jueves, 16 de junio de 2016

Lanzamiento de colección con 50 mil páginas inéditas de Elena G. de White


Maryland, Estados Unidos… [ASN] Para conmemorar el centenario de la muerte de la escritora norteamericana Elena G. de White, los responsables por su Patrimonio lanzaron cerca de 50 mil páginas de cartas y manuscritos inéditos para consultas por Internet (EGWwritings.org).
De acuerdo con James Nix, director del Patrimonio White, el material no había sido publicado antes debido a su carácter personal. Pero, después del fallecimiento de los familiares de los destinatarios de las cartas, el Patrimonio concluyó que era hora de volverlos públicos.
Además de los detalles de esta noticia, ANN (Adventist News Network) de esta semana trae también informaciones sobre la Asociación Mundial Adventistas de Empleados Públicos (WAPOA), establecida para fortalecer a los adventistas de este sector.
Lea también:
Para ver todo esto y mucho más, vea el episodio de esta semana de la Agencia Mundial de Noticias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. [Equipo ASN, Eliza Claro]

jueves, 23 de julio de 2015

Artículos Importantes Sobre Elena White - Parte I


Kenneth H. Wood 
Director de la Adventist Review

Algunos temas son de especial interés para las personas de mente espiritual. Uno de estos temas es la manera en que Dios, Ser infinito y trascendente, se comunica con sus hijos terrenales por medio de la inspiración o revelación.

La Review and Herald (Revista Adventista en inglés) trae a la atención de los adventistas del séptimo día ciertas fases de este tema importantísimo, con la publicación de dos series de artículos de Arturo L. White. La primera, de cuatro artículos, titulada Concepto adventista sobre la inspiración, fue publicada en enero y febrero de 1978, y la segunda, Redacción de los escritos históricos de Elena G. de White, compuesta de siete artículos, apareció en julio y agosto de 1979.

Es debido al interés actual en estos temas, y con el fin de hacerlos más accesibles para el estudio, que se publican en conjunto en este número.

En la primera serie, el pastor Arturo L. White, secretario entonces del departamento de fideicomisarios de Elena G. de White, escribió basado en su experiencia íntima de décadas en su trabajo con estos documentos. En estos cuatro artículos él pone en claro algunos conceptos necesarios para saber cómo actúa la inspiración.
En la segunda serie, de siete artículos, él nos introduce detrás del escenario para mostrarnos cómo trabajó la Sra. White en la redacción de los libros que presentan la historia de la gran controversia, y despliega cuidadosamente una información nueva y documentada y ofrece percepciones profundas en algunos de los aspectos de la obra de la escritora a medida que redactaba sus escritos de índole histórica. Creemos que todo lector, no importa cuán bien informado esté sobre la manera como actúa la inspiración, aprenderá algo de estos artículos.
Por supuesto, no todo el material es nuevo. Lo que se repite es incluido mayormente por dos razones: para presentar un equilibrio balanceado, y para facilitar una información que los lectores pudieran haber dejado de leer en libros y artículos ya publicados.
Hay cuatro hechos que es menester tener muy presente al leer estos artículos: 1. Los escritos inspirados no nos llegan sin antes ser tocados por manos humanas. A diferencia de lo que ocurrió con los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, no son redactados por la mano de Dios. El escritor inspirado participa intensamente en su labor de comunicar los mensajes de Dios a la familia humana; pero a menos que Dios le dé palabras específicas – como lo hizo algunas veces en determinadas visiones, cuando el profeta escuchaba seres celestiales que hablaban –, él debe hallar por sí mismo las palabras que manifiesten claramente las verdades que Dios le ha revelado. Y para hacer esto él tiene que buscar en su vocabulario, encontrar las palabras en los diccionarios, tomar en préstamo expresiones de escritores no inspirados o dejarse ayudar por sus asistentes. “La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual.” (1MS, 24)
La gente piensa muy poco o nada cuando lee la Biblia o los escritos de Elena G. de White. Tiende a pensar que los escritos inspirados fueron creados ex nihilo(de la nada), algo así como el mundo en la creación. (Algunas personas también piensan que la Review and Herald [o cualquier otra publicación] se origina en la misma forma: olvidan el trabajo oculto de los escritores, redactores, linotipistas, lectoras de pruebas, impresores, encuadernadores, distribuidores, etc.)
Creemos que esta serie de artículos del pastor Arturo L. White serán particularmente útiles porque permiten dar un vistazo dentro de las escenas y contemplar cómo Elena G. de White escribió sus libros y cómo fueron preparados para su publicación.
2. Cuando Dios se comunica con la familia humana, inspira a las personas, no los escritos. La inspiración actúa sobre la persona, y no sobre el producto escrito. El apóstol declara: “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1:21) “No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados” (1MS, 24). Este es un asunto muy importante que no debe ser mal comprendido. Los predicadores, y demás, a menudo llaman a la Biblia “la Palabra inspirada de Dios,” y correctamente entendido, así es. La declaración citada, de Elena G. de White, se refiere a la metodología, no a la autoridad. Dios inspira a la persona, no las palabras. La gente piensa; las palabras, no. La gente puede ser impresionada por el Espíritu Santo; las palabras, no.
3. La inspiración incluye una variedad de métodos para comunicar la verdad y la voluntad de Dios. A algunos escritores de la Biblia les fueron dados sueños y visiones; a otros que no recibieron visiones, les fueron dadas comprensión y percepción especiales en los misterios divinos; otros recibieron dirección especial para seleccionar y registrar eventos e incidentes históricos; y hubo algunos que recibieron una sabiduría única para entender e interpretar el significado de los sucesos.
Acerca de esto último es bueno notar que los eventos históricos pueden ser observados y registrados tanto por escritores inspirados como profanos. Numerosos escritores pudieron haber registrado que tres hombres fueron crucificados en un viernes del año 31 d. C. Pero si falta una persona inspirada que destaque el significado de dicho evento, éste habría parecido tan pequeño como otras crucifixiones. Una de las mayores funciones de la inspiración es capacitar a las personas para captar el significado de los eventos, y para interpretarlos a la luz de la gran controversia entre Cristo y Satanás.
4. El mensaje de un escritor inspirado carece de autoridad a menos que vaya acompañado por un “Así dice Jehová.” En los tiempos del Antiguo Testamento, los profetas a menudo comenzaban o concluían sus mensajes con declaraciones como éstas: “Dice el Señor,” “Jehová me dijo”; (Isa. 1: 24; 8: 11) “Vino a mí palabra de Jehová”; (Eze. 6: 1) “Principio de la palabra de Jehová”; (Ose. 1: 2) “Jehová lo ha dicho.” (Abd. 18) En el Nuevo Testamento, los escritores a veces mencionan el origen divino de sus escritos, como en Apocalipsis 1: 1-2; pero generalmente no lo hacen. Dependían de los escritos mismos para autenticarlos como mensajes de Dios. Elena G. de White a menudo usa en sus escritos tempranos la expresión “Se me mostró,” “Me fue mostrado”; pero más tarde dejó de hacerlo, especialmente cuando escribía para los no adventistas. Este cambio de práctica no indicaba diferencia alguna en la autoridad del mensaje que comunicaba.
Si se recuerdan constantemente los cuatro puntos que hemos mencionado, se entenderá y apreciará mejor la información de estos artículos que publica laReview and Herald, los cuales son el producto de la experiencia y del pensamiento maduro de uno que ha dedicado 50 años a fortalecer su familiaridad con los documentos recibidos por medio de la inspiración, y que ha estudiado cómo Elena G. de White, su abuela inspirada, hizo su trabajo.
Ella escribió en 1890: “El último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios… Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero.” (1 MS, 54-55)
Y por cuanto Satanás hace hoy esfuerzos supremos para socavar la confianza en los escritos del espíritu de profecía estamos convencidos de que el fin de todas las cosas está muy cerca. Ahora es el momento para fortalecer la fe y saber en qué creemos. Estas series de artículos fortalecerán la confianza en Dios, en su iglesia y en su mensajera inspirada.

Elena G. de White: Experiencia y Escritos

¿En qué forma entienden los adventistas la inspiración? ¿Es diferente este concepto del que se sustenta comúnmente?
El concepto adventista es diferente en algunos aspectos, pues ni participa de los puntos de vista liberales modernos que atacan la autoridad de la Palabra de Dios, ni de los conceptos ultra conservadores que hacen del profeta un autómata, una máquina, que es impulsado a hablar o escribir.
Como adventistas del séptimo día somos muy afortunados al estudiar este problema. Para sacar nuestras conclusiones, no dependemos de escritos de hace 19 siglos que nos han llegado mediante transcripciones y traducciones. Para nosotros la inspiración es algo casi contemporáneo, pues tenemos un profeta entre nosotros.
Y aún más: en lugar de tener unos pocos y cortos documentos o un puñado de cartas, poseemos los numerosos y variados escritos de Elena G. de White, redactados en un lapso de 70 años, que comprenden sus libros, sus 4.600 artículos, y sus manuscritos, cartas y diarios. También tenemos los testimonios de sus contemporáneos, que vivieron y trabajaron muy cerca de ella. Ellos y ella discutieron muchos puntos en cuanto a sus visiones y la forma en que le fueron dadas, y cómo ella impartía los mensajes a aquellos a quienes estaban dirigidos. En resumen: estos testigos discutían con ella la obra de la inspiración.
Y algo muy importante para nosotros: escribió en una lengua moderna, la más extendida, en la cual la estudian la mayoría, y los que no pueden hacerlo tienen a su alcance las traducciones de sus escritos más importantes o necesarios.
Si aceptamos a Elena G. de White como un testigo honesto, entonces nos serán muy significativos su obra, sus declaraciones sobre la inspiración, y su concepto en cuanto a los profetas de la antigüedad. Por esto, cuanto ella dijo del trabajo del profeta en acción, puede muy bien formar la base para llegar a una conclusión exacta en cuanto a la inspiración.
Primero notaremos que cuando el Señor imparte luz al profeta, él no se ata a un solo método: “Dios, habiendo hablado… de muchas maneras… por los profetas…” (Heb. 1:1) Por lo tanto, no se debe buscar un método uniforme que gobierne los procedimientos divinos cuando entrega sus mensajes a sus instrumentos humanos. Esto es algo sumamente importante.
En segundo lugar, el profeta es y posee todas las cualidades propias de un ser humano: ve, escucha, huele, come, duerme, trabaja, habla, viaja, etc. Cuando es llamado al oficio profético, puede poseer o no cierto grado de conocimiento; pero a través de su obra profética continuará adquiriéndolo en la misma forma en que lo aprenden los demás. Su llamado como profeta no borra de su mente el conocimiento que obtuvo antes, ni tampoco entorpece sus facultades para proseguir adquiriendo conocimiento como lo hacía antes de ser llamado como profeta.
El hecho de que el Señor, en forma extraordinaria, haya llamado a una persona como profeta, la sitúa en una posición en donde recibirá información especial de Dios, la cual puede corresponder al campo de la teología y la experiencia religiosa, o bien al terreno histórico, refiriéndose a la providencia especial de Dios con su pueblo o las personas, o amonestando en cuanto a los peligros acerca de la determinación de Satanás de destruir la obra de Dios o la esperanza de las almas. También podría pertenecer al campo de la fisiología, la nutrición, la higiene, la educación, la administración de la iglesia, o aun podría tener que ver con la denuncia de pecados ocultos.
Como puede verse, los campos son ilimitados, porque la obra está en las manos de Dios. Esta experiencia singular pertenece al profeta. Aunque el Espíritu de Dios puede hablar a los corazones de las personas consagradas, no todos pueden ser profetas. Dios escoge al profeta: “Los santos hombres de Dios hablaron… inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1: 21)

Continuará...

Fuente: PM MINISTRIES

lunes, 6 de abril de 2015

Libro: La dinámica de la inspiración y revelación/ Rogger Coon - Descargar


Compartimos con ustedes un valioso material que ayudará a despejar dudas respecto a la inspiración y revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White. Rogger Coon hace una brillante publicación en la década de los ochenta pero siguen siendo importantes para hoy. Que lo disfruten:


Antes de la entrada del pecado, Dios se comunicaba con los seres humanos en forma directa mediante el contacto cara a cara y el compañerismo personal. Con la llegada del pecado esta relación sufrió una ruptura y el hombre quedó separado de su Creador. A fin de salvar la separación de este abismo, Dios empleó por lo menos siete formas de comuni­cación (las “muchas maneras” de Hebreos 1:1) para hacer retornar a la especie humana a una relación personal con él.
Los sueños proféticos nocturnos y las “visiones abiertas” durante el día fueron los métodos que Dios empleó más frecuentemente para comunicarse con hombres y mujeres de su especial elección, quienes llegaron a ser conocidos como “videntes”, “profetas”, o “mensajeros” especiales.
La suerte del profeta raramente era fácil, como Jesús lo dio a entender en su observación frecuentemente citada de que “no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa”.[1][1]


Los adventistas del séptimo día creen sobre la base de la evidencia bíblica[ii][2] como así también por datos empíricos, que un “perito arquitecto” (1 Cor. 3:10) de su denominación, Elena de White, fue el recipiente del don de profecía. Salomón afirmó que “nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9), y la crítica hacia los profetas continúa hasta hoy.



[1][1]Mateo 13:57. Para un examen especialmente útil del fenómeno del rechazo en el contexto actual de la controversia en cuanto al papel y función de Elena G. de White, véase el editorial de J. R. Spangler, “Persecuting the Prophets”, en Ministry (Febrero de 1981), pp. 21, 25.
[ii][2]Joel 2:28-32; Apoc. 10; 12:17; 19:10; Efe. 4:11-15; 1 Cor. 12:12, 28. Véase además el capítulo 8 de T. Housel Jemison, A Prophet among You (Mountain View, California, Pacific Press Publishing Association, 1955), pp. 135-147, titulado “Prophecy after New Testament times”.

martes, 3 de marzo de 2015

Goodloe Harper Bell, PIONERO EDUCADOR


Goodloe Harper Bell
PIONERO EDUCADOR
Nació en abril de 1832 - Murió el 16 de enero de 1899

El profesor Bell fue quizá uno de los más eminentes pioneros de la denominación adventista en los primeros años de la obra educativa. "La primera obra educativa Adventista del 7º Día, fuerte, estable y progresiva comenzó con la llegada de Goodloe Harper Bell a Battle Creek en 1866" Pioneer Stories Retold. pág. 185.

En esa época este joven, casado, tenía 34 años y, al contrario de la opinión general, era mayormente un autodidacta, excepto por algunos meses que pasó en el colegio de Oberlin. Era eminente en la obra de educación pública cuando el sistema de educación pública comenzó en Michigan en aquellos días.
Su primera visita a Battle Creek fue con un amigo que llegó a ser un paciente del recién establecido Instituto de reforma pro-salud. Al año siguiente el profesor Bell volvió para someterse a un tratamiento. Le gustaban los métodos de Battle Creek y disfrutó labrando las tierras y la huerta del Sanatorio. Su salud mejoró mucho.
El colegio de Battle Creek, dedicado el 4 de enero de 1875, fue mayormente el resultado de una escuela privada iniciada por el profesor Bell en esa ciudad. Escribió varios libros de texto para el estudio del idioma inglés pero fue más conocido por sus ocho libros titulados Lecciones Bíblicas para la Escuela Sabática.
De junio de 1869 a noviembre de 1871, el profesor Bell fue editor del Youth's Instructor. Cuando se fundó el colegio de Battle Creek fue nombrado Jefe del Departamento de Inglés. Sydney Brownsberger era el director; Jaime White el presidente y Urias Smith el jefe del Departamento de Biblia.
Hubiera podido vivir hasta una avanzada edad si no hubiese sido que en 1899, a los 67 años de edad, mientras guiaba un carruaje tirado por su brioso caballo, sufrió un accidente que le causó la muerte. Miles de personas lamentaron la pérdida de este amado maestro.
Ver: La Historia de Nuestra Iglesia, págs. 364-373; El Gran Movimiento Adventista, págs. 88-92; El Movimiento Adventista , p. 150; Pioneers Stories Retold, págs. 185-192; Footprints of the Pioneers, págs. 187-194.

Una Historia Acerca de Goodloe Harper Bell
La amabilidad del profesor Bell y su amor por los jóvenes le ayudaron a fundar un colegio cristiano. Un día mientras el hermano Bell estaba trabajando en la huerta del Instituto de Salud en Battle Creek, Edson y Willie, hijos del pastor y de la Sra. White, que vivían abajo del sanatorio, en la esquina de las calles Washington y Champion, pasaron casualmente por allí y lo vieron trabajando. El simpatizaba con los problemas de los muchachos y ellos sentían cariño por él al instante. Cuando le hacían preguntas acerca del trabajo escolar, les daba respuestas claras. Realmente, podía hacerlo más sencillo que el maestro de su escuela. Así Willie y Edson regresaron rápidamente a su casa y contaron a sus papás acerca de su descubrimiento en palabras como estas: "¡Oh, papá y mamá, encontramos al hombre más maravilloso en el sanatorio! ¡Es un paciente allí. Es el mejor maestro! ¡Justo la clase de maestro que nos gustaría tener! El contestó todas nuestras preguntas y lo hizo todo tan interesante. Deseamos que pudiéramos tenerlo en nuestra escuela".
El pastor White y otros padres esperaron al profesor Bell y lo animaron a comenzar una escuela privada, cosa que hizo. Esta escuela se fue desarrollando hasta que fue tomada bajo la protección de la Asociación General. La planta baja de un viejo edificio de la Review se usó para aulas de clase y la planta alta fue transformada en un pequeño y cómodo hogar para el profesor Bell.
Dijimos que el profesor Bell era amigable, pero era también un hombre de disciplina firme. Un día estaba en una clase de retórica, un alumno llamado Dan T. Jones, que más tarde llegó a ser misionero en México y después Secretario de la Asociación General. Era un joven cuidadoso a quien le gustaba llegar a sus conclusiones solamente después de haber tenido tiempo para pensar. Era en todo sentido, un auténtico representante de Missouri, pero la retórica y el inglés eran difíciles para él. Un día llamaron su número (los estudiantes tenían un número en esos días) y él no lo esperaba. Debía leer un largo párrafo del libro de texto, pero tenía dificultades para encontrarlo. Finalmente lo encontró, pero no se puso de pie hasta haberlo encontrado. El profesor Bell no podía tolerar tal indolencia. "Sr. Jones", le dijo, "evidentemente está dormido. Alguien por favor, despiértelo".
Dan Jones contestó: "No, señor, no estoy dormido. Estoy buscando el párrafo".
El profesor Belle replicó: "¿Buscando? ¿Buscando? ¿Busca sentada la gente de Missouri? ¿Está usted demasiado débil como para pararse? ¡Empújelo! dijo, dirigiéndose al joven que estaba sentado a su lado, ¡Empújelo!".
Esa era la forma de ser del profesor Bell. Estricto y severo. Aveces excesivamente, Pero obtuvo resultados y de alguna manera los alumnos lo querían. Se necesitaba esa clase de persona para dirigir una escuela en los años 1860. Y ésa era la clase de persona que era el profesor Bell. ¿Piensa usted que es bueno que los maestros sean severos a veces?

Fuente: PM MINISTRIES

miércoles, 29 de octubre de 2014

Urias Smith, EDITOR PERMANENTE DE LA REVIEW


Urias Smith
EDITOR PERMANENTE DE LA REVIEW
Nació el 2 de mayo de 1832 - Murió el 6 de marzo de 1903

Pocos Adventistas del Séptimo Día han conocido sus Biblias mejor que Urías Smith. Fue un hombre tranquilo, reservado, que impresionaba a la gente por su erudición y apariencia. Hombre de semblante noble, imponía respeto.
En diciembre de 1852, aceptó la luz del mensaje enseñado por los adventistas guardadores del sábado. El siguiente año se asoció con los intereses de publicaciones de la "Manada Pequeña" de creyentes en Rochester. Por cerca de medio siglo fue el editor o parte del personal editorial de la revista de la iglesia, Review & Herald. Urias Smith fue el primer secretario de la Asociación General, aceptando este cargo cuando la Asociación General fue organizada en la primavera del año de 1863.
Es mejor conocido por su libro, The Prophecies of Daniel and the Revelation, (Las Profecías de Daniel y Revelación) que ha tenido una circulación de muchos miles de copias. Fue el primer maestro de Biblia del colegio de Battle Creek.
Urías Smith nació en una casa de buen aspecto en el pueblecito de West Wilton, New Hampshire. Fue de carácter tan sólido como cualquiera de los hombres de Nueva Inglaterra, verdaderamente el estado de "Firme como el granito". El lugar de nacimiento de Urías y su hermana Annie aún permanece en pie en este pueblecito de Nueva Inglaterra. Ahora se le llama la Casa del Aguilar y los turistas interesados pueden visitarla.
Poco tiempo antes de su muerte, el edificio principal de la Review & Herald se quemó. Fue una tragedia grave. El corazón y alma de Urías Smith estaba ligado a esa institución. Su vida entera había estado dedicada a su desarrollo.
Todavía viven algunas personas que recuerdan al Pastor Smith, caminando por las calles de Battle Creek con su bastón, cojeando con su pierna artificial, como resultado de haber sufrido una amputación cuando era aún un adolescente. Su genio inventivo le hizo crear una pierna artificial, la que usó la mayor parte de su vida. Era versátil e inteligente, como lo fueron la mayoría de los pioneros. Los primeros obreros eran personas de gran capacidad. Dios escogió lo mejor que pudo encontrar para hacer la obra más importante encomendada a los hombres en estos últimos días.
Ver: Footprints of the Pioneers, págs. 123, 129; Pioneer Stories Retold, págs. 178-181.
Una Historia Acerca de Urias Smith
Cuando Urías tenía sólo catorce años de edad, una infección local contraída por una enfermedad, requirió la amputación de su pierna izquierda por encima de la rodilla. Su lucha valerosa contra el dolor y el impacto, formó en su estructura de arcilla las vigas de hierro que lo hicieron el hombre fuerte que fue.
Pensemos en lo que significaba perder una pierna en esos días. No había cirujanos de vestidura blanca, ni enfermeras para ministrar a los pacientes, ni anestesia misericordiosa, ni cuidado hospitalario competente. Un notable cirujano, cerca de Keene, Dr. Amos Twitchell, le amputó la pierna y la vendó en veinte minutos. Su madre le sostenía las manos. Luego ella y su cariñosa hermana, lo cuidaron.
Esta lesión en sus años jóvenes trajo en su vida futura limitaciones al pastor Smith. No estaba en condiciones de salir y trasladarse como los otros ministros. El sencillamente no podía. Entonces ¿qué hizo? ¿Dedicarse al desánimo? No. Esa lesión fue una bendición para él, porque desarrolló su genio inventivo. Por un tiempo usó la tosca pierna artificial que le habían provisto, con un pie macizo, pero que no le gustó. Se puso a trabajar e inventó un pie flexible, consiguió patentarlo y con el dinero que recibió de la venta compró su primera casa en Battle Creek.
W. A. Spicer nos da sus impresiones de Urías Smith: "Cuando era muchacho siempre pasé por el cuarto editorial del Pastor Smith en la vieja oficina de la Review and Herald, en Battle Creek, con cierta reverencia, porque había este letrero en la puerta, en tinta color púrpura oscuro y con grandes letras:
"Cuarto Editorial.
¿Ocupados? Si, siempre.
Si usted tiene negocios,
atiéndalos, y déjenos atender los nuestros".
Pioneer Days of the Advent Movement, págs. 245, 246.

Sí, Smith era un hombre que estaba en la marcha. Estaba ocupado con los negocios del Señor y quería que los demás se ocuparan de los suyos, pero era un hombre lleno de gracia y compasivo. Si no lo creen así lean los jóvenes el último capítulo de su libro, The Prophecies of Daniel and the Revelation. Les conmoverá. Está tan lleno de añoranzas por la tierra nueva, nuestro eterno hogar.

Fuente: PM MINISTRIES

jueves, 28 de agosto de 2014

Hiram Edson, DEFENSOR DE LA VERDAD DEL SANTUARIO


Hiram Edson
DEFENSOR DE LA VERDAD DEL SANTUARIO
Nació en diciembre de 1802 - Murió en enero de 1882

Hiram Edson fue el instrumento que Dios usó para revelar el significado de la purificación del santuario a los primeros adventistas guardadores del sábado. Con Bates y White, fue uno de los estudiantes de pensamiento profundo que desarrolló la fe Adventista del Séptimo Día, un sacrificado siervo de Dios, un ardiente evangelista, y fiel en su devoción a Cristo durante toda su larga vida. Antes había sido metodista.
En la década de 1840 vivió en una granja cerca de Port Gibson, New York, un pueblecito en el Canal Erie, casi a mitad de camino entre Albany y Buffalo. Un pequeño grupo de creyentes adventistas, mayormente agricultores vivían en esa zona, y veían a Edson como su líder. Su granja estaba como a una milla al sur del pueblo. En ese lugar los adventistas se reunieron el 22 de octubre de 1844 para esperar la venida del Rey. Pero Cristo no vino como ellos esperaban.
Al día siguiente, en contestación a sus oraciones por luz, Dios mostró a Edson, como en una visión, una escena maravillosa; Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, entrando en el lugar Santísimo del Santuario Celestial para comenzar una obra especial de juicio previo a Su regreso. Edson compartió esa luz con sus amigos Owen Crosier y el Dr. F. B. Hahn de la vecina Cananadaigua. Ellos decidieron estudiar el Santuario y su purificación desde el punto de vista bíblico. Los resultados de su investigación aparecieron en el pequeño periódico adventista que ellos publicaban en cananadaigua, El Amanecer. Más tarde también en la Estrella del Día, Cincinnati. Desde ese momento llegó luz a los chasqueados adventistas y el "por qué" de su dolor y chasco comenzó a alborear sobre ellos.
Fue Edson quien adelantó fondos para comprar la primera imprenta Adventista del Séptimo Día. En 1848 en el hogar de Edson en Port Gibson, el tercer Congreso sobre el sábado fue celebrado. Edson vendió su granja, se puso a predicar y llegó a ser evangelista de éxito. En años posteriores trabajó cerca de Roosevelt, New York. Por años fue el líder de nuestra obra en ese lugar. Está seputado en el cementerio de Roosevelt.
Vea: Footprints of the PioneersS, págs. 73-82; Captains of the Host, págs. 91-105; Pioneers Stories Retold, págs. 25-31.
Una Historia Acerca de Hiram Edson
Esta es una historia acerca del amanecer de una nueva luz.
Temprano, en la mañana siguiente al chasco del 22 de octubre, después de que la mayoría de los creyentes habían regresado a sus hogares, Edson le dijo a unos pocos amigos que habían quedado en su casa: "Vayamos al granero a orar".
Entraron al viejo y vacío granero, cerraron la puerta y se unieron en fervorosa oración pidiendo que la luz esclareciera sus mentes. La respuesta llegó. No fue mientras estaban en el viejo granero de maíz, aunque tuvieron el testimonio del Espíritu de que sus oraciones habían sido escuchadas, sino después, probablemente menos de una hora más tarde, mientras Edson y uno de esos hombres cruzaban el maizal para visitar a un vecino. Dejemos que Artur W. Spalding nos cuente lo que ocurrió entonces:

"A mitad del campo Hiram Edson fue detenido como por una mano sobre su hombro. Miró hacia el cielo gris y le pareció que se abría ante él una vista del tercer cielo. En una visión como la del Santuario Mosaico vio a Cristo como el Gran Sumo Sacerdote entrando del lugar Santo del Santuario al lugar Santísimo. "Y ví inconfundible y claramente 'escribe Edson', que en vez de salir nuestro Sumo Sacerdote del lugar Santísimo del Santuario Celestial para venir a esta tierra el décimo día del séptimo mes, al final de los 2300 días, El entró en ese día por primera vez en el segundo departamento del Santuario y que tenía una obra que realizar en el lugar Santísimo antes de venir a esta tierra.
Su compañero, no habiendo notado la demora, ya había llegado al otro lado del campo. Junto al cerco se dio vuelta y viendo a Edson tan atrás lo llamó: 'Hermano Edson. ¿Por qué se ha detenido?' Edson contestó: "El Señor estuvo contestando nuestra oración de la mañana". Entonces, volviendo a unirse con su amigo le contó de la 'visión'. Siguieron su camino, conversando sobre el tema, recordando lo poco que habían estudiado sobre el Santuario y dándole forma a la evidencia bíblica de la revelación". Captains of the Host, p. 95.
Jóvenes, cuando llega la luz, la obscuridad se desvanece. Los adventistas podían ahora entender que Jesús no podía venir hasta que su obra como nuestro Sacerdote fuera terminada en el cielo. Así que cuando esta importante verdad fue compartida con más y más adventistas, las buenas nuevas se difundieron y el chasco fue visto por primera vez en su verdadero alcance.
Al año siguiente del chasco los adventistas de Port Gibson recibieron más preciosa luz. José Bates, apóstol del sábado, viajó a Port Gibson con el mensaje del sábado.
La mente de Edson había estado intranquila acerca de este tema aún antes del chasco y ahora recibió el mensaje de Bates con alegría y guardó el siguiente sábado. El Dr. Hann se le unió. Pero Crosier dijo: "Mejor vayan despacio, hermanos, mejor vayan despacio. No suban ningún peldaño antes de saber si los sostendrá". "Yo ya probé el peldaño", replicó Edson, "y sé que nos sostendrá". Ibid. 104.
"Parecería", escribió Arthur Spalding, "que el grupo de Port Gibson fue el grupo más importante de adventistas en pisar los dos primeros peldaños de la plataforma en que se edificaba la fe Adventista del Séptimo Día: El Santuario y el Sábado".
¿Le hubiera gustado a Ud. vivir en aquellos viejos tiempos con Hiram Edson y sus amigos?

Fuente: PM MINISTRIES

viernes, 25 de julio de 2014

S. N. Haskell, PADRE DE LA OBRA MISIONERA


S. N. Haskell
PADRE DE LA OBRA MISIONERA
Nació el 22 de abril de 1833 - Murió el 9 de febrero de l922

Esteban N. Haskell fue un converso de José Bates y de un predicador adventista de nombre Guillermo Saxby. Su oficio era fabricante y vendedor de jabón. Con el tiempo cambió su línea de trabajo por el de hacer giras como predicador misionero.
Cuando comenzó a predicar alrededor de 1853 no tenía ningún apoyo financiero, excepto lo que podía ganar en su negocio. Habían muy pocos predicadores entre los Adventistas guardadores del sábado, así que Haskell con sus ideas originales empezó a entrenar a miembros laicos para testificar. En 1869 comenzó con tratados y Obra Misionera. Fue el primero en organizar la Sociedad de Tratados. En 1882 fundó una Academía en South Lancaster, la que llegaría a ser el Colegio de la Unión del Atlántico. Esta fue la tercera escuela Adventista del Séptimo Día, sólo precedida por el Colegio de Battle Creek y el de Healdsburg.
Haskell era un buen organizador y administrador. Por años sirvió como presidente de Asociación; en efecto, en un mismo tiempo sirvió como presidente de las Asociaciones de Nueva Inglaterra y California simultáneamente.
En 1885 Esteban Haskell llegó a ser un misionero en el extranjero abriendo la obra en Australia y Nueva Zelandia. Su influencia fue especialmente poderosa en la obra de Publicaciones en Australia.
Como pastor de la Asociación General, hizo el primer viaje alrededor del mundo emprendido por un oficial Adventista. Eso fue en 1888 y 1889. Fue un cuidadoso estudiante de la Biblia y un maestro excelente. A él le corresponde el crédito por la idea de los estudios bíblicos, tan populares entre los laicos y ministros Adventistas del Séptimo Día. Murió en 1922, su cabeza coronada con la gloria de muchos años y su vida adornada con muchas benevolencias.
Una Historia Acerca de S. N. Haskell
W. C. White cuenta la siguiente historia acerca de la experiencia de Esteban Haskell en introducir la idea de los estudios bíblicos entre los Adventistas del Séptimo Día:
"Durante el Congreso en el otoño de 1879 y primavera de 1880, al cual asistí con mi madre, Elena White, ella habló a a nuestros ministros acerca de la obra de los Congresos y dijo que debiera haber menos predicación y más enseñanza. Pasó algún tiempo antes de que esto hiciera una verdadera impresión en la mente del pastor Haskell, pero en la primavera de 1880, en el Congreso de Hanford, mi madre repitió este asunto en forma tan enfática que el pastor Haskell fue completamente animado. Después de pensar sobre el asunto, una mañana me invitó a ir con él a un sembrado cercano para una sesión de oración. Dijo que no podía entender exactamente lo que la Hna. White quería decir y hablamos y oramos sobre el particular. Finalmente dijo que probaría y vería qué podía hacer. En una reunión de la mañana, en la carpa grande, comenzó a hacer preguntas sobre características importantes de nuestra fe, pidiendo a los hermanos que buscaran el texto que él citaba y lo leyeran.
"Después de proseguir la reunión por una media hora, comenzó a llover. Al llegar la hora de terminar estaba lloviendo excesivamente fuerte y nadie deseaba salir de la carpa. El pastor Haskell continuó su estudio bíblico por casi dos horas. La gente parecía encantada con la instrucción y con el método que usaba y pidieron que otros estudios fueran conducidos en la misma forma. Así, hasta donde sé, la obra de lectura bíblica que el pastor Haskell condujo y otros que entusiastamente se le unieron, comenzó. The Ministry, diciembre de 1948, p. 21.
El plan que el pastor Haskell inauguró se llamó: "Predicación informal laica". El nombre "estudio bíblico" nació en un congreso en Lemoore, California. La idea se propagó como pólvora. En los Angeles en el Congreso de Upper Columbia, en San Francisco, en Healdsburg y en San José, el interés creció enormemente. La Asociación de California pasó la primera resolución formal recomendando el plan de estudios bíblicos. Se ofreció un curso de instrucción para laicos que deseaban servir en el campo dando estudios bíblicos, en Healdsburg. Entonces en Michigan e Indiana, en los Congresos celebrados allí, se adoptó el plan.
El 30 de octubre de 1883 comenzó, en Battle Creek, un instituto para enseñar a los adventistas a dar estudios bíblicos. Se reunió una clase de 300 personas bajo la dirección de S. N. Haskell. La asistencia fue aumentando hasta pasar los mil. A estas personas se les llamó "ayudas" ( 1Cor. 12:28). En 1884 se publicó la revista mensual Bible Reading Gazette. Los estudios Bíblicos no eran cortos, sencillos y agradables como son actualmente. ¡El primero tenía 149 preguntas!
Hoy el plan de estudios bíblicos es una de las formas más exitosas que tienen los Adventistas del Séptimo Día para ganar almas a la verdad.
Vea: The Bible Instructor in Personal and Public Evangelism de Louse C. Kleuser, págs. 350-351. Además "Origin of the Our Bible Work" en la revista Ministry, diciembre de 1948.

 Fuente: PM MINISTRIES
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