domingo, 2 de julio de 2017

Elena de White, dramatizaciones y películas


Este año la Iglesia Adventista del Séptimo día lanzó una película titulada El rescate para presentar a las personas una parábola moderna sobre el significado de la vida y muerte de Jesús. La película sobrepasó las 300 mil visualizaciones en portugués y español en Youtube, y los números no dejan de crecer. Los innumerables testimonios de cómo el mensaje central impactó en las personas, nos hacen reflexionar en el mayor rescate de la historia, cuando Jesús se hizo uno de nosotros.
Lea también:
Para aclarar cualquier duda, el departamento de Comunicación de la División Sudamericana presenta el siguiente texto que explica las bases para usar ese tipo de comunicación para predicar.
Uno de los temas que preocupaban a Elena de White en sus escritos fueron el teatro y las dramatizaciones o representaciones teatrales. Los principales estudios que sistematizaron el pensamiento de White con relación a esta cuestión son dos: Representaciones dramáticas en instituciones adventistas, de Arthur White, publicado originalmente en 1963
(http://centrowhite.org.br/pesquisa/artigos/representacoes-dramaticas-em-instituicoes-adventistas/), y el reciente artículo Drama and theather de Liliane Doukhan, publicado en The Ellen G. White Encyclopedia, libro de 2013 todavía no traducido al español. En un breve panorama de esos estudios, queda claro que Elena de White escribió sobre el tema a partir de dos perspectivas: (1) el teatro como medio de entretenimiento y (2) la inserción de actitudes teatrales por parte de predicadores y evangelistas.
En relación al primer punto, el del teatro como medio de entretenimiento, ella critica esa forma de diversión por el contenido vulgar y porque su ambiente está asociado a la vida bohemia (juegos de azar, bebida y cigarrillo), lo que era realidad en la época. Generalmente las declaraciones de Elena de White sobre el peligro de la influencia del teatro están relacionadas al contexto institucional adventista a partir de la década de 1880: el problema de la formación de sociedades literarias adventistas, que llevaban a muchos jóvenes a concurrir al teatro, y de las escenificaciones teatrales “mundanas” hechas en instituciones adventista como colegios y hospitales, aunque hasta hoy no se sabe a ciencia cierta qué tipo de piezas y entretenimiento eran presentados en el Sanatorio de Battle Creek, por ejemplo. Se sabe solo que no tenían carácter religioso o evangelizador, sino solo de entretenimiento.
Sobre el segundo punto, que es el uso de posturas teatrales por ministros y predicadores, White condena esa práctica. Para ella, era inaceptable que predicadores y ministros actuaran de manera sensacionalista o vulgar para atraer a los oyentes.
Abajo siguen porciones del texto de Doukhan, el estudio más reciente en relación a la temática hecha por la Iglesia, ya mencionado anteriormente:
“Otra de las preocupaciones de Elena de White tiene que ver con el comportamiento teatral en contextos religiosos. Con frecuencia ella usa la palabra teatral para referirse a un conjunto de actitudes y comportamientos en el contexto de reuniones públicas, como el púlpito, reuniones de temperancia, reuniones evangelizadoras, Escuela Sabática y reuniones de recaudación de fondos. Muchas de sus referencias a las actitudes teatrales tratan del comportamiento del predicador en el púlpito. White condena especialmente las ‘actitudes y expresiones calculadas para causar efecto’, ‘gestos indignos, impetuosos’ y ‘vulgaridad’, durante las cuales los predicadores ‘causan conmoción, gritan, dan saltos y golpean el púlpito’ (El Evangelismo, 464, Obreros evangélicos, p. 181 y Review and Herald, 8 de agosto de 1978).
“Tal comportamiento era típico de predicaciones en ‘reuniones campales’ [reuniones en carpas] en el siglo XIX, caracterizadas por una temática pragmática e individualista, favoreciendo la espontaneidad [excesiva] y la excitación a fin de ‘despertar’ a la congregación. Siendo que el sermón es el clímax del culto, surgía la tentación a la exhibición y a lo espectacular. En comentarios adicionales sobre actitudes teatrales en la predicación, Elena de White también condena un ‘espíritu de frivolidad’ que contrasta con la alegría genuina; o la ‘exposición del propio yo’, mezclando lo cómico con lo religioso mediante formas descuidadas, burlescas e irreverentes que representan falsamente a Cristo, en vez de predicar la Palabra y de crear una impresión solemne (Obreros evangélicos, p. 17; Fundamentos da Educação Cristã, p. 462, Signs of the Times, 13 de octubre de 1890). En vez de usar anécdotas para divertir a la congregación el predicador debe buscar cualidades como dignidad, simplicidad, bondad y belleza. Además, ella habla contra el uso de “hacer alarde de su ingenio sobre el escenario’ con el propósito de exhibirse, o el deseo de obtener éxito mediante el cultivo de sensacionalismo y de la exhibición externa, usando un tipo vulgar para hacer que las reuniones sean atractivas e interesantes (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 119).
“Lo que se condena en todas esas actitudes teatrales es un abordaje ‘superficial’ que confunde los sentidos y ofusca la verdad. White incentiva el uso de métodos sensibles y racionales caracterizados por una experiencia religiosa profunda, una verdadera piedad y humilde espiritualidad. Por medio del cultivo de expresiones que elevan y ennoblecen, el intelecto se fortalecerá y se confirmará la moral. Simplicidad, humildad, dignidad y sabiduría deber ser las cualidades que gobiernan la presentación de la verdad de manera que los oyentes puedan ser impresionados favorablemente” (Lilianne Doukhan, “Drama and theater”, en The Ellen G. White Encyclopedia, ed. Denis Fortin y Jerry Moon [Review and Herald, 2014], p. 783, 784 [a ser lanzada por la CPB].
Frente a esto, los textos usados para desestimar la creación de producciones audiovisuales de ficción por la organización adventista, que se encuentran en libros como El evangelismo, por ejemplo, se refieren a ‘posturas teatrales’ y ‘exhibiciones teatrales’ presentadas por ministros y predicadores. Tales textos no se refieren a escenificaciones y dramatizaciones producidas por adventistas, sea dentro o fuera del ambiente de culto. No podemos considerar los textos de White sobre el ambiente y el contenido del teatro, y mucho menos las críticas que ella hace a la teatralidad de predicadores, como un argumento para considerar a las producciones evangelizadoras de la iglesia como algo que está en contra de los testimonios.
La Iglesia Adventista jamás buscará medios de producción audiovisual o comunicación que entren en conflicto con los principios bíblicos y conceptos de los escritos de Elena de White y cuyo objetivo sea meramente entretener un público o para exhibir la performance de alguien. Nuestra intención es la de tener relevancia junto a los públicos de la actualidad, pero siempre manteniendo una coherencia con nuestra identidad histórica afirmada en la sólida base bíblico teológica.
“Creed en el Señor vuestro Dios y estaréis seguros” (2 Crónicas 20:20).

jueves, 5 de enero de 2017

LOS 5 DESEOS DE JESÚS

¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que Jesús desea de ti? ¿Qué es lo que Jesús espera de ti? Acompáñanos a reflexionar en LOS 5 DESEOS DE JESÚS a la luz de Juan 17:15-24. Inicia un nuevo año conociendo lo que Jesús desea de sus discípulos!


¡Que Dios te bendiga!
Pr. Heyssen J. Cordero
Puedes verlo desde mi canal de YouTube -> https://youtu.be/h1LrzlekYz0
Pdt: Comparte este video ... 😁

sábado, 10 de diciembre de 2016

LAS TRES COMIDAS DEL CRISTIANO - Video


Los seres humanos comemos para vivir. Si una persona no come, sencillamente morirá, esto no sucede por supuesto, de la noche a la mañana, pero si no comemos tarde o temprano moriremos. En ese sentido, quiero compartir con ustedes una reflexión sobre LAS COMIDAS QUE EL CRISTIANO debe comer para estar fuerte espiritualmente y no morir. Acompáñanos en el estudio de la BIBLIA.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


jueves, 16 de junio de 2016

Lanzamiento de colección con 50 mil páginas inéditas de Elena G. de White


Maryland, Estados Unidos… [ASN] Para conmemorar el centenario de la muerte de la escritora norteamericana Elena G. de White, los responsables por su Patrimonio lanzaron cerca de 50 mil páginas de cartas y manuscritos inéditos para consultas por Internet (EGWwritings.org).
De acuerdo con James Nix, director del Patrimonio White, el material no había sido publicado antes debido a su carácter personal. Pero, después del fallecimiento de los familiares de los destinatarios de las cartas, el Patrimonio concluyó que era hora de volverlos públicos.
Además de los detalles de esta noticia, ANN (Adventist News Network) de esta semana trae también informaciones sobre la Asociación Mundial Adventistas de Empleados Públicos (WAPOA), establecida para fortalecer a los adventistas de este sector.
Lea también:
Para ver todo esto y mucho más, vea el episodio de esta semana de la Agencia Mundial de Noticias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. [Equipo ASN, Eliza Claro]

jueves, 23 de julio de 2015

Artículos Importantes Sobre Elena White - Parte I


Kenneth H. Wood 
Director de la Adventist Review

Algunos temas son de especial interés para las personas de mente espiritual. Uno de estos temas es la manera en que Dios, Ser infinito y trascendente, se comunica con sus hijos terrenales por medio de la inspiración o revelación.

La Review and Herald (Revista Adventista en inglés) trae a la atención de los adventistas del séptimo día ciertas fases de este tema importantísimo, con la publicación de dos series de artículos de Arturo L. White. La primera, de cuatro artículos, titulada Concepto adventista sobre la inspiración, fue publicada en enero y febrero de 1978, y la segunda, Redacción de los escritos históricos de Elena G. de White, compuesta de siete artículos, apareció en julio y agosto de 1979.

Es debido al interés actual en estos temas, y con el fin de hacerlos más accesibles para el estudio, que se publican en conjunto en este número.

En la primera serie, el pastor Arturo L. White, secretario entonces del departamento de fideicomisarios de Elena G. de White, escribió basado en su experiencia íntima de décadas en su trabajo con estos documentos. En estos cuatro artículos él pone en claro algunos conceptos necesarios para saber cómo actúa la inspiración.
En la segunda serie, de siete artículos, él nos introduce detrás del escenario para mostrarnos cómo trabajó la Sra. White en la redacción de los libros que presentan la historia de la gran controversia, y despliega cuidadosamente una información nueva y documentada y ofrece percepciones profundas en algunos de los aspectos de la obra de la escritora a medida que redactaba sus escritos de índole histórica. Creemos que todo lector, no importa cuán bien informado esté sobre la manera como actúa la inspiración, aprenderá algo de estos artículos.
Por supuesto, no todo el material es nuevo. Lo que se repite es incluido mayormente por dos razones: para presentar un equilibrio balanceado, y para facilitar una información que los lectores pudieran haber dejado de leer en libros y artículos ya publicados.
Hay cuatro hechos que es menester tener muy presente al leer estos artículos: 1. Los escritos inspirados no nos llegan sin antes ser tocados por manos humanas. A diferencia de lo que ocurrió con los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, no son redactados por la mano de Dios. El escritor inspirado participa intensamente en su labor de comunicar los mensajes de Dios a la familia humana; pero a menos que Dios le dé palabras específicas – como lo hizo algunas veces en determinadas visiones, cuando el profeta escuchaba seres celestiales que hablaban –, él debe hallar por sí mismo las palabras que manifiesten claramente las verdades que Dios le ha revelado. Y para hacer esto él tiene que buscar en su vocabulario, encontrar las palabras en los diccionarios, tomar en préstamo expresiones de escritores no inspirados o dejarse ayudar por sus asistentes. “La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual.” (1MS, 24)
La gente piensa muy poco o nada cuando lee la Biblia o los escritos de Elena G. de White. Tiende a pensar que los escritos inspirados fueron creados ex nihilo(de la nada), algo así como el mundo en la creación. (Algunas personas también piensan que la Review and Herald [o cualquier otra publicación] se origina en la misma forma: olvidan el trabajo oculto de los escritores, redactores, linotipistas, lectoras de pruebas, impresores, encuadernadores, distribuidores, etc.)
Creemos que esta serie de artículos del pastor Arturo L. White serán particularmente útiles porque permiten dar un vistazo dentro de las escenas y contemplar cómo Elena G. de White escribió sus libros y cómo fueron preparados para su publicación.
2. Cuando Dios se comunica con la familia humana, inspira a las personas, no los escritos. La inspiración actúa sobre la persona, y no sobre el producto escrito. El apóstol declara: “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1:21) “No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados” (1MS, 24). Este es un asunto muy importante que no debe ser mal comprendido. Los predicadores, y demás, a menudo llaman a la Biblia “la Palabra inspirada de Dios,” y correctamente entendido, así es. La declaración citada, de Elena G. de White, se refiere a la metodología, no a la autoridad. Dios inspira a la persona, no las palabras. La gente piensa; las palabras, no. La gente puede ser impresionada por el Espíritu Santo; las palabras, no.
3. La inspiración incluye una variedad de métodos para comunicar la verdad y la voluntad de Dios. A algunos escritores de la Biblia les fueron dados sueños y visiones; a otros que no recibieron visiones, les fueron dadas comprensión y percepción especiales en los misterios divinos; otros recibieron dirección especial para seleccionar y registrar eventos e incidentes históricos; y hubo algunos que recibieron una sabiduría única para entender e interpretar el significado de los sucesos.
Acerca de esto último es bueno notar que los eventos históricos pueden ser observados y registrados tanto por escritores inspirados como profanos. Numerosos escritores pudieron haber registrado que tres hombres fueron crucificados en un viernes del año 31 d. C. Pero si falta una persona inspirada que destaque el significado de dicho evento, éste habría parecido tan pequeño como otras crucifixiones. Una de las mayores funciones de la inspiración es capacitar a las personas para captar el significado de los eventos, y para interpretarlos a la luz de la gran controversia entre Cristo y Satanás.
4. El mensaje de un escritor inspirado carece de autoridad a menos que vaya acompañado por un “Así dice Jehová.” En los tiempos del Antiguo Testamento, los profetas a menudo comenzaban o concluían sus mensajes con declaraciones como éstas: “Dice el Señor,” “Jehová me dijo”; (Isa. 1: 24; 8: 11) “Vino a mí palabra de Jehová”; (Eze. 6: 1) “Principio de la palabra de Jehová”; (Ose. 1: 2) “Jehová lo ha dicho.” (Abd. 18) En el Nuevo Testamento, los escritores a veces mencionan el origen divino de sus escritos, como en Apocalipsis 1: 1-2; pero generalmente no lo hacen. Dependían de los escritos mismos para autenticarlos como mensajes de Dios. Elena G. de White a menudo usa en sus escritos tempranos la expresión “Se me mostró,” “Me fue mostrado”; pero más tarde dejó de hacerlo, especialmente cuando escribía para los no adventistas. Este cambio de práctica no indicaba diferencia alguna en la autoridad del mensaje que comunicaba.
Si se recuerdan constantemente los cuatro puntos que hemos mencionado, se entenderá y apreciará mejor la información de estos artículos que publica laReview and Herald, los cuales son el producto de la experiencia y del pensamiento maduro de uno que ha dedicado 50 años a fortalecer su familiaridad con los documentos recibidos por medio de la inspiración, y que ha estudiado cómo Elena G. de White, su abuela inspirada, hizo su trabajo.
Ella escribió en 1890: “El último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios… Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero.” (1 MS, 54-55)
Y por cuanto Satanás hace hoy esfuerzos supremos para socavar la confianza en los escritos del espíritu de profecía estamos convencidos de que el fin de todas las cosas está muy cerca. Ahora es el momento para fortalecer la fe y saber en qué creemos. Estas series de artículos fortalecerán la confianza en Dios, en su iglesia y en su mensajera inspirada.

Elena G. de White: Experiencia y Escritos

¿En qué forma entienden los adventistas la inspiración? ¿Es diferente este concepto del que se sustenta comúnmente?
El concepto adventista es diferente en algunos aspectos, pues ni participa de los puntos de vista liberales modernos que atacan la autoridad de la Palabra de Dios, ni de los conceptos ultra conservadores que hacen del profeta un autómata, una máquina, que es impulsado a hablar o escribir.
Como adventistas del séptimo día somos muy afortunados al estudiar este problema. Para sacar nuestras conclusiones, no dependemos de escritos de hace 19 siglos que nos han llegado mediante transcripciones y traducciones. Para nosotros la inspiración es algo casi contemporáneo, pues tenemos un profeta entre nosotros.
Y aún más: en lugar de tener unos pocos y cortos documentos o un puñado de cartas, poseemos los numerosos y variados escritos de Elena G. de White, redactados en un lapso de 70 años, que comprenden sus libros, sus 4.600 artículos, y sus manuscritos, cartas y diarios. También tenemos los testimonios de sus contemporáneos, que vivieron y trabajaron muy cerca de ella. Ellos y ella discutieron muchos puntos en cuanto a sus visiones y la forma en que le fueron dadas, y cómo ella impartía los mensajes a aquellos a quienes estaban dirigidos. En resumen: estos testigos discutían con ella la obra de la inspiración.
Y algo muy importante para nosotros: escribió en una lengua moderna, la más extendida, en la cual la estudian la mayoría, y los que no pueden hacerlo tienen a su alcance las traducciones de sus escritos más importantes o necesarios.
Si aceptamos a Elena G. de White como un testigo honesto, entonces nos serán muy significativos su obra, sus declaraciones sobre la inspiración, y su concepto en cuanto a los profetas de la antigüedad. Por esto, cuanto ella dijo del trabajo del profeta en acción, puede muy bien formar la base para llegar a una conclusión exacta en cuanto a la inspiración.
Primero notaremos que cuando el Señor imparte luz al profeta, él no se ata a un solo método: “Dios, habiendo hablado… de muchas maneras… por los profetas…” (Heb. 1:1) Por lo tanto, no se debe buscar un método uniforme que gobierne los procedimientos divinos cuando entrega sus mensajes a sus instrumentos humanos. Esto es algo sumamente importante.
En segundo lugar, el profeta es y posee todas las cualidades propias de un ser humano: ve, escucha, huele, come, duerme, trabaja, habla, viaja, etc. Cuando es llamado al oficio profético, puede poseer o no cierto grado de conocimiento; pero a través de su obra profética continuará adquiriéndolo en la misma forma en que lo aprenden los demás. Su llamado como profeta no borra de su mente el conocimiento que obtuvo antes, ni tampoco entorpece sus facultades para proseguir adquiriendo conocimiento como lo hacía antes de ser llamado como profeta.
El hecho de que el Señor, en forma extraordinaria, haya llamado a una persona como profeta, la sitúa en una posición en donde recibirá información especial de Dios, la cual puede corresponder al campo de la teología y la experiencia religiosa, o bien al terreno histórico, refiriéndose a la providencia especial de Dios con su pueblo o las personas, o amonestando en cuanto a los peligros acerca de la determinación de Satanás de destruir la obra de Dios o la esperanza de las almas. También podría pertenecer al campo de la fisiología, la nutrición, la higiene, la educación, la administración de la iglesia, o aun podría tener que ver con la denuncia de pecados ocultos.
Como puede verse, los campos son ilimitados, porque la obra está en las manos de Dios. Esta experiencia singular pertenece al profeta. Aunque el Espíritu de Dios puede hablar a los corazones de las personas consagradas, no todos pueden ser profetas. Dios escoge al profeta: “Los santos hombres de Dios hablaron… inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1: 21)

Continuará...

Fuente: PM MINISTRIES

lunes, 6 de abril de 2015

Libro: La dinámica de la inspiración y revelación/ Rogger Coon - Descargar


Compartimos con ustedes un valioso material que ayudará a despejar dudas respecto a la inspiración y revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White. Rogger Coon hace una brillante publicación en la década de los ochenta pero siguen siendo importantes para hoy. Que lo disfruten:


Antes de la entrada del pecado, Dios se comunicaba con los seres humanos en forma directa mediante el contacto cara a cara y el compañerismo personal. Con la llegada del pecado esta relación sufrió una ruptura y el hombre quedó separado de su Creador. A fin de salvar la separación de este abismo, Dios empleó por lo menos siete formas de comuni­cación (las “muchas maneras” de Hebreos 1:1) para hacer retornar a la especie humana a una relación personal con él.
Los sueños proféticos nocturnos y las “visiones abiertas” durante el día fueron los métodos que Dios empleó más frecuentemente para comunicarse con hombres y mujeres de su especial elección, quienes llegaron a ser conocidos como “videntes”, “profetas”, o “mensajeros” especiales.
La suerte del profeta raramente era fácil, como Jesús lo dio a entender en su observación frecuentemente citada de que “no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa”.[1][1]


Los adventistas del séptimo día creen sobre la base de la evidencia bíblica[ii][2] como así también por datos empíricos, que un “perito arquitecto” (1 Cor. 3:10) de su denominación, Elena de White, fue el recipiente del don de profecía. Salomón afirmó que “nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9), y la crítica hacia los profetas continúa hasta hoy.



[1][1]Mateo 13:57. Para un examen especialmente útil del fenómeno del rechazo en el contexto actual de la controversia en cuanto al papel y función de Elena G. de White, véase el editorial de J. R. Spangler, “Persecuting the Prophets”, en Ministry (Febrero de 1981), pp. 21, 25.
[ii][2]Joel 2:28-32; Apoc. 10; 12:17; 19:10; Efe. 4:11-15; 1 Cor. 12:12, 28. Véase además el capítulo 8 de T. Housel Jemison, A Prophet among You (Mountain View, California, Pacific Press Publishing Association, 1955), pp. 135-147, titulado “Prophecy after New Testament times”.

martes, 3 de marzo de 2015

Goodloe Harper Bell, PIONERO EDUCADOR


Goodloe Harper Bell
PIONERO EDUCADOR
Nació en abril de 1832 - Murió el 16 de enero de 1899

El profesor Bell fue quizá uno de los más eminentes pioneros de la denominación adventista en los primeros años de la obra educativa. "La primera obra educativa Adventista del 7º Día, fuerte, estable y progresiva comenzó con la llegada de Goodloe Harper Bell a Battle Creek en 1866" Pioneer Stories Retold. pág. 185.

En esa época este joven, casado, tenía 34 años y, al contrario de la opinión general, era mayormente un autodidacta, excepto por algunos meses que pasó en el colegio de Oberlin. Era eminente en la obra de educación pública cuando el sistema de educación pública comenzó en Michigan en aquellos días.
Su primera visita a Battle Creek fue con un amigo que llegó a ser un paciente del recién establecido Instituto de reforma pro-salud. Al año siguiente el profesor Bell volvió para someterse a un tratamiento. Le gustaban los métodos de Battle Creek y disfrutó labrando las tierras y la huerta del Sanatorio. Su salud mejoró mucho.
El colegio de Battle Creek, dedicado el 4 de enero de 1875, fue mayormente el resultado de una escuela privada iniciada por el profesor Bell en esa ciudad. Escribió varios libros de texto para el estudio del idioma inglés pero fue más conocido por sus ocho libros titulados Lecciones Bíblicas para la Escuela Sabática.
De junio de 1869 a noviembre de 1871, el profesor Bell fue editor del Youth's Instructor. Cuando se fundó el colegio de Battle Creek fue nombrado Jefe del Departamento de Inglés. Sydney Brownsberger era el director; Jaime White el presidente y Urias Smith el jefe del Departamento de Biblia.
Hubiera podido vivir hasta una avanzada edad si no hubiese sido que en 1899, a los 67 años de edad, mientras guiaba un carruaje tirado por su brioso caballo, sufrió un accidente que le causó la muerte. Miles de personas lamentaron la pérdida de este amado maestro.
Ver: La Historia de Nuestra Iglesia, págs. 364-373; El Gran Movimiento Adventista, págs. 88-92; El Movimiento Adventista , p. 150; Pioneers Stories Retold, págs. 185-192; Footprints of the Pioneers, págs. 187-194.

Una Historia Acerca de Goodloe Harper Bell
La amabilidad del profesor Bell y su amor por los jóvenes le ayudaron a fundar un colegio cristiano. Un día mientras el hermano Bell estaba trabajando en la huerta del Instituto de Salud en Battle Creek, Edson y Willie, hijos del pastor y de la Sra. White, que vivían abajo del sanatorio, en la esquina de las calles Washington y Champion, pasaron casualmente por allí y lo vieron trabajando. El simpatizaba con los problemas de los muchachos y ellos sentían cariño por él al instante. Cuando le hacían preguntas acerca del trabajo escolar, les daba respuestas claras. Realmente, podía hacerlo más sencillo que el maestro de su escuela. Así Willie y Edson regresaron rápidamente a su casa y contaron a sus papás acerca de su descubrimiento en palabras como estas: "¡Oh, papá y mamá, encontramos al hombre más maravilloso en el sanatorio! ¡Es un paciente allí. Es el mejor maestro! ¡Justo la clase de maestro que nos gustaría tener! El contestó todas nuestras preguntas y lo hizo todo tan interesante. Deseamos que pudiéramos tenerlo en nuestra escuela".
El pastor White y otros padres esperaron al profesor Bell y lo animaron a comenzar una escuela privada, cosa que hizo. Esta escuela se fue desarrollando hasta que fue tomada bajo la protección de la Asociación General. La planta baja de un viejo edificio de la Review se usó para aulas de clase y la planta alta fue transformada en un pequeño y cómodo hogar para el profesor Bell.
Dijimos que el profesor Bell era amigable, pero era también un hombre de disciplina firme. Un día estaba en una clase de retórica, un alumno llamado Dan T. Jones, que más tarde llegó a ser misionero en México y después Secretario de la Asociación General. Era un joven cuidadoso a quien le gustaba llegar a sus conclusiones solamente después de haber tenido tiempo para pensar. Era en todo sentido, un auténtico representante de Missouri, pero la retórica y el inglés eran difíciles para él. Un día llamaron su número (los estudiantes tenían un número en esos días) y él no lo esperaba. Debía leer un largo párrafo del libro de texto, pero tenía dificultades para encontrarlo. Finalmente lo encontró, pero no se puso de pie hasta haberlo encontrado. El profesor Bell no podía tolerar tal indolencia. "Sr. Jones", le dijo, "evidentemente está dormido. Alguien por favor, despiértelo".
Dan Jones contestó: "No, señor, no estoy dormido. Estoy buscando el párrafo".
El profesor Belle replicó: "¿Buscando? ¿Buscando? ¿Busca sentada la gente de Missouri? ¿Está usted demasiado débil como para pararse? ¡Empújelo! dijo, dirigiéndose al joven que estaba sentado a su lado, ¡Empújelo!".
Esa era la forma de ser del profesor Bell. Estricto y severo. Aveces excesivamente, Pero obtuvo resultados y de alguna manera los alumnos lo querían. Se necesitaba esa clase de persona para dirigir una escuela en los años 1860. Y ésa era la clase de persona que era el profesor Bell. ¿Piensa usted que es bueno que los maestros sean severos a veces?

Fuente: PM MINISTRIES

miércoles, 29 de octubre de 2014

Urias Smith, EDITOR PERMANENTE DE LA REVIEW


Urias Smith
EDITOR PERMANENTE DE LA REVIEW
Nació el 2 de mayo de 1832 - Murió el 6 de marzo de 1903

Pocos Adventistas del Séptimo Día han conocido sus Biblias mejor que Urías Smith. Fue un hombre tranquilo, reservado, que impresionaba a la gente por su erudición y apariencia. Hombre de semblante noble, imponía respeto.
En diciembre de 1852, aceptó la luz del mensaje enseñado por los adventistas guardadores del sábado. El siguiente año se asoció con los intereses de publicaciones de la "Manada Pequeña" de creyentes en Rochester. Por cerca de medio siglo fue el editor o parte del personal editorial de la revista de la iglesia, Review & Herald. Urias Smith fue el primer secretario de la Asociación General, aceptando este cargo cuando la Asociación General fue organizada en la primavera del año de 1863.
Es mejor conocido por su libro, The Prophecies of Daniel and the Revelation, (Las Profecías de Daniel y Revelación) que ha tenido una circulación de muchos miles de copias. Fue el primer maestro de Biblia del colegio de Battle Creek.
Urías Smith nació en una casa de buen aspecto en el pueblecito de West Wilton, New Hampshire. Fue de carácter tan sólido como cualquiera de los hombres de Nueva Inglaterra, verdaderamente el estado de "Firme como el granito". El lugar de nacimiento de Urías y su hermana Annie aún permanece en pie en este pueblecito de Nueva Inglaterra. Ahora se le llama la Casa del Aguilar y los turistas interesados pueden visitarla.
Poco tiempo antes de su muerte, el edificio principal de la Review & Herald se quemó. Fue una tragedia grave. El corazón y alma de Urías Smith estaba ligado a esa institución. Su vida entera había estado dedicada a su desarrollo.
Todavía viven algunas personas que recuerdan al Pastor Smith, caminando por las calles de Battle Creek con su bastón, cojeando con su pierna artificial, como resultado de haber sufrido una amputación cuando era aún un adolescente. Su genio inventivo le hizo crear una pierna artificial, la que usó la mayor parte de su vida. Era versátil e inteligente, como lo fueron la mayoría de los pioneros. Los primeros obreros eran personas de gran capacidad. Dios escogió lo mejor que pudo encontrar para hacer la obra más importante encomendada a los hombres en estos últimos días.
Ver: Footprints of the Pioneers, págs. 123, 129; Pioneer Stories Retold, págs. 178-181.
Una Historia Acerca de Urias Smith
Cuando Urías tenía sólo catorce años de edad, una infección local contraída por una enfermedad, requirió la amputación de su pierna izquierda por encima de la rodilla. Su lucha valerosa contra el dolor y el impacto, formó en su estructura de arcilla las vigas de hierro que lo hicieron el hombre fuerte que fue.
Pensemos en lo que significaba perder una pierna en esos días. No había cirujanos de vestidura blanca, ni enfermeras para ministrar a los pacientes, ni anestesia misericordiosa, ni cuidado hospitalario competente. Un notable cirujano, cerca de Keene, Dr. Amos Twitchell, le amputó la pierna y la vendó en veinte minutos. Su madre le sostenía las manos. Luego ella y su cariñosa hermana, lo cuidaron.
Esta lesión en sus años jóvenes trajo en su vida futura limitaciones al pastor Smith. No estaba en condiciones de salir y trasladarse como los otros ministros. El sencillamente no podía. Entonces ¿qué hizo? ¿Dedicarse al desánimo? No. Esa lesión fue una bendición para él, porque desarrolló su genio inventivo. Por un tiempo usó la tosca pierna artificial que le habían provisto, con un pie macizo, pero que no le gustó. Se puso a trabajar e inventó un pie flexible, consiguió patentarlo y con el dinero que recibió de la venta compró su primera casa en Battle Creek.
W. A. Spicer nos da sus impresiones de Urías Smith: "Cuando era muchacho siempre pasé por el cuarto editorial del Pastor Smith en la vieja oficina de la Review and Herald, en Battle Creek, con cierta reverencia, porque había este letrero en la puerta, en tinta color púrpura oscuro y con grandes letras:
"Cuarto Editorial.
¿Ocupados? Si, siempre.
Si usted tiene negocios,
atiéndalos, y déjenos atender los nuestros".
Pioneer Days of the Advent Movement, págs. 245, 246.

Sí, Smith era un hombre que estaba en la marcha. Estaba ocupado con los negocios del Señor y quería que los demás se ocuparan de los suyos, pero era un hombre lleno de gracia y compasivo. Si no lo creen así lean los jóvenes el último capítulo de su libro, The Prophecies of Daniel and the Revelation. Les conmoverá. Está tan lleno de añoranzas por la tierra nueva, nuestro eterno hogar.

Fuente: PM MINISTRIES

jueves, 28 de agosto de 2014

Hiram Edson, DEFENSOR DE LA VERDAD DEL SANTUARIO


Hiram Edson
DEFENSOR DE LA VERDAD DEL SANTUARIO
Nació en diciembre de 1802 - Murió en enero de 1882

Hiram Edson fue el instrumento que Dios usó para revelar el significado de la purificación del santuario a los primeros adventistas guardadores del sábado. Con Bates y White, fue uno de los estudiantes de pensamiento profundo que desarrolló la fe Adventista del Séptimo Día, un sacrificado siervo de Dios, un ardiente evangelista, y fiel en su devoción a Cristo durante toda su larga vida. Antes había sido metodista.
En la década de 1840 vivió en una granja cerca de Port Gibson, New York, un pueblecito en el Canal Erie, casi a mitad de camino entre Albany y Buffalo. Un pequeño grupo de creyentes adventistas, mayormente agricultores vivían en esa zona, y veían a Edson como su líder. Su granja estaba como a una milla al sur del pueblo. En ese lugar los adventistas se reunieron el 22 de octubre de 1844 para esperar la venida del Rey. Pero Cristo no vino como ellos esperaban.
Al día siguiente, en contestación a sus oraciones por luz, Dios mostró a Edson, como en una visión, una escena maravillosa; Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, entrando en el lugar Santísimo del Santuario Celestial para comenzar una obra especial de juicio previo a Su regreso. Edson compartió esa luz con sus amigos Owen Crosier y el Dr. F. B. Hahn de la vecina Cananadaigua. Ellos decidieron estudiar el Santuario y su purificación desde el punto de vista bíblico. Los resultados de su investigación aparecieron en el pequeño periódico adventista que ellos publicaban en cananadaigua, El Amanecer. Más tarde también en la Estrella del Día, Cincinnati. Desde ese momento llegó luz a los chasqueados adventistas y el "por qué" de su dolor y chasco comenzó a alborear sobre ellos.
Fue Edson quien adelantó fondos para comprar la primera imprenta Adventista del Séptimo Día. En 1848 en el hogar de Edson en Port Gibson, el tercer Congreso sobre el sábado fue celebrado. Edson vendió su granja, se puso a predicar y llegó a ser evangelista de éxito. En años posteriores trabajó cerca de Roosevelt, New York. Por años fue el líder de nuestra obra en ese lugar. Está seputado en el cementerio de Roosevelt.
Vea: Footprints of the PioneersS, págs. 73-82; Captains of the Host, págs. 91-105; Pioneers Stories Retold, págs. 25-31.
Una Historia Acerca de Hiram Edson
Esta es una historia acerca del amanecer de una nueva luz.
Temprano, en la mañana siguiente al chasco del 22 de octubre, después de que la mayoría de los creyentes habían regresado a sus hogares, Edson le dijo a unos pocos amigos que habían quedado en su casa: "Vayamos al granero a orar".
Entraron al viejo y vacío granero, cerraron la puerta y se unieron en fervorosa oración pidiendo que la luz esclareciera sus mentes. La respuesta llegó. No fue mientras estaban en el viejo granero de maíz, aunque tuvieron el testimonio del Espíritu de que sus oraciones habían sido escuchadas, sino después, probablemente menos de una hora más tarde, mientras Edson y uno de esos hombres cruzaban el maizal para visitar a un vecino. Dejemos que Artur W. Spalding nos cuente lo que ocurrió entonces:

"A mitad del campo Hiram Edson fue detenido como por una mano sobre su hombro. Miró hacia el cielo gris y le pareció que se abría ante él una vista del tercer cielo. En una visión como la del Santuario Mosaico vio a Cristo como el Gran Sumo Sacerdote entrando del lugar Santo del Santuario al lugar Santísimo. "Y ví inconfundible y claramente 'escribe Edson', que en vez de salir nuestro Sumo Sacerdote del lugar Santísimo del Santuario Celestial para venir a esta tierra el décimo día del séptimo mes, al final de los 2300 días, El entró en ese día por primera vez en el segundo departamento del Santuario y que tenía una obra que realizar en el lugar Santísimo antes de venir a esta tierra.
Su compañero, no habiendo notado la demora, ya había llegado al otro lado del campo. Junto al cerco se dio vuelta y viendo a Edson tan atrás lo llamó: 'Hermano Edson. ¿Por qué se ha detenido?' Edson contestó: "El Señor estuvo contestando nuestra oración de la mañana". Entonces, volviendo a unirse con su amigo le contó de la 'visión'. Siguieron su camino, conversando sobre el tema, recordando lo poco que habían estudiado sobre el Santuario y dándole forma a la evidencia bíblica de la revelación". Captains of the Host, p. 95.
Jóvenes, cuando llega la luz, la obscuridad se desvanece. Los adventistas podían ahora entender que Jesús no podía venir hasta que su obra como nuestro Sacerdote fuera terminada en el cielo. Así que cuando esta importante verdad fue compartida con más y más adventistas, las buenas nuevas se difundieron y el chasco fue visto por primera vez en su verdadero alcance.
Al año siguiente del chasco los adventistas de Port Gibson recibieron más preciosa luz. José Bates, apóstol del sábado, viajó a Port Gibson con el mensaje del sábado.
La mente de Edson había estado intranquila acerca de este tema aún antes del chasco y ahora recibió el mensaje de Bates con alegría y guardó el siguiente sábado. El Dr. Hann se le unió. Pero Crosier dijo: "Mejor vayan despacio, hermanos, mejor vayan despacio. No suban ningún peldaño antes de saber si los sostendrá". "Yo ya probé el peldaño", replicó Edson, "y sé que nos sostendrá". Ibid. 104.
"Parecería", escribió Arthur Spalding, "que el grupo de Port Gibson fue el grupo más importante de adventistas en pisar los dos primeros peldaños de la plataforma en que se edificaba la fe Adventista del Séptimo Día: El Santuario y el Sábado".
¿Le hubiera gustado a Ud. vivir en aquellos viejos tiempos con Hiram Edson y sus amigos?

Fuente: PM MINISTRIES

viernes, 25 de julio de 2014

S. N. Haskell, PADRE DE LA OBRA MISIONERA


S. N. Haskell
PADRE DE LA OBRA MISIONERA
Nació el 22 de abril de 1833 - Murió el 9 de febrero de l922

Esteban N. Haskell fue un converso de José Bates y de un predicador adventista de nombre Guillermo Saxby. Su oficio era fabricante y vendedor de jabón. Con el tiempo cambió su línea de trabajo por el de hacer giras como predicador misionero.
Cuando comenzó a predicar alrededor de 1853 no tenía ningún apoyo financiero, excepto lo que podía ganar en su negocio. Habían muy pocos predicadores entre los Adventistas guardadores del sábado, así que Haskell con sus ideas originales empezó a entrenar a miembros laicos para testificar. En 1869 comenzó con tratados y Obra Misionera. Fue el primero en organizar la Sociedad de Tratados. En 1882 fundó una Academía en South Lancaster, la que llegaría a ser el Colegio de la Unión del Atlántico. Esta fue la tercera escuela Adventista del Séptimo Día, sólo precedida por el Colegio de Battle Creek y el de Healdsburg.
Haskell era un buen organizador y administrador. Por años sirvió como presidente de Asociación; en efecto, en un mismo tiempo sirvió como presidente de las Asociaciones de Nueva Inglaterra y California simultáneamente.
En 1885 Esteban Haskell llegó a ser un misionero en el extranjero abriendo la obra en Australia y Nueva Zelandia. Su influencia fue especialmente poderosa en la obra de Publicaciones en Australia.
Como pastor de la Asociación General, hizo el primer viaje alrededor del mundo emprendido por un oficial Adventista. Eso fue en 1888 y 1889. Fue un cuidadoso estudiante de la Biblia y un maestro excelente. A él le corresponde el crédito por la idea de los estudios bíblicos, tan populares entre los laicos y ministros Adventistas del Séptimo Día. Murió en 1922, su cabeza coronada con la gloria de muchos años y su vida adornada con muchas benevolencias.
Una Historia Acerca de S. N. Haskell
W. C. White cuenta la siguiente historia acerca de la experiencia de Esteban Haskell en introducir la idea de los estudios bíblicos entre los Adventistas del Séptimo Día:
"Durante el Congreso en el otoño de 1879 y primavera de 1880, al cual asistí con mi madre, Elena White, ella habló a a nuestros ministros acerca de la obra de los Congresos y dijo que debiera haber menos predicación y más enseñanza. Pasó algún tiempo antes de que esto hiciera una verdadera impresión en la mente del pastor Haskell, pero en la primavera de 1880, en el Congreso de Hanford, mi madre repitió este asunto en forma tan enfática que el pastor Haskell fue completamente animado. Después de pensar sobre el asunto, una mañana me invitó a ir con él a un sembrado cercano para una sesión de oración. Dijo que no podía entender exactamente lo que la Hna. White quería decir y hablamos y oramos sobre el particular. Finalmente dijo que probaría y vería qué podía hacer. En una reunión de la mañana, en la carpa grande, comenzó a hacer preguntas sobre características importantes de nuestra fe, pidiendo a los hermanos que buscaran el texto que él citaba y lo leyeran.
"Después de proseguir la reunión por una media hora, comenzó a llover. Al llegar la hora de terminar estaba lloviendo excesivamente fuerte y nadie deseaba salir de la carpa. El pastor Haskell continuó su estudio bíblico por casi dos horas. La gente parecía encantada con la instrucción y con el método que usaba y pidieron que otros estudios fueran conducidos en la misma forma. Así, hasta donde sé, la obra de lectura bíblica que el pastor Haskell condujo y otros que entusiastamente se le unieron, comenzó. The Ministry, diciembre de 1948, p. 21.
El plan que el pastor Haskell inauguró se llamó: "Predicación informal laica". El nombre "estudio bíblico" nació en un congreso en Lemoore, California. La idea se propagó como pólvora. En los Angeles en el Congreso de Upper Columbia, en San Francisco, en Healdsburg y en San José, el interés creció enormemente. La Asociación de California pasó la primera resolución formal recomendando el plan de estudios bíblicos. Se ofreció un curso de instrucción para laicos que deseaban servir en el campo dando estudios bíblicos, en Healdsburg. Entonces en Michigan e Indiana, en los Congresos celebrados allí, se adoptó el plan.
El 30 de octubre de 1883 comenzó, en Battle Creek, un instituto para enseñar a los adventistas a dar estudios bíblicos. Se reunió una clase de 300 personas bajo la dirección de S. N. Haskell. La asistencia fue aumentando hasta pasar los mil. A estas personas se les llamó "ayudas" ( 1Cor. 12:28). En 1884 se publicó la revista mensual Bible Reading Gazette. Los estudios Bíblicos no eran cortos, sencillos y agradables como son actualmente. ¡El primero tenía 149 preguntas!
Hoy el plan de estudios bíblicos es una de las formas más exitosas que tienen los Adventistas del Séptimo Día para ganar almas a la verdad.
Vea: The Bible Instructor in Personal and Public Evangelism de Louse C. Kleuser, págs. 350-351. Además "Origin of the Our Bible Work" en la revista Ministry, diciembre de 1948.

 Fuente: PM MINISTRIES

miércoles, 25 de junio de 2014

Juan Norton Loughborough, PRIMER HISTORIADOR DE LA IGLESIA


Juan Norton Loughborough
PRIMER HISTORIADOR DE LA IGLESIA
Nació el 26 de enero de 1832 - Murió el 7 de abril de 1924

Juan Norton Loughborough llegó a ser un adventista guardador del Sábado como resultado de las labores de J. N. Andrews. Comenzó a predicar inmediatamente y fue ordenado al ministerio en 1854. Llegó a ser el primer misionero (en California claro está) en el año de 1868. En 1878 fue enviado a Europa. Fue presidente de la Asociación de Illinois. Por seis años fue superintendente de los distritos de la Asociación General formados por Asociaciones. Fue el primer historiador de la denominación al escribir el libro The Rise and Progress of Seventh-Day Adventists el cual fue seguido por The Great Second Advent Movement. Fue, además, autor de libros más pequeños. Loughborough fue el primer hombre en recibir la ordenación en lo que más tarde se conocería como Iglesia Adventista del Séptimo Día. Esto sucedió cuando tenía 22 años de edad.
Al igual que la mayoría de los primeros dirigentes adventistas, John Loughborough tomó interés genuino en la obra de publicaciones. Un día él y Jaime White estaban discutiendo sobre maneras para hacer avanzar la obra del evangelio. Se sugirió que si ofrecían libros a la gente, en público, en conexión con los servicios de predicación, ésta estaría dispuesta a comprarlos y pagar por ellos una suma pequeña, preparando así el camino para producir más publicaciones. El joven y alerta predicador dijo: "Voy a probar". Así, en una de las reuniones se exhibieron folletos desde el púlpito ofreciéndolos en venta. Al finalizar el sermón muchas personas se adelantaron y los compraron. En esa época se podía comprar una serie completa de toda la literatura adventista publicada, incluyendo folletos y un libro de tapas blancas, por 35 centavos. Hoy costaría centenares de dólares comprar una copia de toda la literatura adventista del séptimo día publicada en muchos idiomas.
Loughborough fue realmente un gran pionero, que prestó sus muchos talentos al desarrollo de la obra dondequiera que hubiera una necesidad.
"En 1908, a la edad de setenta y seis años, comenzó un viaje alrededor del mundo, visitando los principales centros de la obra Adventista del Séptimo Día. Viajó treinta mil millas por agua y seis mil por tierra. Con esto terminó su servicio activo exceptuado algún viaje ocasional a un congreso o a una sesión de la Asociación General, o de tomar su pluma para escribir reminiscencias de días idos. Vivió con su hija, la Sra. J. J. Ireland, en Lodi, California. Cuando ella y su esposo fueron llamados a Washington, D. C., la salud del pastor Loughborough estaba decayendo y pasó sus últimos años en el Sanatorio St. Helena, donde dejó de existir apaciblemente el 7 de abril de 1924 a la edad de noventa y dos años. Su funeral se realizó en la iglesia de St. Helena que era una de las primeras que él levantó en California hacía más de cincuenta años atrás".
Vea: Pioneer Stories Retold, págs. 115-142; Footprints of the Pioneers, págs. 147-156.

Una Historia Acerca de Juan N. Loughborough
Poco tiempo después de que Juan Loughborough llegara a ser Adventista del Séptimo día, recibió la impresión que debía ir a predicar el mensaje, pero vaciló hasta que pudiera ganar suficiente dinero para mantener a su esposa. Trató de hacer que tuviera éxito el negocio en el cual estaba comprometido, pero falló. Sus fondos eran insuficientes. Entonces fue a una reunión en Rochester. Durante esa reunión la hna. White tuvo una visión. Relatando esta visión, ella dijo: "El hno. Loughborough no está cumpliendo con su deber de predicar el mensaje tratando de obtener medios para su sostén. El Señor me ordenó que dijera: 'Decida predicar el mensaje y el Señor abrirá el camino para el sostén de su familia'". Divine Predictions Fulfield, págs. 25-27.
Después de la reunión, Juan Loughborough fue a su casa y oró. Le dijo al Señor: "Iré confiado en tí de que proveerás para mi sostenimiento". Cuando hizo esta promesa sólo tenía tres centavos en su bolsillo y no sabía de dónde conseguiría más dinero. Pero se sentía feliz.
El lunes de mañana su esposa le dijo: "Juan, se terminaron los fósforos y necesito hilo". El pastor Loughborough sacó los centavos de su bolsillo y le dijo: "María, esto es todo el dinero que tengo. Consigue fósforos con un centavo, y un carrete de hilo y tráeme un centavo de vuelta. No quiero quedarme completamente sin dinero".
Su esposa se puso lívida. "¿Qué vamos a hacer?", exclamó. Juan Loughborough le contestó: "Voy a ir a predicar dejaré que el Señor abra el camino para nosotros como prometió hacerlo en la visión el sábado pasado".
María Loughborough se fue a su habitación a llorar. Lloró por una hora. Entonces salió para hacer sus compras. Apenas hacía unos minutos que había salido cuando un hombre extraño llamó a la puerta y pidió cerraduras de ventanas por valor de sesenta dólares. El hermano Loughborough tratando de vender cerraduras sin éxito. Ahora, desde que él prometió obedecer al Señor y llegar a ser un predicador, el Señor comenzó a trabajar por él".
El hombre le dijo: "Vendré a buscar las cerraduras al mediodía y entonces las pagaré". El hermano Loughborough sólo tenía que caminar unas dos cuadras hasta la fábrica donde hizo el pedido por las cerraduras. La venta se realizó como se había planeado y su ganancia fue más de treinta dólares. ¡Treinta dólares era mucho dinero allá por los años 1850!
Cuando María Loughborough volvió con sus compras, encontró a su esposo cantando. "Pareces estar muy feliz", le dijo:
"Sí, replicó él. Y le contó lo que había ocurrido. Entonces ella se fue a su habitación a llorar por otra hora, pero esta vez por una razón diferente".
El pastor Loughborough fue obediente a la visión celestial. Llegó a ser un predicador de éxito. Dios lo usó de una manera poderosa para desarrollar los intereses de Su causa.

Fuente: PM MINISTRIES

domingo, 4 de mayo de 2014

Juan Byington, PRIMER PRESIDENTE DE LA ASOCIACION GENERAL

Juan Byington, PRIMER PRESIDENTE DE LA ASOCIACION GENERAL

Nació el 8 de octubre de 1789 - Murió el 7 de enero de 1887
Juan Byington era un itinerante predicador metodista antes de llegar a ser predicador Adventista del 7º día. Era un oponente vigoroso de la esclavitud y se dice que su hogar estaba en el viejo sótano de una estación de los ferrocarriles que ofrecía refugio a los esclavos que escapaban del Sur en busca de libertad. No aceptó el mensaje adventista hasta después de haber cumplido 50 años. Entonces llegó a ser un enérgico predicador de la verdad. Ayudó a organizar una de las primeras iglesias adventistas en Buck's Bridge, New York. Fue un hombre práctico y ayudó a construir varias de las primeras iglesias Adventistas del Séptimo Día.
En mayo de 1863, representantes de los adventistas observadores del sábado fueron enviados a Battle Creek, para la primera sesión de la Asociación General. 20 delegados asistieron, representando seis conferencias. Un comité ejecutivo de tres personas fue nombrado. El Pastor Juan Byington fue elegido el 21 de mayo, el primer presidente de la Asociación General.
La iglesia de Buck's Bridge, donde Byington hizo su hogar, fue edificada en 1855, en el mismo año que se construyó la primera iglesia en Battle Creek. Sin embargo, es probable que la iglesia en Buck's Bridge se construyera antes. No era una iglesia grande, tenía 20 a 30 pies con una extensión de 15 pies en la parte de atrás. Las piedras del fundamento esparcidas pero todavía tendidas en la escena, testifican de la hermosa ubicación de esta antigua e histórica señal.
En el año 1854 comenzó aparentemente a funcionar la escuela de Buck's Bridge. Fue fundada 2 años antes de la primera escuela elemental en Battle Creek. La hija del pastor Byinton, Martha, enseñó en esta escuela. Se casó con Geoge Amador, quien era my conocido en la oficina de la "Review and Herald" en Battle Creek. Como capataz e impresor. Byington vivió bastante como para ver a la iglesia que él estableció, llegar a ser una iglesia misionera con obra en varios continentes. Murió cuando tenía 88 años de edad.
Hechos Interesantes sobre John Byington
No tenemos mucha información acerca de Byington. Sabemos que era mayor en comparación con obreros jóvenes como John Andrews, Urias Smith, John Loughborough, Myron Cornell, Stepen Haskell, George Butler, James White, Elena G. de White, etc.
En los primeros días de nuestra iglesia hubo un venerable trío de pioneros que eran mayores en edad y muy respetados. Ellos eran Hiram Edson, John Byington y Joseph Bates. Estos hombres eran líderes y consejeros, bondadosos y enérgicos.
En el año 1857 Juan Byington se mudó de Nueva York a Michigan. Trabajó como evangelista cruzando esta región en su carruaje tirado por caballos. La gente solía decir: "Nadie conoce Michigan como John Byington".
Era un hombre intrépido. Lo vemos unirse al pastor Jaime White en Round Grove, Illinois, y celebrar una conferencia de creyentes en noviembre de 1856. El trajo fortaleza a los esposos White cuando se encontraban viajando a través de Waukon, Iowa, en mal tiempo, para animar a los pastores que estaban desalentados.
Su hijo, John F. Byington, enseñó en la escuela de Battle Creek en 1868 y llegó a ser médico. El Dr. Byington y el Dr. H. S. Lay fueron los primeros médicos del Western Health Reform Institute, nuestra primera institución médica adventista del 7º día.
Una bisnieta, la señora F. F. Oster, sirvió con valor en el Oriente Medio (Ver: Christ's Last Legion, págs. 460-462). La sangre misionera del vigoroso itinerante predicador metodista, que llegó a ser predicador adventista, llegó hasta la cuarta generación.

Fuente: PM MINISTRIES

martes, 25 de marzo de 2014

Raquel Oakes Preston, Una celosa guardadora del Sábado

Raquel Oakes Preston, Una celosa guardadora del Sábado
Nació el 2 de marzo de 1809 - Murió en 1868



Un indicio del importante papel que la Sra. Preston jugó en la historia de la iglesia Adventista primitiva se obtiene al mirar la inscripción sobre la lápida de su tumba:
"Raquel Preston fue usada por Dios en llevar la verdad del sábado a la iglesia Adventista de Washington, New Hampshire; la cual llegó a ser la primera iglesia Adventista del Séptimo Día en América".
Raquel Preston era una Bautista del Séptimo Día cuando vino a Washington. Su hija Raquel Delight Oakes, llegó a ser la esposa de Cyrus Farnsworth, quien con su hermano Guillermo fueron los primeros observadores del sábado entre los adventistas de Washington.
Fue en el año 1837, que Raquel Harris Oakes y su hija se unieron a la iglesia Bautista del Séptimo Día en Vernon, Vermot. Evidentemente su esposo, Emory, murió allí, aunque no hay ninguna declaración al respecto. En el año de 1843 Raquel Oakes y su hija, Delight, se mudaron a Washington, New Hampshire. Delight enseñaba en la escuela. Su madre vivía con ella y llegó a ser el instrumento en las manos de Dios para llevar la luz del sábado a ese grupo de adventistas. Los adventistas a su vez, le trajeron la bendita esperanza del segundo advenimiento. En Washington conoció a Nathan T. Preston, con quien contrajo matrimonio. Vivieron allá y en Milford por muchos años y finalmente regresaron a Vernon, Vermot, donde murió y fue enterrada.

Una Historia Sobre Raquel Oakes Preston
Regresemos a la pequeña iglesia en Washington, New Hampshire, la primera iglesia de los adventistas guardadores del sábado. Arturo Spalding les contará una experiencia que llevó a un número de almas sinceras a comenzar la observancia del sábado:
El servicio de comunión estaba siendo celebrado en la iglesia cristiana de Washington, New Hampshire, un domingo del invierno de l844. Presidía el pastor Frederich Wheeler, ministro metodista y adventista de Hillsboro, cuya área incluía esta iglesia. El notó entre los que comulgaban a una señora de mediana edad que estaba sentada en la banca de Daniel Farnsworth, quien mantenía sus brillantes ojos sobre él durante el servicio y parecía casi para salir, cuando declaró: Todos los que confiesen comunión con Cristo en un servicio como éste, deberían estar listos para obedecer a Dios y guardar sus mandamientos en todas las cosas. El deseaba saber acerca de esta dama.
Algo más tarde, al visitar a la familia, el pastor conoció a la señora Raquel Oakes, madre de la joven Delight Oakes, la maestra de la escuela. Directa en su palabra como en su mirada le dijo:
"--Recuerda pastor Wheeler, que usted dijo que todo el que confiesa a Cristo debería guardar todos los mandamientos de Dios?
--Sí
--Casi me levanté en la reunión para decir algo.
--Me pareció. ¿Qué tenía en mente para decir?
--Quería decirle que era mejor retirar la mesa de la Santa Cena y cubrirla con un mantel hasta que usted empiece a guardar los mandamientos de Dios. --dijo Raquel Oakes".

El pastor Wheeler se sentó sorprendido. Se sintió un poquito apocado, pero él estaba agradecido que esta persona de acción directa había tenido la gracia cristiana de esperar para una entrevista privada. ¿Que él no guardaba los mandamientos de Dios? ¿Estaba él desobedeciendo? ¡Oh, sí! El había escuchado de esta hermana Bautista del 7º día, quien recientemente había llegado a vivir aquí, y de su decidida opinión sobre la obligación de los cristianos de guardar el sábado por el domingo. Este era el liberal cuarto mandamiento que ella estaba ahora predicándole a él.
Fue un sermón efectivo. Frederick Wheeler se fue pensando. Siguió pensando y estudiando y no muchas semanas más tarde guardó su primer sábado y predicó un sermón sobre esto ese mismo día" Captains of the Host, págs. 107, 108.
Esta fue la manera en que los adventistas de Washington, New Hampshire, oyeron por primera vez acerca de la verdad del sábado del Señor.

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