacio significativo. En su concepto la adoración se dirige a Dios como objeto divino. El Dios trascendente e inmanente es quien origina y orienta la adoración. La criatura humana es el sujeto que responde en forma activa e integral a la vocación divina. La redención obrada por Jesucristo genera y habilita la adoración de los creyentes, quienes responden al Salvador en fidelidad y compromiso. La adoración se manifiesta en la vivencia personal y corporativa en armonía con la dinámica y el orden de la iglesia. La adoración se proyecta finalmente hacia tiempos escatológicos en los cuales aparece como el centro que distinguirá a los auténticos de los falsos hijos de Dios.





Fuente: IASD Santa Clara, Cuba /
Elena G. de White y la adoración
Autor: Dr. Daniel Oscar Plenc es Director del Centro de Investigación White de Argentina, Coordinador del Servicio de Espíritu de Profecía de la Unión Austral y Profesor de teología de la Universidad Adventista del Plata.
Bibliografía consultada: 1. Consejos para los maestros (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1966), 30. 2. El conflicto de los siglos (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1977], 13, 611, 625; Patriarcas y profetas (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1971), 346-347. 3. El conflicto de los siglos , 611. 4. Patriarcas y profetas, 313. 5. Hijos e hijas de Dios (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1978), 60. Véase también La historia de la redención (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1981), 146; Patriarcas y profetas, 314. 6. Profetas y reyes (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1957), 34. 7. Alza tus ojos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1982), 36. 8. Palabras de vida del gran maestro (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1971), 240. 9. Patriarcas y profetas, 267. 10. “A fin de conocerle” (Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1964), 265. 11. Patriarcas y profetas, 364. 12. Conflicto y valor (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1970), 234. 13. Joyas de los testimonios (Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1956), 2:202-203. 14. Mensajes para los jóvenes (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1967), 263. 15. La historia de la redención, 72. 16. Patriarcas y profetas, 695. 17. El camino a Cristo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1985), 103-105. 18. El conflicto de los siglos, 467-468. 19. Patriarcas y profetas, 348-349. 20. Ibíd., 313. 21. El conflicto de los siglos, 489. Véase también Patriarcas y profetas, 348-349. 22. Joyas de los testimonios (Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1970), 3:262; Testimonios para la iglesia (Miami, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 1996), 2: 521. 23. Alza tus ojos, 276. 24. El conflicto de los siglos, 489-490.25. Ibíd., 490-491, 504-505; La historia de la redención, 401-402. 26. El deseado de todas las gentes (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1971), 159. 27. Ibíd., 64. 28. Ibíd., 130. 29. Mensajes selectos (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1967), 2:17, 19, 21, 23, 27, 29. 30. Joyas de los testimonios, 2:193-203; El camino a Cristo, 101-104.31. C. Raymond Holmes, Sing a New Song!: Worship Renewal for Adventists Today (Berrien Springs, Michigan: Andrews University Press, 1984), 163-164. 32. Profetas y reyes, 34. 33. Joyas de los testimonios, 2:252. 34. Profetas y reyes, 35. 35. Alza tus ojos, 37; Mensajes selectos (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1966), 1:291; Patriarcas y profetas, 15; Los hechos de los apóstoles (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1966), 31-32; El hogar adventista (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1967), 435. 36. El deseado de todas las gentes, 159-160. 37. Mensajes selectos, 2:17.38. Mensajes para los jóvenes, 263. 39. Profetas y reyes, 33. 40. Patriarcas y profetas, 568. 41. Joyas de los testimonios, 2:378-379. 42. Palabras de vida del gran maestro, 100, 240, 273. 43. Alza tus ojos, 36. 44. El camino a Cristo, 103-104. 45. Conflicto y valor, 234. 46. Consejos sobre la salud (Coral Gables, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 1989), 568. 47. Palabras de vida del gran maestro, 240. 48. Testimonios para los ministros (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1977), 123. 49.“A fin de conocerle”, 265). 50. El deseado de todas las gentes, 616. 51. El ministerio de curación (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1975), 402; La educación (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1964), 186-187. 52. En los lugares celestiales (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1967), 16. 53. La maravillosa gracia de Dios (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1973), 58. 54. Exaltad a Jesús (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1988), 246. 55. El conflicto de los siglos, 709-710. 56. Mensajes para los jóvenes, 252. 57. Primeros escritos (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1962), 126-127. 58. Mensajes para los jóvenes, 252. 59. Patriarcas y profetas, 366. 60. El deseado de todas las gentes, 406. 61. Recibiréis poder: persona, presencia y obra del Espíritu Santo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995), 71. 62. Ibíd., 334. 63. Servicio cristiano (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1973), 122. 64. Palabras de vida del gran maestro, 241. 65. Ibíd. 66. El ministerio de curación, 402. 67. El conflicto de los siglos, 489. 68.Ibíd., 490-491. 69. Joyas de los testimonios (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1975), 1: 499. 70. El conflicto de los siglos, 491, 495. 71. Ibíd., 499. 72. Ibíd., 499-500. 73. Patriarcas y profetas, 374-375. 74. El deseado de todas las gentes, 159-160. Véase además En los lugares celestiales, 374. 75. El camino a Cristo, 104. 76. Joyas de los testimonios, 2:250. 77. Joyas de los testimonios, 1:45. 78. Joyas de los testimonios, 2:193-194. 79. Primeros escritos, 304. 80. Mensajes selectos, 2:39. 81. Ibíd., 40.82. Ibíd., 41. 83. Ibíd. 84. Ibíd. 85. Ibíd., 43. 86. Ibíd., 47. 87. Ibíd., 48. 88. Patriarcas y profetas, 367. 89. Obreros evangélicos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1971), 370. 90. Joyas de los testimonios, 2:252. 91. Joyas de los testimonios, 3:27. 92. El deseado de todas las gentes, 130. 93. Joyas de los testimonios, 2:193. 94. Signs of the Times, June 24, 1886. 95.Patriarcas y profetas, 645. Véase además La educación, 164. 96. Signs of the Times, June 24, 1886. 97. Consejos sobre la salud, 582.98. Conducción del niño (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1974), 538. 99. Patriarcas y profetas, 15; El conflicto de los siglos, 13; La maravillosa gracia de Dios, 161. 100. Profetas y reyes, 376. 101. El conflicto de los siglos, 489-491, 495. 102.Ibíd., 499. 103. Ibíd., 503. 104. Ibíd., 499-500, 502, 503, 611; Mensajes selectos (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1986), 3:485-486; El evangelismo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1975), 174.

miércoles, 20 de julio de 2011

LA PRIMERA TRANSGRESIÓN NO SE JUSTIFICA


"Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé" (Isa. 45:12).

Adán y Eva recibieron conocimiento comunicándose directamente con Dios, y aprendieron de él por medio de sus obras. Todas las cosas creadas, en su perfección original, eran una expresión del pensamiento de Dios. Para Adán y Eva, la naturaleza rebosaba de sabiduría divina. Pero por la transgresión, la familia humana fue privada del conocimiento de Dios mediante una comunión directa, y en extenso grado, del que obtenía por medio de sus obras... En cada página del gran volumen de sus obras creadas se puede notar todavía la escritura de su mano. La naturaleza aún habla de su Creador. Sin embargo, estas revelaciones son parciales e imperfectas. Y en nuestro estado caído, con las facultades debilitadas y la visión limitada, somos incapaces de interpretarlas correctamente. Necesitamos la revelación más plena que Dios nos ha dado de sí en su Palabra escrita (La educación, págs. 14, 15).Todo el cielo se interesó profunda y alegremente en la creación del mundo y de Adán y Eva. Los seres humanos constituían un orden distinto. Fueron creados a la "imagen de Dios" y fue la voluntad del Creador que poblaran la tierra. Debían vivir en estrecha comunión con el cielo, recibiendo y asimilando el poder de la gran Fuente de poder. Sostenidos por Dios, habrían de vivir libres de toda mancha de pecado.Pero Satanás estaba decidido a echar por tierra el plan de Dios. Ni debiéramos intentar comprender los motivos por los que el ser más cercano a Cristo en los atrios celestiales introdujo la envidia y los celos en las huestes angelicales. Les comunicó a muchos su insatisfacción, y hubo una guerra en el cielo que culminó con la expulsión de Satanás y de sus simpatizantes. No necesitamos concentrar nuestra mente a fin de desentrañar la razón por la que Satanás actuó como lo hizo. Si hubiese una razón, habría una excusa para el pecado. Pero el pecado no tiene justificación alguna. No hay razón por la que los seres humanos transiten por el mismo terreno que anduvo Satanás...Luego de ser expulsado del cielo Satanás decidió establecer su reino en este mundo. Por su medio el pecado entró en el mundo y con el pecado la muerte. Al escuchar su versión tergiversada de Dios, Adán cayó desde su elevada posición y un diluvio de aflicciones se derramó sobre nuestro mundo. La transgresión de Adán no tiene justificación. Dios había hecho provisión para satisfacer todas sus necesidades. No necesitaba nada más. Sólo se estableció una prohibición... Y Satanás usó esta limitación con el fin de diseminar sus sugerencias malévolas (Manuscrito 97, 1901). E. G. W.

jueves, 14 de julio de 2011

¿"Toda la Escritura es inspirada por Dios"?


En toda discusión acerca de la autoridad de la Palabra de Dios, como la cita mencionada, es fundamental analizar bien el texto

1. Lo abarcante de la inspiración. La frase "Toda la escritura" define la esfera a la cual ser refiere el concepto "inspiración". Aunque la palabra "escritura" en el Nuevo Testamento en forma sistemática es utilizada con el propósito de hacer referencia una porción específica del Antiguo Testamento (Lucas 4:21; Juan 19:37), hay muchos casos en los cuales el texto hace referencia a la Biblia entera, motivo por el cual Pablo añade el término "toda". La falta de un artículo definido ha impulsado a algunos a deducir que la traducción debería decir "cada escritura", lo que equivale a decir cada parte de la escritura, en lugar de "toda, la totalidad de la escritura". Es verdad, ambas traducciones posiblemente tienen el mismo significado. Si cada parte de la escritura es "inspirada", entonces el todo también lo es.

2. Relación entre inspiración y escritura. La expresión griega "es inspirada" es theopneustos, siendo este el único versículo en el Nuevo Testamento que lo utiliza. No es un verbo. Es un adjetivo compuesto por dos palabras griegas (theos, "Dios", y pneo, "aliento") adjetivo verbal al cual se le agregó (tos). Se lo puede traducir de dos maneras diferentes: a. "inspirar Dios" -lo que equivale a generar pensamientos acerca de Dios-, lleno del aliento de Dios, o "Dios alentó", sugiriendo la idea que la escritura es resultado del aliento de Dios. La mayor parte de los entendidos aceptan esta segunda opción como la más apropiada por cuanto es la que más se acerca a la terminación que lleva el término griego (tos, que sugiere un significado pasivo).

La relación entre este término y la frase "toda escritura" es discutida por algunos eruditos. Nuevamente, hay dos maneras de traducir el texto: a. "Toda Escritura inspirada por Dios" o "Toda Escritura es inspirada por Dios". La primera puede dar la idea de que hay algunas partes de la Escritura que nos son inspiradas, mientas la segunda define que toda la Escritura es inspirada por Dios. El argumento está basado en fundamentos técnicos relacionados con el orden que figuran las palabras en el griego. En cambio, otros entendidos opinan exactamente lo contrario. Lo más importante en todo esto es el contexto. Esto sugiere que los apóstoles no estaban interesados en hacer resaltar alguna diferencia entre lo que es y lo que no es inspirado por Dios. Esa preocupación es ajena al Nuevo Testamento y este versículo confirma esa realidad.

3. Significado de inspiración: ¿Qué pretende la frase "toda Escritura es alentada por Dios"? Quiere decir que fue "inspirada" por Dios. La palabra "inspirar" viene del latín inspirare, "soplar, alentar dentro", y uno de los significados es "alentar, soplar sobre o dentro". ¡La Escritura es producto de la inspiración de Dios! Como resultado del aliento de Dios es que Adán llegó a tener vida (Génesis 2:7), y que el Universo haya llegado a la existencia (Salmo 33:6). ¡El mismo poder creativo de Dios fue necesario para que las escrituras existieran! El texto que estamos comentando plantea que el fenómeno de las Escrituras es producto de la maravillosa, exclusiva, e insondable obra del Creador. Esto es lo que hace de la Palabra de Dios única en su naturaleza y autoridad. Aunque Dios utilizó a seres humanos, los apóstoles destacan que las escrituras no son obra de ellos sino de Dios, del mismo modo como todo lo existente es producto de su poder. El Creador no sólo manifiesta genialidad en todo lo que hacer también dota a sus obras de confiabilidad.

4. El propósito de la Escritura. El texto finaliza con una definición del propósito de la Palabra de Dios. No somos invitados a argumentar acerca de los detalles de la inspiración; al contrario, nos orienta a someternos a su autoridad. Nuestra doctrina se origina en la Biblia y es mediante sus enseñanzas que el Espíritu reprende, corrige y nos enseña vitales principios de la ética cristiana. Cualquier definición de inspiración que minimice o limite el propósito y la autoridad de la Palabra de Dios, debe hacernos recordar que "Toda la Escrituras es inspirada por Dios".

Dr. Ángel Manuel Rodríguez

Director del Biblical Research Institute

Especialista en Antiguo Testamento, Santuario y Expiación.

jueves, 7 de julio de 2011

La Biblia, la Ciencia y la Edad de la Tierra


TESTIMONIO DE ELENA G. DE WHITE

Por: Paul A. Gordon

Centro White

Esas palabras majestuosas de Génesis 1:1 - "En el principio, Dios" - nos dicen en el lenguaje más sencillo posible que los cielos y la Tierra, y todo lo que en ellos hay, incluyendo el hombre, tienen su origen en el Creador Divino. Los dos últimos versos de la Biblia, Apoc. 22:20, 21, declaran en igual forma que regresa para salvarnos, proveyendo así la Divina solución para el pecado y la muerte.

Si no podemos creer en la formación de esta tierra según la historia de la creación de Génesis, claro está que nos será difícil creer en su terminación como lo describe Apocalipsis. Si la Biblia no tiene autoridad en el relato de la creación, ¿lo tendrá más cuando hable de re creación después que el fuego haya purificado la tierra del pecado?

Ellen White nunca dudó del relato Bíblico. En primer lugar, ella aceptó la gente del Antiguo y del Nuevo Testamento como real:

Las vidas registradas en la Biblia son historias auténticas de individuos reales. Desde Adán, pasando por las generaciones y hasta los tiempos de los apóstoles, tenemos un recuento claro, sin mancha de lo que sucedió en la actualidad y de la experiencia genuina de caracteres reales. Testimonies for the Church, p. 9.

Ella no se encuentra sola en su creencia en el relato Bíblico. Los escritores del Antiguo y Nuevo Testamento hablaron con seguridad de la realidad de sus antepasados hasta Adán. Cristo también habló de Adán, de Moisés, de Jonás, de la mujer de Lot y de varias personas más. Elle Chite nos recuerda que Cristo "en declaraciones y representaciones reconoció el libro de Génesis como palabras de inspiración". Él "'se refirió a Noé como un ser real y vivo, y al diluvio como un acontecimiento histórico'". Signs of the Times, Diciembre 20, 1877.

Pero no solamente Ellen White acepta los relatos de la vida de los personajes bíblicos, sino también los registros genealógicos. Noten sus palabras:

"Cuán a menudo se revisan o desechan las supuestas deducciones de la ciencia; con qué prontitud se añaden o quitan millones de años al supuesto periodo de desarrollo de la Tierra; y cómo se contradicen las teorías presentadas por diferentes hombres de ciencia; cuándo se considera esto, ¿consentiremos nosotros, por el privilegio de rastrear nuestra ascendencia a través de gérmenes, moluscos y monos, en desechar esa declaración de la Santa Escritura, tan grandiosa en su sencillez, 'y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crió'? ¿Desechamos el informe genealógico más magnífico que cualquiera atesorado en las cortes de los reyes: 'hijo de Adán, hijo de Dios'?"
Educación, pág. 126.

Su respuesta obvia a su propia pregunta es ¡No!.

I. LA RELACIÓN DE LA BIBLIA CON OTRAS FUENTES.

Para preparar este estudio, hemos leído y analizado libros del Espíritu de Profecía y Consejos sobre Educación. Incluyen: La Educación, Consejos para Maestros, La Educación Cristiana y consejos acerca de educación en Joyas de los Testimonios. También estudiamos el tema titulado "El conocimiento esencial" en Ministerio de Curación.

Otra fuente de estudio importante ha sido la primera exposición básica de Ellen White sobre la Ciencia y la Biblia, titulada "Infidelidad Simulada", escrita cinco años después de la aparición de la teoría sobre el Origen de las Especies de Darwin, este informe puede clasificarse según cuatro fechas de publicación:

1. Dones Espirituales, tomo 3 (1864)

2. El Espíritu de Profecía, tomo 1 (1870)

3. Las Señales de los Tiempos, Marzo 20, (1879)

4. Patriarcas y Profetas (1890)

Cuatro corrientes mayores de pensamientos en lo que se refiere a la Biblia, ciencia y cronología han surgido como puntos mayores len énfasis por Ellen White. Estos son:

1) La Biblia es una historia verídica.

2) La Biblia es mayor que la ciencia.

3) Advertencias en lo que se refiere a teorías y especulaciones y,

4) Verdadera educación superior.

Empezamos considerando estas cuatro áreas tomando en cuenta los puntos de énfasis.

1. La Biblia es una historia verídica

Spiritual Gifts, Vol. 3

En este primer capítulo sobre la creación y la edad de la tierra, Ellen White apoya la historia bíblica varias veces. Indica que "el ciclo semanal de siete días literales... ha sido preservado y llevado a conocer por la "historia bíblica", y "originado en los grandes acontecimientos de los primeros días" (p. 90). Hablando de la geología la Biblia dice: "sin la historia bíblica, la geología no puede probar nada" (p. 93). Luego dice:

Se puede conjeturar inocentemente más allá de la historia bíblica, si nuestras suposiciones no contradicen los hechos hallados en las Sagradas Escrituras. Pero cuando los hombres abandonan la Palabra de Dios acerca de la historia de la creación, y buscan la manera de atribuir las obras creativas de Dios a principios naturales, se hallan en un océano de inseguridad. Spiritual Giftes, tomo 3, p. 93.

Ella nos dice:

En la historia del diluvio, la inspiración divina ha explicado lo que la geología sola jamás podría desentrañar. En los días de Noé, hombres, animales y árboles de un tamaño muchas veces mayor que el de los que existen actualmente, fueron sepultados y de esa manera preservados para probar a las generaciones subsiguientes que los antediluvianos perecieron por un diluvio, Dios quiso que el descubrimiento de estas cosas estableciese la fe de los hombres en la historia sagrada; pero éstos, con su vano raciocinio, caen en el mismo error en que cayeron los antediluvianos: Al usar mal las cosas que Dios les dio para su beneficio, las tornaron en maldición. Patriarcas y Profetas, p. 104.

Consejos para Maestros

A menudo la mensajera profética enfatiza en la cualidad de la historia bíblica. Hace referencia a un "relato de la creación en su pureza y un recuento auténtico de la creación del mundo" (p. 13). La Biblia se caracteriza como "la historia más antigua y abarcante que los hombres poseen" y también "un relato auténtico del origen de las naciones". P. 51.

Es "sabiduría eterna... sin ella quedaríamos reducidos a hilvanar meras conjeturas y fábulas acerca de lo que ocurrió en el remoto pasado". (p. 407). También "los jóvenes necesitan educadores que mantengan siempre delante de la juventud los principios de la Palabra de Dios". p. 416.

Fundamentoals of Christian Education

Ellen White dice que la Biblia es un estudio más importante que "las ciencias y las historias del mundo" (p. 130). Está preocupada por lo que ella llama "falsos educadores" que llevan los estudiantes a escoger falsos caminos y a dudar de la veracidad de los relatos del Antiguo y del Nuevo Testamento". (p. 329). Ella caracteriza la Biblia como "la más bella de todas las historias" porque es la "producción de la historia sagrada como poseyendo una fuerza y una belleza sorprendentes... que puede alcanzar la eternidad" (p. 394). Hablándole a los estudiantes pregunta: ¿Qué otro libro le ofrece a los estudiantes una ciencia más ennoblecedora y una historia más maravillosa? (p. 394). La historia bíblica es presentada como superior a la historia no inspirada (p. 395).

Educación

La glotonería está tan a menudo pintada como estando en contradicción con "una interpretación literal del relato Mosaico de la creación" con la idea que se necesitaron "millones de años" para traer el mundo del caos a su condición actual. Para poder acomodar la Biblia a esta supuesta revelación de la ciencia se dice que los días de la creación eran de miles o de millones de años. Ella dice claramente: "Tal conclusión es completamente incorrecta" (p. 125, 126). Frente a las deducciones y teorías de la ciencia que van cambiando y están en contradicción, solamente la historia bíblica proporciona una explicación amplia.

Quizá, una de sus citas más fuertes que testifican acerca de su fe en la historia Biblia es la siguiente:

La Biblia es la historia más antigua y abarcante que poseen los hombres. Nació de la fuente de verdad eterna y una mano divina ha preservado su pureza a través de los siglos. Ilumina el lejano pasado en el cual en vano trata de penetrar la investigación humana. Solamente en la Palabra de Dios contemplamos el poder que puso los cimientos de la tierra y extendió los cielos. Sólo en ella hallamos un relato auténtico del origen de las naciones. Sólo en ella se da una historia de nuestra raza, libre de prejuicios u orgullo humanos. La Educación, p. 169.

El libro la educación nos llama la atención sobre otro hecho significativo. Empezando en la página 169, la mensajera del Señor presenta la idea que la Biblia revela la verdadera filosofía de la historia. No podemos explorar esto completamente en este estudio. Pero notamos que Ellen White nos anima a investigar el registro de controversia en la historia bíblica y la profecía (p. 175). Ella dice que la ventaja ofrecida por la Palabra de Dios es que los estudiantes tienen una idea de la historia, pero también de "los principios que dominan el curso de los acontecimientos humanos". (p. 294). En Profetas y Reyes, presenta la Biblia como quitando la cortina delante de un escenario que podemos contemplar y "encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él".
(p. 366).

La elaboración del relato de la controversia entre Cristo y Satanás era un objetivo mayor en la vida del profeta. Ella establece su objetivo en la introducción del Conflicto de los Siglos. Una vez más refuerza la idea que hace falta una "filosofía de la historia" correcta.

Patriarcas y Profetas, p. 105 añade un pensamiento importante:

Aun los cerebros más notables, si en sus investigaciones no son dirigidos por la Palabra de Dios, se confunden en sus esfuerzos por delinear las relaciones de la ciencia y la revelación. Debido a que el Creador y sus obras les resultan tan incomprensibles que se ven incapacitados para explicarlos mediante las leyes naturales, consideran la historia bíblica como algo indigno de confianza. Los que dudan de la certeza de los relatos del Antiguo Testamento y del Nuevo serán inducidos a dar un paso más y a dudar de la existencia de Dios, y luego, habiendo perdido sus anclas, se verán entregados a su propia suerte para encallar finalmente en las rocas de la incredulidad.
Concluimos esta sección acerca de la Biblia como una historia auténtica con este pensamiento del libro Medical Ministry, p. 69:

Dependemos de la Biblia en lo que se refiere a un conocimiento de la historia temprana de nuestro mundo, de la creación del hombre y de su caída. Quitad la Palabra de Dios, y seremos objeto de fábulas y de conjeturas, y debilitamiento de la inteligencia que es el resultado seguro por entretener. El error. Necesitamos la historia auténtica del origen de la tierra, de la caída del querubín cubridor, y de la entrada del pecado en nuestro mundo. Sin la Biblia, estaríamos confundidos por falsas teorías. La mente estaría dominada por la tiranía de la superstición y de la falsedad. Pero poseyendo una historia auténtica del principio de nuestro mundo, no tenemos que estorbarnos con teorías falsas y suspición humana.

La historia bíblica se caracteriza por su autenticidad y por ser digna de confianza.

2. La Biblia es mayor que la ciencia

Una segunda área de fuertes énfasis es el Espíritu de Profecía acerca de nuestro tema, es la relación de la Biblia con la ciencia en cuanto a su autoridad.

Consejos para Maestros

Se dijo varias veces que "La Biblia no debe ser probada por las ideas de los hombres acerca de la ciencia, sino la ciencia probada a la luz de la norma infalible". Sin embargo está claro que la ciencia es una compañera importante de la Biblia en nuestra búsqueda de la verdad. "La verdadera ciencia contribuye a dar evidencias de la sabiduría y el poder de Dios. Correctamente entendidas, la ciencia y la palabra escrita concuerdan y ambas se iluminan mutuamente".

"La naturaleza está ahora arruinada y mancillada por el pecado. Pero las lecciones objetivas de Dios no se han obliterado; aun ahora cuando se la estudia e interpreta correctamente, habla de su Creador..." p. 178.

Fundamentals of Christian Education

Somos aconsejados contra el "enterrar la verdad de las Escrituras debajo del supuesto conocimiento de la ciencia". (p. 130). La Biblia es llamada "sabiduría mayor y segura" (p. 181). Nuevamente, "las cosas celestiales son superiores a las cosas de la tierra" (p. 182). Se aconseja de "no llevar sus ideas a la Biblia, y hacer de sus opiniones un centro alrededor del cual la verdad debe girar" (p. 308). Se nos dice que "no juzgar la palabra de Dios frente a un tribunal finito" y pronunciar sentencia sobre la inspiración de Dios haciéndola aparecer "como algo inseguro ante los registros de la ciencia" (p. 328, 329). Exhorta los alumnos a no "exaltar las ciencias sobre el Dios de las ciencias" (p. 358).

La Educación

La voz profética nos dice que aunque "la ciencia esté siempre descubriendo nuevas maravillas" "su investigación no trae nada que correctamente entendido se oponga a la revelación divina". Está claro que "el relato bíblico está en armonía consigo mismo y con las enseñanzas de la naturaleza". También "para el razonamiento humano desprovisto de ayuda alguna, la enseñanza de la naturaleza no puede ser sino contradicción y decepción. Solamente a la luz de la revelación puede ser leída correctamente.

En Patriarcas y Profetas leemos que "Dios es el fundamento de todo. Toda ciencia verdadera está en armonía con sus obras". Y "todos los que toman la palabra escrita como consejero encontrarán en la ciencia una mayor para comprender a Dios". Es básico saber que "en la verdadera ciencia no puede haber nada contrario a las enseñanzas de la palabra de Dios, pues ambas tienen el mismo autor". Testimonies for the Church, p. 285.

Ellen White presentó el siguiente desafío a los científicos adventistas del séptimo día y a los historiadores en el Signs of the Times, de enero 30, 1893:

Si todos hicieran de la Biblia su estudio, veríamos un pueblo mejor desarrollado, capaz de pensar más profundamente, que manifestaría una mayor inteligencia que los que han estudiado las ciencias y las historias del mundo fuera de la Biblia.

Se debería notar que el razonamiento humano, la ciencia y el conocimiento debe siempre ser colocado en segundo lugar después de la palabra de Dios. Colocar lo humano al mismo nivel de importancia a lo humano. Note las siguientes citas:

"La ciencia llamada razonamiento humano y poesía, no puede ser aceptada como poseyendo la misma autoridad que la revelación; pero es el objetivo bien calculado por Satanás, de exaltar las palabras del hombre hasta un lugar de superioridad".

Review & Herald, noviembre, 1894

"Los hombres que se creen dotados de facultades mentales tan elevadas de manera que pueden encontrar una explicación a todas las obras y decisiones de Dios, buscan la forma de exaltar la sabiduría humana al mismo nivel que la divina y glorifican al hombre como a Dios. Solamente están repitiendo la declaración de Satanás cuando le dijo a Eva en el Edén; "seréis como dioses". Satanás cayó por su abominación de ser igual a Dios. Deseaba entrar en los consejos y propósitos divinos, de los cuales fue excluido por su propia incapacidad, de ser creado, de comprender la sabiduría del Infinito. Fue su orgullo ambicioso que lo condujo a la rebelión y por lo mismo a buscar la ruina del hombre". Testimonies for the Church, Volumen 5, pág. 702.

"Fue la fe implícita en Dios la que hizo de Moisés lo que fue. Obraba de acuerdo con todo lo que el Señor le ordenaba. Todo el saber de los sabios no podía hacer de Moisés un medio por el cual el Señor pudiera obrar, a menos que perdiese su confianza en Dios, y a menos que estuviese dispuesto a obedecer las órdenes de Dios, parecieran o no correctas a su razón humana..." Consejos para maestros, p. 393, 394

Está claro que Ellen White siempre vio las escrituras como superiores, comparadas con la ciencia. Y también, que la ciencia correctamente entendida es un auxiliar importante de la Biblia.

3. Instrucciones acerca de la teoría y la especulación.

El tercer énfasis hecho por Ellen White es el que indica que la teoría humana debe siempre estar sujeta a la autoridad de las Escrituras. La teoría humana no es considerada siempre livianamente en el espíritu de profecía. Algunos términos usados "razonamiento humano" (3 SG, 84). "Suposición" (3 SG, 95); "razonamiento vano " (3 SG, 96); "teorías abstractas" (CM, 34); "especulación filosófica" (CM, 377); "sofisma" (CM, 377); "opinen" (FE, 182); "deducciones supuestas" (Ed., 124); "ideas de hombres" (PP, 104); "invenciones supersticiosas, teorías no bíblicas" (ST FEB. 6, 1893); y "conjetura humana y teorías inseguras" (RH, Nov. 10 1904). Todos han estado sujetos a la palabra escrita.

Hay algunas citas que requieren una consideración más íntima. Se discute un problema en Consejos para Maestros.

Cuando se encuentran en dificultad, los filósofos y hombres de ciencia tratan de satisfacer sus mentes sin buscar a Dios. Emiten su filosofía en cuanto a los cielos y la tierra, contabilizando las plagas, pestilencias, epidemias, terremotos y hambres de acuerdo a su supuesta ciencia. Tratan de resolver preguntas relativas a la creación y la providencia diciendo que es una ley de la naturaleza.

Se señala otro peligro en Testimonies for the Church, tomo 8 p. 305:

En las escuelas hoy, se enseña cuidadosamente y se explica plenamente las conclusiones a las cuales han llegado hombres cultos como resultado de sus investigaciones científicas; mientras que dan la impresión muy clara que si esos hombres tienen razón, la Biblia no la puede tener.

Uno de los mayores problemas que afrenta el creyente en el relato bíblico de la creación es "un constante esfuerzo hecho para explicar la obra de la creación como resultado de causas naturales". Se nos avisa que "puede ser inocente el hecho de especular más allá de lo que Dios ha revelado, si nuestras teorías no contradicen los hechos de la Sagrada Escritura". Patriarcas y Profetas, p. 105.

En esta área igualmente, las Escrituras tienen la preferencia.

4. Verdadera Educación Superior.

El cuarto énfasis hecho por Ellen White en su estudio de la revelación y la ciencia en el que define la educación superior verdadera. La frase "educación superior" se usa tan frecuentemente que no podemos empezar a clasificar todas las citas aquí. Pero miremos algunos comentarios que sugieren un patrón.

¿Qué es "verdadera educación superior"? Es "la que se recibe sentándose a los pies de Jesús y aprendiendo de Él". Consejos para los Maestros, p. 239. "Unicamente en la medida en que la vida superior es presentada tal como se revela en las enseñanzas de Cristo, puede cualquier sabiduría e instrucción llamarse correctamente "educación superior". Consejos para los Maestros, p. 360. "Se requiere visión espiritual para comprender lo que es la verdadera educación superior. Es la educación obtenida al escudriñar las Escrituras... No puede haber educación superior a la que procede el Autor de la verdad. La Palabra de Dios debe ser nuestro objeto de estudio". Review and Herald, julio 3, 1900.

Las Escrituras tienen también algo que decir en cuanto al valor relativo del conocimiento secular y el entendimiento espiritual. Pablo, uno de los escritores bíblicos más capacitados y culto, a menudo hizo comentarios acerca de este punto:

Si alguno entre vosotros cree ser sabio en este mundo, que se haga insensato para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura para Dios. 2 Cor. 3:18, 19.

Cuidaos, hermanos, para que no se halle entre vosotros que teniendo un corazón malo e incrédulo se aleje del Dios vivo. Heb. 3:12.

Ahora vemos con un espejo en forma oscura, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como Dios me conoce. 1 Cor. 13:12.

Este es el Espíritu que hemos recibido de Dios, y no el espíritu del mundo, para que sepamos todo lo que Dios por su gracia nos ha dado; y porque interpretamos las verdades espirituales a los que tienen el Espíritu, hablamos de esos dones de Dios en palabras halladas para nosotros, no por nuestra sabiduría humana, pero por el Espíritu. 1 Cor. 2:12, 13.

Ellen White añade su testimonio acerca de la dirección de nuestras ambiciones intelectuales. Como los escritores bíblicos, ella no condena el crecimiento y el poder intelectual, pero da ciertos consejos. Ella presenta fuertes argumentos para soportar el concepto de formar nuestras mentes hasta su máxima capacidad. Notamos solamente algunos ejemplos:

"Es correcto que los jóvenes sientan que deben desarrollar sus facultades mentales al máximo (8T, p. 311). "Se necesita ahora mentes educadas en la causa de Dios, porque un principiante no puede hacer la obra correctamente (4T, p. 426). "Dios nos ayudará a usar cada medio para cultivar y fortalecer nuestros poderes intelectuales (FE, p. 165). "Se debe mantener el intelecto debidamente despierto con una labora sincera, nueva y de todo corazón". (FE, p. 227) "Un cristiano inteligente aprecia mejor la verdad". (CM).

Refiriéndose a la enseñanza de la ciencia en nuestro primer colegio, ella escribió en 1880.

"Dios desea que el colegio de Battle Creek alcance un nivel de cultura intelectual y moral superior a cualquier otra institución de esa clase en nuestra tierra. Se debería enseñar a la juventud la importancia de cultivar sus poderes físicos, mentales y morales para que alcancen no solamente la cumbre del conocimiento científico, sino también que habiendo recibido el conocimiento de Dios, puedan glorificarle". Testimonies for the Church, tomo 4, p. 425.

Hablando directamente del estudio de la ciencia ella dice:

"Un conocimiento de todas las cosas en su poder, y es el propósito de Dios que se enseñe la ciencia en nuestras escuelas en preparación para la obra que debe preceder las escuelas finales de la historia de la tierra". Educación Cristiana, p. 186.

Prosigue diciendo, "está claro que debería sentir que hay que alcanzar la cumbre de la escalera educativa. (Ibid, p. 192).

Le escribe a futuros maestros:

"Cada estudiante debería sentir la necesidad de recibir una formación especial y una enseñanza personal bajo la dirección divina; y debería comprender que el Señor quiere que haga todo lo posible para enseñarle a otros. (Ibid, p. 373).

Algunos consejos sin embargo, parecen estar en orden, en lo que se refiere a la adquisición de conocimientos.

A menos que el conocimiento de la ciencia no sea una piedra de tropiezo para alcanzar los objetivos más elevados, no tiene valor. (Ibid, p. 192).

Todos los que se dedican a adquirir conocimiento deberán aspirar a alcanzar la cumbre del progreso. Que adelanten lo más rápido que puedan; que su campo de estudio sea tan amplio como se lo permiten sus facultades, haciendo de Dios su sabiduría, atándose a Él, que es infinito en conocimiento. (Ibid, p. 375).

Sin embargo, hay prioridades:

"La verdadera educación no desconoce el valor del conocimiento científico o literario, pero considera el poder como superior a la información; la bondad, el poder, el carácter, al conocimiento intelectual". Educación, p. 221.

Pero hay aún otra consideración que deberían preocuparnos y aún alarmarnos. Es la adquisición de conocimiento prohibido. No hay duda que Dios nos ha dado grandes oportunidades para aprender, pero hay ciertas limitaciones. Algún conocimiento está relacionado en extremo con la caída del hombre en Edén. La tentación de Satanás frente al árbol del conocimiento sigue aún. Hay una curiosidad de saber lo que Dios no ha revelado. Satanás "constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos han revelado y que son esenciales para nuestra salvación". Patriarcas y Profetas, p. 37.

Hablando de cuando Cristo estuvo en la tierra en persona, Ellen White usa el árbol del conocimiento y el árbol de la vida del Edén para hacer notar un punto importante:

"Él (Cristo) hubiese podido presentarle a los hombres un árbol de conocimiento del cual pudiesen tomar de generación en generación; pero esta obra no era indispensable para la salvación de sus almas, y el conocimiento del carácter de Dios era necesario para sus intereses eternos... Jesús el Señor de la vida y de gloria, vino a sembrar el árbol de la vida para la familia humana, y a invitar los miembros de una raza caída para que comiesen y estuviesen satisfechos". Signs of the Times. Mayo 1, 1893.

En las cuatro secciones de énfasis consideradas, hay una idea común. Comparando la historia, la ciencia, la teoría, o la educación con las escrituras, la Biblia siempre ocupa el primer lugar.

II. PREGUNTAS ACERCA DE LA CREACIÓN, LA EDAD DE LA TIERRA Y EL DILUVIO

Los días de la Creación

Ellen White expresa claramente en sus escritos que los días de la semana creados eran días literales de veinticuatro horas, como los conocemos hoy. No podemos dejar de ver la importancia de aceptar la historia de la primera semana de la creación y su más obvio significado. Ese relato que nos da el origen de la semana de siete días, nos da también la base para la observancia del sábado. Cuando la ley fue escrita en piedras en el Sinaí, la observancia del sábado fue prescrita como un memorial de la obra creativa de Dios. (Exodo 20:11). La primera declaración de Ellen White acerca de este tema es Spiritual Giffts, tomo 3, dice que cada día de la semana creativa "fue computado por Él (Dios) como una generación, porque cada día engendró o produjo una nueva porción de su obra". El ciclo semanal de "siete días literales" se "originó en los grandes eventos de los primeros siete días" (p. 90).

Las implicaciones de una teoría que presenta duda acerca de los días de la creación son numerosas en lo que se refiere a la observancia del sábado. La suposición "que los eventos de la primera semana requería siete períodos indefinidos, y largos para su cumplimiento, está en contradicción directa con el fundamento del sábado del cuarto mandamiento de la ley de Dios". (Ibid, p. 92).

En Testimonios para Ministros, p. 136 se nos recuerda la inconsistencia de tal posición:

Cuando el Señor declara que Él hizo el mundo en seis días y descansó el séptimo, quiere decir un día de veinticuatro horas, que él determinó para la salida y la puesta del sol. Dios no presentaría la sentencia de muerte por haber desconsiderado el sábado a menos que hubiese presentado su verdad claramente ante los hombres.

La Edad de la Tierra

Luego dirigimos nuestra atención hacia las citas de Ellen White acerca de la edad de la tierra. Los límites en el tiempo y el espacio nos permitirán considerar únicamente estas citas cronológicas. Para empezar, notamos que a través de sus numerosos años de ministerio público y personal en nuestra iglesia, ella nunca vaciló en su concepto de la duración de esta tierra, de 6,000 años. Podemos encontrar por lo menos veinticinco citas. Otras dieciséis se refieren al tiempo que transcurre entre la creación y Cristo de: 4,000 años.

Su primera cita Spiritual Gifts, tomo 3, escrita en 1864, fue impresa luego dos veces en 1870 y en 1879. Cuando luego la amplió y revisó para el libro Patriarcas y Profetas, en 1890, no habló tan exactamente de 6,000 años. Pero en el mismo libro ella usa dos veces la imagen 6,000 para describir la edad de la tierra. (ver. P. 51 y 342).

Su último comentario de los 6,000 años se halla en El Deseado de Todas las Gentes, página 413, publicado en 1898. (la cita de Patriarcas y Profetas, fue impresa en el Youth's Instructor del 16 de abril de 1907, nueve años después). Sus últimas citas no incluyeron las palabras "casi" y "alrededor de" pero los 6,000 años permanecieron.

Pero hay siempre una exposición más reciente de la alusión de Ellen White a los 6,000 años. Cuando se revisó cuidadosamente el Conflicto de los Siglos en 1910, ella no cambió siete citas de 6,000 años o tres citas de 4,000. Estudió cuidadosamente otros puntos y los ajustó de manera que cuando notaba que las "verdades que contenía fueran enumeradas en la mejor forma, convencieran los que no comparten nuestra fe en que el Señor me ha guiado y sostenido en la redención de sus páginas". (Carta 56, 191, escrita a F. M. Wilcox, julio 25, 1911. Ver Elllen G. White writings, p. 129).

¡Que tiempo más oportuno para eliminar o modificar las diez citas tan fuera de lugar de acuerdo al pensamiento de muchos que "no son de nuestra fe". Pero no hubo cambio!.

¿Cambió jamás Ellen White su enseñanza o la esparció acerca de otros temas? A través de todo su ministerio, se desarrolló su entendimiento. Pero solamente en algunas ocasiones cambió su consejo bajo la dirección del Señor. Notemos esas tres veces:

1. La tentación de Eva.

En su primer recuento de la tentación, en Spiritual Gifts, tomo 3, p. 35, Ellen White dice:

En el medio del huerto, cerca del árbol de la vida, se hallaba el árbol del conocimiento del bien y del mal. El Señor les ordenó a nuestros primeros padres que no comiesen de ese árbol, ni lo tocaran, para que no muriesen.

Estas palabras fueron repetidas en 1870 en el Spirit of Prophecy, tomo 1, p. 27. Pero diez años después de haber escrito sus palabras y cuatro años después de su reimpresión, ella escribe en detalle la experiencia en el huerto y las palabras pronunciadas por Eva. Así revela por medio de puntos específicos presentados que se le debió haber impartido más luz entre 1870 y 1874, en la cual se le enseñó su error en el hecho de asumir que las palabras de Eva eran un recuento verdadero que lo que Dios dijo, según lo establecía el relato bíblico. Su comentario está publicado en la Review ad Herald, de febrero 24, 1874:

"Eva había afirmado con insistencia las palabras del mandamiento de Dios. Había dicho a Adán y Eva: 'más del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comeréis de él; porque el día que comiereis de él, seguramente moriréis'. En la controversia de Eva con la serpiente ella añadió la frase: 'ni lo tocaréis, para que no muráis'".

Aquí se nota la sutileza de la serpiente. Esta frase de Eva le dio la ventaja, y tomó la fruta y la colocó en su mano, y uso sus propias palabras. (Énfasis Ellen White).

Ella prosigue ese mismo pensamiento con un cambio en Patriarcas y Profetas, p. 55, 56.

La serpiente tomó la fruta del árbol prohibido y la colocó en las manos de la indecisa Eva. Entonces le recordó por sus propias palabras que Dios les había prohibido tocarla, para que no muriesen. Ella no sufriría un daño mayor por comer la fruta, declaró, que por tocarla.

Note cómo cambió su énfasis y usó de su experiencia.

2. El uso de la carne de cerdo.

En 1858 Ellen White escribió a "hermano y hermana A" como lo registra el Testimonies for the Church, tomo 1, p. 206, 207 (1959).

Vi que sus conceptos en cuanto a la carne de cerdo no serían dañinos, si los guardara para usted, pero en su opinión usted ha hecho de este asunto una prueba y sus acciones han demostrado su fe en cuanto a este asunto. Si Dios requiere que su pueblo se abstenga de carne de cerdo, Dios los descubrirá ante más de dos o tres. Él le enseña su deber a la iglesia. (Énfasis Ellen White).

En una nota introducida en 1871, James White dice que el testimonio de su esposa, escrito el 21 de octubre de 1858, casi cinco años antes de la visión sobre la salud de 1863, en la cual fue dada la luz acerca del uso de carne de cerdo, Ellen White habló claramente en contra de su uso. Esa revelación creciente sobre los principios de salud podría ilustrarse en varias áreas de su consejo.

3. Consejo para concluir la Asociación de Publicaciones del Sur.

En 1902 la nueva casa de publicaciones establecida en Nashville, Tennessee, estaba en profunda dificultad financiera. El presidente de la Confederación General, A. G. Daniells, en una entrevista con Ellen White le pidió que aceptara los planes de descontinuar la obra de publicaciones allí por causa de pérdidas. Note el informe que ella hace en The Abiding Gift of Prophecy, p. 136:

Ella consintió en que fuera establecida sobre una base según la cual no habría pérdidas tales, y dijo: "si no puede ser, es mejor cerrarla"... Este parecido acuerdo con nuestros planes trajo un gran alivio y satisfacción a muchos que habían estado luchando con el problema desconcertante.

Pastor Daniells se apresuró a Battle Creek para compartir las noticias con otros miembros de la junta y se prepararon a cerrar la imprenta de Nashville.

Pero Daniells continúa:

Unos días más tarde, se recibió una carta de la Sra. White, que decía que había hablado según su propio juicio de acuerdo a lo que se le había presentado. Pero que ahora el Señor le había indicado que nos dijera que se había equivocado en dar ese consejo, y que la casa editora del Sur no debía ser cerrada.

He aquí el informe de Ellen White de la misma experiencia tal como se encuentra en Ellen White, Messenger to the Remnant, p. 117, 118:

Durante la noche que siguió nuestra entrevista en mi casa y afuera debajo de los árboles, octubre 19, 1902, en cuanto a la obra en el campo del Sur, el Señor me indicó que había tomado una posición errónea. Carta 208, 1902.

Claro está que esto recuerda la experiencia del profeta Natán que le dijo a David que prosiguiera sus planes de construir el templo. Más tarde esa misma noche el Señor le apareció a Natán en un sueño, corrigiéndolo. Al día siguiente regresó al rey con un consejo diferente. (2 Sam. 7).

Nuestra observación en lo que se refiere a las citas de los 6,000 años en la que menciona tantas veces acerca de la edad de la tierra como de una duración de 6,000 años es más que una casualidad.

El caso de ese período aproximativo no debe ser atribuido únicamente a la cita del Spiritual Gifts. A través de su vida de escritora, Ellen White mantuvo ese período de tiempo en forma constante. Lo mismo es cierto por sus citas de 4,000 años en lo que se refiere al tiempo transcurrido de la creación a Jesucristo. Si era un error, ¿por qué el Señor no corrigió esa posición? Creemos que es porque era generalmente correcta. Creemos que en términos generales la edad de la tierra de la semana de la Creación a nuestro tiempo está comprendida únicamente a la luz del relato bíblico.

El tiempo no ha permitido un estudio completo de sus cartas y manuscritos publicados, pero nuestro conocimiento general de éstos no sugieren una posición diferente hasta el fin de su vida. El consejo de Ellen White a permanecer cerca del relato bíblico como verídico es nuestra más segura posición. Recordando que las teorías y descubrimientos del hombre están sujetos a cambios y revisiones regulares, la Biblia permanece nuestra autoridad.

¿No fue el mundo creado en forma supernatural con una apariencia de edad? ¿No fue destruido en forma supernatural por el diluvio y recreado después de éste? En cada una de estas palabras, el Creador se detuvo y usó su poder creativo y control de la naturaleza. El Creador es siempre mayor que la criatura.*

El Diluvio

Ellen White en relación con el relato del diluvio hace referencia a "grandes cambios". Hay algunas implicaciones importantes posibles. Es posible, por ejemplo, que estas cosas encontradas en la tierra hayan sido evaluadas por los científicos sobre una base de condiciones totalmente diferentes a las que fueron establecidas. Lo creemos. Ella dice que los que tratan de armonizar el relato bíblico con cosas halladas en el mundo "tienen ideas limitadas de la talla de los hombres, de los animales, y de los árboles antes del diluvio, y de los grandes cambios que sucedieron en la tierra (3SG, p. 92). Ella escribe también acerca de ciertas clases de animales que no sobrevivieron después del diluvio. (Ibid).

Ella expresa la misma idea en Patriarcas y Profetas, p. 103:

Note una parte de lo que se encuentra "en la tierra como resultado del diluvio". "Hay cosas maravillosas" (3SG, p. 92), "esqueletos humanos"... "de animales", "instrumentos de guerra", y "madera petrificada" y "reliquias" (Ibid, p. 93). Pero observe lo que ella dice que los hombres están tentados a hacer con tales descubrimientos:

Asuma que le respondiese el Creador "Señor, si tú lo ves bien, en vista de los maravillosos sentidos físicos que me has dado, quisiera averiguar estos fenómenos naturales y descubrir si tienes razón en afirmar que ningún objeto del paisaje tiene más de tres días".

Asuma que Adán empezara un estudio razonable (como lo definen los científicos del mundo) y observando que era un varón maduro en edad de casarse; que los árboles portadores de frutas maduras eran como él; que las ballenas gigantescas y maduras estaban jugando en las aguas; que árboles gigantescos coronaban las alturas (poseyendo quizás lo que parecía ser anillos anuales); que las colinas redondas y bajas y los valles del paisaje daban evidencia de por lo menos millones de años de erosión; y algunos relojes radioactivos inorgánicos habían marcado por lo menos 600 millones de años más. Si Adán hubiese compartido el punto de vista de nuestros científicos modernos, hubiese venido al Creador y dicho: "Señor, siento tener que decirlo, pero este escenario está mucho más viejo que lo que piensas" -- Y él hubiera obtenido lo más fácilmente un laboratorio válido para apoyar su opinión -- Age of the in Light of Special Revelation, p. 6, 7.

Dios quiso que el descubrimiento de estas cosas estableciese la fe de los hombres de la historia sagrada; pero éstos, con su vano raciocinio, caen en el mismo error en que cayeron los antediluvianos: al usar mal las cosas que Dios les dio para su beneficio, las tornan en maldición. Patriarcas y Profetas, p. 104.

No hay base en la Biblia ni en los escritos del Espíritu de Profecía para un diluvio limitado. La Biblia dice:

"Y las aguas aumentaron excesivamente sobre la tierra todas las montañas altas, que se hallaban bajo todo el cielo, fueron cubiertas... y ser viviente que se movía en la tierra murió". (Gen. 7:19, 21).
Ellen White acepta "las aguas subieron hasta los lugares más elevados de la tierra, y los antediluvianos incrédulos perecieron en las aguas del diluvio, a causa de su gran perversidad". That I May Know Him, p. 146.

Ellen White establece varios hechos acerca del diluvio que deberían ser observados:

1. Hemos notado que ya hubo "grandes cambios" (PP). Estos podrían afectar métodos diferentes para calcular las fechas y la apariencia de las edades, para mencionar solamente dos posibilidades.

2. "Toda la superficie de la tierra fue cambiada en el diluvio" (PP. 107). Fue universal, un diluvio catastrófico, sin que ninguna parte de la tierra hubiese sido escatimada.

3. "Un viento violento enviado para secar las aguas, las agitó con gran fuerza; de modo que en algunos casos derribaron las cumbres de las montañas y amontonaron árboles, rocas y tierra sobre los cadáveres. De la misma manera la plata y el oro, las maderas escogidas y las piedras preciosa". (PP. P. 98). Este viento con su poder de amontonar rocas y tierras era seguramente mayor que cualquiera que conocemos hoy.

4. "La acción violenta de las aguas amontonó tierras y rocas sobre estos tesoros, y en algunos casos se forman montañas sobre ellos". El poder del agua, también parece superior a la que conocemos hoy.

5. Algunas regiones "estaban despobladas" antes del diluvio y "en aquellas donde hubo menos crímenes, la maldición pesó menos" (Ibid, p. 99). Esto cuenta seguramente para las grandes concentraciones de fósiles y otros artefactos en ciertas regiones. También contaría en algunos de los lugares más desiertos de la tierra que conocemos hoy.

Otras observaciones acerca de Dios y el cambio: El creador hizo varias cosas en forma sobrenatural y milagrosa cuando él:

1. Creó este mundo y todo lo que en él hay, y

2. Destruyó el antiguo mundo por un diluvio.

En el futuro Él:

1. Destruirá el mundo por el fuego y

2. Lo restaurará en una belleza mayor que al principio.

Estos son también acontecimientos sobrenaturales. Indican que Dios puede intervenir en el llamado mundo natural y hacer cosas que demuestran su control de la naturaleza, después de todo, es Omnipotente.

Pero más que esto, Él puede (1) acelerar las manifestaciones de la naturaleza como lo hizo cuando multiplicó los panes y peces para los cinco mil (Mat. 14:19, 20). Él puede (2) atrasar las cosas de la naturaleza también, aún detener el sol y la luna, como en el día largo de Josué (Jos. 10:13), y en el cambio de las agujas del reloj (2 Reyes 10:11). El proceso exacto usado en todos estos casos no es importante. Lo que importa es que hizo. ¿Por qué no le podía dar a estas cosas halladas en la tierna apariencia de mucha edad, o echar los fundamentos de la tierra rápidamente durante y después de un diluvio universal? Obviamente, lo podía.

La siguiente cita de Patriarcas y Profetas, pág. 93, dice algo claro acerca de la relación de Dios con la naturaleza:

"En los días de Noé, los filósofos declararon que era imposible que el mundo fuese destruido por el agua; así como hay ahora hombres de ciencia que tratan de probar que el mundo no puede ser destruido por fuego, que esto es incompatible con las leyes naturales. Pero el Dios de la naturaleza, el que creó las leyes y las controla, puede usar las obras de sus manos para que sirvan a sus fines".

Estas situaciones seguramente requieren mayor estudio por nosotros que creemos en la historia de la creación y en la edad limitada de la tierra, según el relato bíblico.

Algunas observaciones para concluir

¡Qué oportunidad para los científicos y teólogos adventistas de trabajar juntos en la proclamación de una fe absoluta en el relato bíblico! Sin una historia auténtica de la creación, la observancia del sábado tiene un significado reducido. Sin el relato de la caída de la doctrina de la salvación tiene un significado reducido. Si no podemos confiar en el relato de nuestra creación, no hay seguridad que seremos recreados a la imagen de Dios.

La filosofía evolucionista en su interpretación más amplia enseña que nos estamos moviendo de lo sencillo a lo complejo, estamos mejorando. Esto va en contra de todos los principios de la física. Las ciencias seguramente podrían dar el mismo testimonio. La Biblia está en desacuerdo directo con la hipótesis evolucionaría. Dice que fuimos creados a la imagen de Dios, que pecamos y necesitamos restauración por la sangre de Jesucristo. Nos dice que el mundo y su gente empeora, no mejora.

Si no creemos en el principio que es Dios mismo, ¿Qué podemos creer para el futuro? ¡Qué otra oportunidad tenemos de expresar por la palabra y acción nuestra confianza absoluta en el relato de la Escritura frente a la infidelidad, el pensamiento evolucionista y la especulación!

Hace cien años el mundo cristiano estuvo de acuerdo general que el libro de Génesis era historia correcta. Desde ese tiempo, la influencia de la falsamente llamada ciencia ha destruido la confianza en el relato bíblico del principio. Pero Jesús mismo, en los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14 le pide a su pueblo remanente que llame el mundo a reconocerle nuevamente como creador y "adorar al que hizo los cielos y la tierra y las fuentes de las aguas" (Apoc. 14:7). Jesús hizo una vez la pregunta: "¿Cuándo venga el hijo del hombre, hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). Es obvio que él sabía que habría desaparecido casi. Oremos para que la encuentre en nuestros corazones.

*Dr. Frank Marsh presenta algunas sugerencias que incitan a pensar: Suponga que el sexto día de la semana de la creación, después de la creación del hombre, que Dios le hubiese dicho a Adán que nada de lo que había en el paisaje tenía más de tres días (Adán hubiese aprendido del creador la "historia de la creación" PP. P.83). Supongamos que Adán hubiese compartido el punto de vista de los científicos modernos, y hubiese creído que solamente el estudio razonable de la naturaleza revelaría la verdad natural.

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